OPINIÓN

Atentos, se ha tocado la barba

ALEX ADALID

Se ha tocado la barba, está mintiendo». Los cuatro responsables de selección una conocida marca, todos veinteañeros y por tanto muy expertos, acababan de dictar, desde su oficina de Madrid y a través de 'videocall', sentencia. El vendedor, seleccionado por un propietario harto de detectar a la legua a las mejores piezas, no iba a ser contratado.

Como si para vender no hubiera que mentir un poco -nos comenta resignado-. Y así es, no sólo en la tarea de convencer al cliente sobre la necesidad, en ocasiones superflua, de un coche nuevo, sino de las indudables cualidades del cliente y su familia: «qué niño más guapo, usted sí que sabe de coches, su coche usado es extraordinario pero sólo le podemos pagar la tasación...»

En otro concesionario, en la decoración, marcada por el canon de la marca, hay una gruesa moqueta «porque hace la estancia más cálida» totalmente necesario en Valencia, con 26 grados en abril. No queremos pensar en la calidez de Sevilla.

En otro concesionario cercano el suelo de los nuevos e impecables servicios raspa la suela de los zapatos «es así porque lo imponen desde la sede, ya que este suelo no resbala si entramos con nieve en los zapatos». Más cerca, otro concesionario se alegra de lo mucho que tarda la licencia de obras del Ayuntamiento «Es la única excusa para cambiar los rótulos un poco más tarde, ya que cada cinco años cambian el logotipo de la marca». Y así, podríamos poner cientos de ejemplos de lo más gracioso.

Las marcas se han convertido en el 'Gran Hermano' de los concesionarios, lo que antes era un objetivo en ventas y un dejar hacer en cuanto a los métodos, se ha convertido en una fiscalización de todos los procesos por parte de los fabricantes, que gastan millones en auditorías, estudios y expertos en lugar de escuchar a los que, de toda la vida, han vendido coches de su marca. Eso sí, del éxito o fracaso de la decisiones externas depende su propio futuro. Algunos empiezan a tocarse la barba...