Un amplio SUV de talla urbana

La trasera tipo 'coupé' tiene gran personalidad y le resta tamaño visual al modelo./
La trasera tipo 'coupé' tiene gran personalidad y le resta tamaño visual al modelo.

El Mitsubishi Eclipse Cross apuesta por un diseño diferente dentro de los crossover compactos, con la alta calidad y diseño típicamente japonésMITSUBISHI ECLIPSE CROSS 1.5 TURBO 4X4 AUTOMÁTICO KAITEKI

REDACCIÓN MOTOR

Mitsubishi está explotando su amplia experiencia en 4x4 para diseñar una gama de SUVs muy competitiva, y ahora que el ASX y el Outlander están en la madurez comercial, ha sumado, en un punto intermedio entre ambos, el nuevo Eclipse Cross. Se trata de un SUV compacto diferente a lo convencional, y es algo que agradecemos, ya que elegir modelo en el segmento familiar es complicado por la similitud de cualidades y hasta de diseño de muchos de ellos.

La marca apuesta por una carrocería más compacta y de menor tamaño que otros rivales, y con una trasera con estilo coupé muy llamativa. El diseño tiene personalidad, pero es de formas suaves, sin enfatizar el carácter 'todo terreno', sino más urbanita y dinámico.

CONCLUSIÓN

Gasolina, turbo y 4x4

Con 4,4 metros de largo, su aspecto no es tan grande como el de otros SUV, aunque el interior es amplio La gama está a la venta desde 19.850 euros con el motor turbo de 163 CV, el mejor de la gama

En mecánica también se aparta un poco de lo habitual, y en lugar de varias versiones, la gama gira en torno a un único motor 1.5 litros turbo de 163 CV que se acopla a la tracción delantera o 4x4, bien con cambio manual o automático de variación continua. La marca termina de añadir un diésel de 150 V en versión 4x4, que nos parece muy interesante si vamos a recorrer un buen número de kilómetros. Entretanto el modelo que pasa por nuestras manos es el turbo 4x4 automático con acabado Kaiteki.

Por fuera destaca por su contenida imagen a pesar de los 4,4 metros de largo. La inclinación del portón trasero hace que el maletero sea un poco más pequeño que sus rivales, con entre 390 y 470 litros, según como configuremos la posición de los asientos traseros. Son cifras ajustadas por lo que, si viajamos en familia, habrá que tener en cuenta este detalle. Por lo demás, en la imagen nos gustan los pilotos traseros y los afilados faros delanteros, con unos cromados que se desplazan hacia el paragolpes con un acertado efecto.

El interior es muy japonés, aunque no tanto como los modelos de hace diez o quince años. Ahora los tapizados aparecen junto a plásticos de alta calidad. Todavía hay muchos botones, uno para cada cosa, y en el puesto de mando destaca la pantalla central del salpicadero, que se controla por medio de un mando entre los asientos delanteros.

El cambio es automático y la tracción, a las cuatro ruedas conectable y bloqueable, lo que hace que la mayoría del tiempo circulemos con la tracción delantera pero, si la adherencia se complica, podamos bloquear el diferencial para salir de atolladeros.

El cambio es de variación continua, es decir, no tiene varias marchas sino dos poleas que varían su tamaño al acelerar y que mueven el coche con suavidad, similar en su funcionamiento al que tienen los scooters y que destaca por su fiabilidad. Al principio choca un poco que el motor coja velocidad más rápido que el coche pero, en general, permite que la mecánica vaya más desahogada y los consumos sean más bajos. De todos modos, el consumo no es el punto fuerte de este japonés que, con el peso de la tracción total y demás elementos, consume unos nueve litros cada cien kilómetros, cifra un poco alta, aunque habitual en modelos de gasolina 4x4 con este tipo de cambio.

Precisión y confort

Una de las mejores cualidades es que, en marcha, es muy suave, tiene buena respuesta y es un modelo ágil. Las suspensiones tienen una dureza intermedia que facilitan la precisión al volante, y la dirección es rápida. Al motor le cuesta coger velocidad con soltura, y la aceleración no es su punto fuerte, pero una en carretera es rápido y preciso.

En cuanto al interior, el puesto de mando se sitúa entre la tradición y el futuro, marcado este por un panel central táctil junto al cambio que todavía no es tan preciso como las habituales pantallas táctiles. Detrás el espacio es correcto, sin ser el mejor de su clase, y el maletero tiene formas cuadradas y un acceso un poco elevado.

Lo que sí destaca es el silencio a bordo, el confort y el amplio nivel de equipamiento, que convierte en un placer viajar a bordo de este Kaiteki. Una pega al volante es la visión por la luneta trasera, que está partida y dificulta ver bien lo que sucede detrás, así que recurrimos a menudo a los retrovisores exteriores.

Llega la hora de 'hacer cuentas', y esta versión 'full equipe' tanto en mecánica como en equipamiento cuesta 30.150 euros, una tarifa en la línea de la competencia. A cambio, el equipamiento incluye techo panorámico y cámaras de visión periférica, entre otros. La misma versión pero sin tracción 4x4 sale por 24.700 euros, aunque menos equipada y, con cambio manual, hay un Eclipse Cross de 163 CV por menos de 20.000 euros, una buena oferta para una propuesta muy original.

Mitsubishi ha acertado con el Eclipse Cross al buscar un diseño y posición diferentes en un mercado cada vez más amplio y con coches muy parecidos. El japonés tiene personalidad con un precio razonable.