VALENTÍA

ISABEL FERRANDO

Este verano una de las principales polémicas ha estado en torno a las acumulaciones de posidonia en las playas. Y sigue estándolo, con posiciones encontradas y términos medios. Pero es tan grande y variado el muestrario de opiniones, que prácticamente no hay dos iguales, ni siquiera en la misma línea. Así que me he dicho: «venga, a meternos en camisa de once varas». Y en eso estoy.

En la comunidad científica se acepta de manera unánime que la presencia de esta fanerógama marina garantiza la calidad de las aguas. En lo que no hay tanta unanimidad, por sorprendente que pueda parecer, es en todo esto que nos han estado contando de que los arribazones de posidonia frenan la erosión litoral. De hecho, más allá del corto plazo, ni siquiera se ha podido demostrar.

Por otro lado, vivimos del turismo. Y no del turismo cultural, deportivo o gastronómico, que también lo hay, pero no. Vivimos del turismo que viene a buscar sol y playa, y aunque es cierto que propios y extraños cada vez estamos más concienciados de la importancia de la posidonia, hay una gran parte de visitantes que se han creído las imágenes con las que promocionamos los municipios: playas impecables sin que asome una puñetera alga en ningún sitio. (Que sí, que la posidonia no es un alga, pero ya me entienden).

Visto lo visto, sinceramente pienso que deberíamos dejar al menos una playa con todas sus algas durante digamos unos cinco años (o más) sin recogerlas. Una franja de 700 u 800 metros en un litoral de 20 kilómetros, si nos restringimos a Dénia, no iba a influir demasiado en el turismo y daríamos la ocasión de desarrollar proyectos de investigación científica y sociológica en torno a esta playa salvaje.

Claro, para hacer esto hay que ser muy valiente, primero porque a quien le toque delante esta franja no le va a apañar. O a lo mejor sí, que hay gente para todo, pero no nos engañemos: en pleno verano, con el sol a plomo, las posidonias en proceso de descomposición no huelen bien. Que ha sido, precisamente, la queja más repetida.