«No sentimos miedo, fueron la adrenalina y la ética del deber las que nos lanzaron al mar»

Javier Sánchez y Vicent Miralles, en la comisaría de Policía Nacional de Dénia. /Tino Calvo
Javier Sánchez y Vicent Miralles, en la comisaría de Policía Nacional de Dénia. / Tino Calvo

Javier Sánchez y Vicent Miralles rescataron en la costa de Dénia a un hombre que estaba a punto de morir ahogado

K. CARRIÓDÉNIA.

Los agentes de la Policía Nacional y Local de Dénia Javier Sánchez y Vicent Miralles nunca pensaron que la noche del sábado marcaría un punto de inflexión en sus vidas personales y profesionales. Un aviso de auxilio en las Rotas alertó a los cuerpos policiales del naufragio de dos personas. Una embarcación embistió y partió en dos su pequeña lancha motora.

Uno de los accidentados, consiguió llegar hasta la playa del Trampolí y tras ser atendido por varias personas que paseaban por allí, dieron la alerta. Tras conocer el suceso los agentes se personaron a la zona para iniciar el rescate. Javier y Vicent estaban bordeando la costa del Trampolí cuando vieron a uno de los desaparecidos flotando en el agua que, éste agonizando, levantó la mano para alertar a los policías.

Según Sánchez «no sentimos ningún miedo, en ese momento la adrenalina y la ética del deber fue lo que nos lanzó al mar». Ese fue el momento en el que este miembro de la Policía Nacional y Miralles, de la Policía Local se desabrocharon sus cinturones reglamentarios y sin pensarlo dos veces, saltaron al agua.

Los agentes llegaron nadando a contracorriente hasta el hombre que presentaba heridas graves en su pierna y que además sufría una conmoción grave. Inmovilizaron al náufrago como pudieron para evitar los dolores a causa de su pierna y lo acercaron lo máximo posible a la orilla, siempre con extremo cuidado y paciencia para evitar producir oleaje que pudiera hacer sufrir más de lo debido al hombre. Una vez allí, los policías pidieron una ambulancia y mantuvieron al herido en el agua para «evitar alguna lesión grave que pudiesen no ver, como en la espalda o la cabeza».

Tanto Sánchez como Miralles destacaron que la víctima «estaba desorientada y parecía que iba a perder el conocimiento, así que le hablamos para mantenerlo despierto y evitar que entrara en coma». Una vez llegó el servicio de emergencias, con ayuda de los enfermeros, colocaron, sujetaron al herido y lo subieron a la ambulancia para que fuera atendido en Urgencias del Hospital de Dénia. El parte, una luxación en la rodilla y trasladado a planta. Ayer, a primera hora de la tarde, se derivó hasta su hospital de referencia en Valencia.

Según comentaron los policías, «el hombre llevaba una hora con la pierna destrozada y a merced de las corrientes; el accidente ocurrió en la zona del Trampolí y lo encontramos a 100 metros de la orilla de la Punta Negra, este hombre podría estar ahora mismo en medio del mar si no llegamos a tiempo».

Según Miralles, si el herido hubiese llegado las corrientes de la bahía de la propia Punta Negra, «habría salido impulsado a mar abierto». Los agentes aseguran que si hubieran vacilado unos segundos si saltar o no al agua, el náufrago «habría fallecido, bien por hipotermia o por ahogamiento, no había margen de duda para saltar al agua».

Miralles apuntó que no es la primera ocasión de riesgo a la que se ha tenido que enfrentar; «cuando estaba en Teulada teníamos la tradición de preguntar a los novatos que harían si se escapase un toro en las fiestas, y no era una pregunta sin fundamento».

Por su parte, Sánchez recordó que en Gandia tuvo que meterse en una casa ardiendo para sacar a la gente que allí vivía. «Siempre eres el primero en estar allí, y eso conlleva en ocasiones ponerte en riesgo para cumplir con tu deber y ayudar a la gente».

Más