Telas voladoras, aros y baile como estilo de vida en La Marina Social Club

Una de las actividades que lleva a cabo la escuela La Marina Social Club. LP/
Una de las actividades que lleva a cabo la escuela La Marina Social Club. LP

La escuela de Lindy Hop de Dénia amplía este año su espacio y oferta para convertirse en un referente cultural y artístico de la comarca

ISABEL FERRANDODénia

Volar a ocho metros envuelto en telas, girar suspendido de un aro, o sobre una barra entre techo y suelo. Y bailar, bailar, bailar con distintos ritmos, estilos y sones. Es La Marina Social Club, la nueva forma de entender el ocio, el circo y el fitness que nace el 16 de septiembre en Dénia para dar mucho que hablar.

Rubén Atienza y Ana Oliete comenzaron hace cinco años en un espacio reducido dentro de la Estación Marítima. «No fue algo premeditado, ni tampoco surgió como un negocio ni nada», cuentan. Ambos habían ido juntos a clases de Lindy Hop en Valencia y querían crear un grupo en Dénia. Poco a poco, se les hizo pequeño y pasaron a un coworking, y de ahí al local que abrieron, también en Dénia, en la carretera de Madrigueres, donde antiguamente estaba un concesionario de automóviles. Este año, han pasado de ofrecer clases de swing a ampliar su oferta de forma espectacular, con la contratación de doce monitores experimentados y la ampliación de sus instalaciones a los locales aledaños, hasta una superficie de 850 metros cuadrados y cinco aulas.

Son de mundos bien distintos. Rubén Atienza es profesor de Educación Física y estudió también en la Escuela Nacional de Circo de Cuba. Desde 2005 ha recorrido el mundo dedicándose precisamente a esto. Ha trabajado con menores, con refugiados, con personas en riesgo de exclusión social. Lleva, por decirlo de alguna forma, la parte más creativa de La Marina Social Club. Ana Oliete trabajaba en una empresa de traducción de Valencia, pero se formó en diseño de páginas web y redes sociales, y es también profesora de baile. Por distintos que sean sus orígenes, ambos comparten una gran pasión que han materializado en este proyecto.

Porque La Marina Club Social no es únicamente una escuela de baile o de circo. Es un lugar donde ser feliz y disfrutar de un ocio muy diferente mientras se pone uno en forma y hace amigos.

La matrícula ya está abierta y hay actividades para todo tipo de público: desde circo para niños hasta yoga; de danzas africanas a coreografías de Bollywood; de telas acrobáticas a «pole dance». Entrenamiento de alto impacto, juegos creativos, y swing. Muchísimo swing. Y jazz, y shag ¡y hasta un coro!

En estos cinco años han sido capaces de unir a más de 200 personas venidas de diferentes poblaciones entre Gandia y Benidorm, y simplemente para bailar. ¿Cuál es el secreto?

«Con el swing todo el mundo está siempre sonriendo, es divertidísimo, y ahora hemos dado un paso más con actividades que no se estaban ofreciendo en la zona, y también muchas dirigidas a los más pequeños», explican.

Las tarifas, publicadas en su web lamarinasocialclub.com, son asequibles y tienen también una de «barra libre» que da derecho a asistir a cuantas clases y actividades se quiera. Además, organizan jornadas de puertas abiertas y actividades que son gratuitas para los asociados, siempre relacionadas de alguna forma con las artes y la cultura.

De este nuevo curso, destacan su sorpresa a la hora de contratar a los monitores que darán los diferentes talleres. «No nos podíamos imaginar que hubiera profesionales tan bien formados en esta zona, ha sido increíble», aseguran.

¿Algún criterio especial para la contratación, aparte de la experiencia? «Queríamos que fueran profesionales cercanos, simpáticos, buena gente», dice Ana, y Rubén, rápido, apunta entre risas «y amorosos como Ana y yo». Discuten divertidos sobre si hay que decir o no esto último en el reportaje, y acaban a carcajadas. Ante esta reacción, está claro que merece la pena pasarse por La Marina Social Club para ver de dónde emana toda esta alegría.