Clásicas de nuestra era

La posición en la Interceptor es muy cómoda y recta./
La posición en la Interceptor es muy cómoda y recta.

La marca que lidera el estilo retro, Royal Enfiel, presenta dos nuevas propuestas por debajo de los siete mil euros

JAVIER MARTÍNEZ

Royal Enfield se precia de ser la marca que lleva más años fabricando motocicletas de manera ininterrumpida en el mundo. Eso sí, no sin múltiples vicisitudes desde aquel año 1902 en el que desarrolló su primer modelo. En la actualidad la marca goza de muy buena salud y prueba de ello es que, en la última década, el aumento de su producción ha sido estratosférico, pasando de las 50.000 motos fabricadas en 2010 a más de 900.000 en 2018.

Si bien todavía no se dejan ver demasiado por nuestras carreteras, es más que posible que ello cambie gracias a los dos modelos que tuvimos ocasión de probar recientemente, dos hermanas que responden al nombre de Continental GT 650 Twin e Interceptor INT 650 Twin.

Ambos modelos son nuevos y han sido diseñados en Reino Unido, más en concreto en Leicester, así como en la fábrica de India. Los dos modelos responden al patrón actual de la marca: estilo y espíritu de otra época, eso sí, con estándares de calidad actuales. Motos sencillas pero de calidad.

Menos es más

Motor y parte ciclo es el mismo en ambos casos, diferenciándose únicamente en su estética. Así, la Continental GT es una muy lograda café racer, mientras que la Interceptor tiene una inspiración más 'californiana' años 60.

En cuanto a su comportamiento, están propulsadas por un motor de 47 CV, apto por tanto para el carnet A2. En carretera es dócil, aprovechable e incluso divertida por la facilidad con la que se puede obtener la sensación de sacarle todo el partido sin necesidad de jugarse el físico, ni los puntos del carnet. Las cifras de par son muy buenas, lo cual hace que empujen muy bien desde bajas revoluciones, detalle muy de agradecer tanto para un uso diario urbano, como para rodar plácidamente por carreteras secundarias disfrutando de los paisajes. Otro de los aspectos que suele valorar el usuario de este tipo de motos es el sonido del motor. En este caso hay que decir que está muy logrado tratándose de un motor bicilíndrico en línea. Este y otros detalles son los que redundan en un precio final muy competitivo. Mientras la Interceptor cuesta entre 6.200 y 6.400 euros, la Continental varía de los 6.400 a los 6.900. La inyección es de Bosch, el embrague anti-rebote, los frenos Brembo y los neumáticos diseñados por Pirelli.

La instrumentación es parca y clásica. Dos relojes analógicos con un display digital en uno de ellos que indica únicamente el nivel de gasolina y dos cuentakilómetros parciales. Si te gusta la estética y filosofía retro y tu presupuesto es ajustado, sin lugar a dudas estos dos modelos son una gran opción sin renunciar por ello a disfrutar de un producto de calidad y fiable.

Para rematar la jugada, Royal Enfield no se ha olvidado de la posibilidad de customizar y personalizar estos modelos, una opción muy atractiva para un buen número de posibles compradores.