Los vecinos de Murla, Parcent y Benigembla, atemorizados por los robos en casas y bares

Imagen de la entrada del establecimiento de Benigembla que asaltaron los dos ladrones la madrugada del martes. / B. Ortolà
Imagen de la entrada del establecimiento de Benigembla que asaltaron los dos ladrones la madrugada del martes. / B. Ortolà

Dos encapuchados asaltaron un bar para llevarse la recaudación de la tragaperras y amenazaron con un arma a un vecino en su huida

B. ORTOLÀBENIGEMBLA.

La falta de seguridad se está conviertiendo en una de las principales preocupaciones entre los vecinos de los municipios del interior de la comarca tras los casos recientes de robos con violencia sucedidos en la Vall de Gallinera, varias localidades de la Rectoria o el de un bar en Benigembla, que tuvo lugar durante la madrugada del martes.

Dos encapuchados asaltaron el negocio situado cerca de la plaza del Ayuntamiento provistos de una escopeta. Los ladrones consiguieron romper la verja exterior, además de cortar algunos cables de la luz que dejaron sin iluminación parte de la calle, y entrar en el establecimiento para desvalijar la máquina tragaperras.

De poco sirvió que los dueños, que viven justo en el piso superior del bar, les tirasen varias macetas para intentar entorpecer el robo. A estos dos amigos de lo ajeno tampoco les intimidó que dos residentes de origen inglés que viven cerca del bar se acercasen tras escuchar la alarma. Según explicó la dueña del establecimiento el caco que empuñaba el arma «amenazó a uno de los dos vecinos con pegarle un tiro si le seguía», por lo que les dejaron escapar.

En las tres localidades denuncian la falta de medios y agentes de seguridad

Aunque iban encapuchados, los dos vecinos británicos apuntaron que se trataba de dos hombres de entre 20 y 25 años de edad, «lo del tiro cree que se lo dijeron en inglés», señaló ayer la dueña, quién confesó estar, casi 12 horas después del suceso, «todavía con los nervios a flor de piel».

Según apuntaron algunos vecinos, este robo es el segundo que se registra dentro del núcleo urbano desde hace unos meses, «entraron hace poco en otra vivienda pero llevaron poca cosa, fue más el susto».

De hecho, desde el consistorio recalcaron que en los últimos años «la cosa ha estado tranquila. Es cierto que hace unos cuatro años tuvimos una oleada de robos en la zona, pero cesaron y desde entonces no se había producido ninguno más».

Tras el suceso, muchos de los vecinos se muestran temerosos «hay miedo de que se repita otro caso, además cuando hay un arma de por medio, la cosa es mucho más seria».

Donde también se han registrado algunos incidentes es en la localidad vecina de Murla, concretamente en la urbanización Puerta del Valle, situada en su término municipal. Los establecimientos de restauración, en cambio, se han librado últimamente, «quitamos las máquinas tragaperras cuando la oleada de robos porque es a por lo que van los ladrones», comentaron.

Tanto en Benigembla como en Murla y Parcent los vecinos coinciden en señalar que la seguridad en sus calles es «mínima». De hecho ninguna de las tres poblaciones cuenta con Policía Local, dependen de la Guardia Civil de Xaló. Una situación «insostenible, porque cuando se comente un robo aquí, los agentes pueden tardar hasta veinte minutos en llegar, tiempo suficiente para que el ladrón se lleve lo que ha venido a buscar», lamentaron ayer dos vecinos que tomaban un aperitivo en el bar de Benigembla.

Pero en estos tres municipios de la Vall de Pop reconocen que contar con un equipo de seguridad «es demasiado caro para los presupuestos con los que contamos. Puede que tan solo nos llegase para tener un efectivo, pero una persona sola no puede hacer frente a tres personas, y si estas llevan armas, mucho menos».

Ataque con violencia

A los vecinos de la Vall de Pop les preocupa el uso de la violencia de los ladrones en los robos tal y como sucedió hace unas semanas en la Vall de Gallinera. Allí el propietario de un estanco fue agredido con un arma de balines y una vara de metal cuando sorprendió a los ladrones en el interior de su negocio. La víctima tuvo que ser trasladada al hospital para ser atendida por las heridas que le produjeron en una mano durante el ataque.