La policía acompaña a los alumnos del Pou de Dénia al patio situado a 200 metros de las aulas

Un agente da paso a los del Pou en uno de los pasos de peatones que deben cruzar para ir al patio, habilitado en el pabellón. / Tino Calvo
Un agente da paso a los del Pou en uno de los pasos de peatones que deben cruzar para ir al patio, habilitado en el pabellón. / Tino Calvo

Unos 300 escolares cruzan a diario una avenida con mucho tráfico porque el colegio está en obras y han sido ubicados en las antiguas dependencias de la EOI

R. GONZÁLEZ/R. C.DÉNIA.

El inicio del nuevo curso presentó algunas estampas curiosas debido a las obras que se están llevando a cabo en algunos centros escolares. Una de ellas tuvo como protagonistas a los alumnos de Primaria del colegio Pou de la Muntanya de Dénia. Agentes de la Policía Local acompañaron a los estudiantes hasta la zona donde tienen el patio, en el pabellón de Joan Fuster. Se encargaron de garantizar su seguridad en los diversos pasos de peatones que tuvieron que atravesar en los 200 metros de distancia que separan el lugar donde ahora dan clase del recinto deportivo donde disfrutan del recreo.

Alrededor de 300 estudiantes se encuentran reubicados provisionalmente en las antiguas dependencias de la Escuela Oficial de Idiomas (EOI). Allí seguirán mientras se llevan a cabo en su centro los trabajos de reforma, enmarcados en el Pla Edificant. Doce unidades se ven obligadas a compartir diez aulas, por lo que en algunas clases se superará el medio centenar de niños y niñas, aunque habrá dos profesores.

Ayer, durante la primera jornada de la vuelta al cole, la rutina fue diferente. Sobre las once menos cuarto llegó el esperado momento del recreo. Pero esta vez el patio no estaba en el mismo centro, sino que, de forma ordenada y custodiados por el personal docente, el alumnado se dispuso a ir al pabellón. Como hay casi media docena de pasos de peatones, se dispusieron un par de agentes, que se encargaron de parar el tráfico de la avenida Joan Fuster, la llamada a ser la ronda sur de la ciudad. De esa manera se quería garantizar la seguridad de todos a lo largo del trayecto.

Las clases arrancan en Ondara con trabajos en marcha tanto en Les Marjals como en el Sanchis Guarner

Con el objetivo de minimizar el número de calles a atravesar, se ha optado por crear un paso de cebra justo delante de las puertas de la antigua EOI que conduzcan directamente a la acera a la que da el pabellón. En la pasada tarde ya comenzaron esos trabajos para derribar el muro que protege la vía del tren, en ese momento sin uso, para habilitar lo antes posible ese espacio para cruzar de una vez la avenida.

Otro centro en obras en Dénia es el CEIP Llebeig, donde la actuación debería haber acabado a finales de julio. La empresa adjudicataria y personal de limpieza del ayuntamiento redoblaron esfuerzos durante el fin de semana para que los estudiantes pudiesen entrar en las clases con relativa normalidad. La directora del colegio, Luz Martín, y el alcalde, Vicent Grimalt, se reunieron con los padres tras la hora de entrada para pedir perdón por los retrasos y para explicarles que se va a acordar un calendario de trabajo, en horarios de tarde y noche, para que se acabe lo antes posibles y que la vida escolar se vea afectada lo mínimo posible. En la capital comarcal el curso se empezó sin incidencias y con más de 5.150 alumnos matriculados en Infantil, Primaria y Secundaria.

Otra localidad con obras en marcha es Ondara. Las clases comenzaron con relativa normalidad. La empresa constructora garantiza la seguridad de todos los miembros de la comunidad educativa, tanto en el aulario de Infantil Les Marjals como en el centro de Primaria Sanchis Guarner. Así lo comprobaron en la visita de inspección de seguridad realizada a los centros el domingo, en la que estuvo el alcalde.

Los trabajos exteriores continuarán en los dos centros durante las próximas semanas, sin que ello suponga un problema para la seguridad del alumnado y profesorado.

En Benitatxell 268 escolares de Infantil y Primaria empezaron las clases en el CEIP Santa María Magdalena, donde se están ultimando algunos pequeños arreglos para mejorar las instalaciones educativas. La directora, María José López, planteó a los representantes municipales algunas de las necesidades. Una de las principales reivindicaciones es acabar con las aulas prefabricadas. «La semana pasada, con la lluvia, entraba agua por el tubo del aire acondicionado», comentó López.

En cuanto al otro centro del municipio, el ayuntamiento está trabajando con la dirección del colegio internacional Lady Elizabeth para encontrar solución a los embotellamientos que se generan en hora punta. El problema se agravó tras la apertura del nuevo centro de Secundaria.

En agosto, el concejal de Educación y la edil de Seguridad Ciudadana mantuvieron una reunión con el director para analizar propuestas. Una de ellas, a largo plazo, es la construcción de tres rotondas y un parking en el acceso al desvío, en la carretera de Xàbia. A corto plazo, se ha planteado planificar una entrada escalonada en las aulas.

Un total de 2.850 alumnos empezaron en Calp el nuevo curso. La alcaldesa, Ana Sala, y la concejala de Educación visitaron el colegio Azorín. Sala se interesó por el proyecto del nuevo gimnasio que está previsto que se construya en el centro. La redacción del proyecto saldrá a licitación en breve y la construcción de las instalaciones, estimada en 616.000 euros, el año que viene.

Alrededor de 2.000 niñas y niños volvieron a las clases en Xàbia. Como novedades, habrá un autobús financiado por la Generalitat para el transporte de los «desplazados forzosos» y el Graüll contará por primera vez con un aula para alumnado de Necesidades Educativas Especiales. La concejala de Educación compartió el primer día de colegio con el alumnado del CEIP Arenal.

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