REALIDAD Y PERCEPCIÓN

ISABEL FERRANDO

Los números son fríos y las sensaciones engañosas, así que quizá habría que ir buscando una nueva forma de medir el éxito de una temporada turística. No es una idea nueva, cierto, pero hace poco la comenté dentro de un debate y se percibió como novedosa.

El hecho es el siguiente: como todos los años, muchos amigos de fuera han venido a pasar unas semanas a disfrutar de Dénia. Lo cual es un decir. «Es que con las obras, cualquiera se atreve a bajar», excusa número uno para no acercarse a la ciudad. «Lleva tú a tres niños pequeños a un aparcamiento que está a más de quince minutos del sitio donde hay que ir, con el sol a plomo, y luego vuelve», excusa dos.

Así pasa después que existe una divergencia entre los números, que son fríos y no mienten, y las percepciones. Si las cifras oficiales siguen teniendo en cuenta únicamente la ocupación, y la de 2018 resulta haber sido similar a la de 2017, la sensación de muchos comerciantes y restauradores es que «ha habido menos gente que otros años».

Y es una sensación que curiosamente también se basa en números: las cajas de final del día y la comparativa con las del año anterior (la mayoría de terminales de puntos de venta incorporan sistemas informáticos que realizan estas estadísticas de forma inmediata).

Ante esta divergencia, se comienza a sospechar de las cifras de ocupación ofrecidas por el Ayuntamiento, aunque en realidad son cifras elaboradas por empresas de hostelería, fiables, contrastadas y seguras.

Por ello afirmo que quizá haya llegado el momento de incluir en las estadísticas oficiales de Turismo otro tipo de baremos que nos den una idea mucho más exacta de cómo nos ha ido la temporada.

Hay antecedentes de esto, y el propio INE recoge estadísticas de gasto por turista. Invertimos mucho, muchísimo dinero público en Turismo, guste o no, es nuestra principal «industria», y los ciudadanos deberíamos contar con una herramienta mucho más completa, certera y objetiva.

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