La piscina y el perro del hortelano

¿Se acuerdan del perro del hortelano? Seguro que sí: el que ni come, ni deja comer. Pues algo así le pasa al PP de Xàbia con los proyectos que no fueron capaces de sacar adelante cuando tuvieron la ocasión (y la obligación) y que ahora se van hacer realidad.

En 2005, cuando gobernaban en Xàbia y en la Generalitat, firmaron un compromiso para construir una piscina municipal en nuestro pueblo. Entonces la crisis económica aún no había estallado y los trámites administrativos para obras públicas eran sustancialmente más fáciles que ahora. Es decir, contaban con el dinero, el medio y la oportunidad. Pero fracasaron. Se quedaron en una primera piedra que por ahí debe estar, enterrada en algún sitio.

El caso es que ahora, 14 años después, ven que la piscina se va a hacer con gobiernos del PSOE en Xàbia y en la Generalitat. Y eso no lo están gestionando con deportividad política. Así que en vez de sumarse a este triunfo colectivo, ponen palos en la rueda. No aceptan que el contexto económico y las normas administrativas han cambiado y son más difíciles. Y que con todo ello, conseguir 3 millones de euros (como mínimo; el equipo de gobierno seguirá trabajando para aumentar la cantidad) para un proyecto cuyo coste máximo será de 5 es un gran éxito para Xàbia.

Si hubieran trabajado hace 14 años, con la misma intensidad con la que protestan ahora, seguramente no habríamos tenido que pagar ni un euro, para la consecución de este proyecto. Pero su partido estaba entonces a otras coses que ya conocen los valencianos y los juzgados.

Hoy, a la vez que se dan los últimos pasos para construir la piscina, las obras del Auditorio siguen su curso. Y el PP local olvida que ellos improvisaron una carísima maqueta para llevarla al Patronato Municipal de Música y Danza («ací teniu l'auditori!») que se quedó en nada. Aunque lo más grave no es eso, lo dramático es que perdieron una subvención de cerca del 60% de la Generalitat dentro del programa Música 92 para construirlo. Es decir, si hubieran realizado una gestión correcta, nos hubiera salido a menos de la mitad del precio como pasó en otros pueblos de la Marina Alta. La maqueta debe estar por ahí también, al lado de la primera piedra de la piscina.

A diferencia de entonces, esta vez Xàbia ha peleado por lo que es justo. Nos hemos esforzado juntos por defender los intereses de la ciudadanía. No hemos cedido y por eso el objetivo de tener una infraestructura cultural de calidad está más cerca. La clave es tener claras las prioridades, trabajar cada día y respetar la palabra dada.

Por eso, que ahora no voten los proyectos que son objetivamente positivos para miles de vecinos de este pueblo, que llamen «política basura» al cumplimiento de los compromisos y al éxito en gestiones en las que ellos fracasaron por incapacidad o desidia, no deja de dar algo de lástima.

Nos gustaría compartir con todos los grupos políticos estos logros históricos para Xàbia, pero para eso deben hacer las paces con su propio pasado. Sumar en vez de obstaculizar.