Una vida por y para los vecinos de Gata

Manuel López en la entrega de una distinción honorífica. / LP
Manuel López en la entrega de una distinción honorífica. / LP

El agente de origen cordobés destaca de su trayectoria la «buena» relación que siempre ha mantenido con toda la población El policía Manuel López 'Manolo' se retira tras 32 años de servicio en el municipio

B. ORTOLÀ GATA DE GORGOS.

En los pueblos pequeños es habitual que existan personas convertidas en referentes, aquellas a quien todo el mundo conoce, aprecia y respeta. En Gata de Gorgos una de estas figuras la representa Manuel López Fernández, un policía local conocido por todos como Manolo y que esta semana se ha retirado tras 32 años de trabajo en el cuerpo municipal.

La relación de López y Gata empezó por casualidad. Nacido en Espiel (Córdoba), con 18 años emigró a La Vila en busca de trabajo. Allí conoció a su esposa y tras varios empleos empezó a trabajar en una empresa de limpieza de Calp que prestaba servicios en Gata de Gorgos. Fue una noche de trabajo en el año 86 cuando le informaron de que el ayuntamiento ofertaba dos plazas de policía local. No se lo pensó dos veces y al año siguiente entró en el cuerpo y se instaló en el municipio. A lo largo de su trayectoria profesional, Manolo ha vivido de todo. Cuando empezó eran tan sólo seis agentes y durante muchos años hacían las guardias solos, «eran otros tiempos».

Recuerda que hasta el 94 realizaban el servicio sin pistola, «los vigilantes jurado llevaban y nosotros tan sólo teníamos la porra y el spray pimienta». Treinta y dos años dan para mucho, y aunque reconoce que Gata es un pueblo «bastante tranquilo», Manolo y sus compañeros las han visto de todos los colores. «Recuerdo cuando detuvimos a una banda de ladrones que perpetraron más de 80 robos en la zona, fue un gran trabajo de investigación durante semanas», explica.

«Recuerdo que hasta el 94 no teníamos pistolas, tan sólo porra y spray pimienta»

Otro de los casos que se le ha quedado grabado en la retina fue un gran incendio provocado a propósito en una empresa local donde quedaron atrapados los dueños en la parte superior del edificio. «Por suerte encontramos una escalera que, a pesar de no tener la altura suficiente, sirvió para sacarles de allí». Al autor del delito lo arrestaron días después en Benidorm. Los dueños de la empresa todavía me lo siguen agradeciendo», asegura. Aunque para López los peores recuerdos siempre han sido los accidentes con niños implicados.

Pero también ha habido momentos divertidos, incluso surrealistas como el del hombre que apareció un día atrapado en un pequeño pozo de una vivienda. El agente recuerda que estaba de paso en el municipio y sufría de manía persecutoria. «La noche anterior se había quedado dormido en el coche cerca de la ermita y por la mañana lo despertaron las voces de los cazadores, el hombre se asustó, huyó saltó dentro de una vivienda y acabó en el pozo, la escena para rescatarlo fue muy divertida. Por suerte al hombre no le pasó nada», comenta.

La proximidad con los vecinos ha sido algo que ha cuidado mucho este policía, «siempre me han tratado muy bien, incluso antes de ser agente. Recuerdo que cuando trabajaba en la empresa de limpieza, los vecinos nos dieron a mí y a mi compañero más de 150.000 pesetas en aguinaldos». Aunque si hay alguien con quien siempre se ha hecho de querer es con los niños. No hay ninguno que no le chocase la mano cuando se lo encontraban dirigiendo el tráfico de camino a la escuela. Muchos jóvenes también lo conocían del fútbol, pues López fue entrenador de las categorías infantiles del Gorgos durante 22 años. Según explica, «he tenido al cargo a niños que se han hecho mayores y han traído a sus hijos a jugar».

Retiro

Los 32 años de servicio han quedado atrás, «como dice un amigo de aquí el pueblo, me he 'jubilao' 'pa' siempre». Manolo seguirá viviendo con su esposa en Gata de Gorgos, «son muchos años ya, aquí puedo ir donde quiera que siempre tendré a alguien con quien charlar».

Estos días de merecida jubilación ha recibido muchas felicitaciones, «que se retire es bueno para él, pero no tanto para el pueblo», afirman algunos vecinos. Muestras de gratitud que emocionan a Manolo, «echo la vista atrás y al recordar cuando tuve que salir de casa con 18 años y ahora ver el aprecio y reconocimiento hacia mí de tanta gente, es algo indescriptible, estoy pagado para toda la vida».

 

Fotos

Vídeos