La masiva presencia de turistas obliga a Xàbia a controlar el acceso de coches y barcos a las calas

Varios bañistas disfrutan de sus vacaciones en la playa la playa de la Granadella donde empiezan hoy las restricciones. / B. Ortolà
Varios bañistas disfrutan de sus vacaciones en la playa la playa de la Granadella donde empiezan hoy las restricciones. / B. Ortolà

Las playas de la Barraca y la Granadella tendrán limitaciones y Ambolo y Tangó permanecerán cerradas por posibles desprendimientos

K. CARRIÓXÀBIA.

Si algo está claro es que Xàbia siempre estuvo, está y seguirá estando de moda, sobre todo, en verano. De hecho, la población se duplica y turistas de todo el mundo la visitan en busca de las mejores playas y cala que ofrece su costa.

Ante esto, el ejecutivo, liderado por José Chulvi, se ha visto obligado a tomar medidas para preservara la belleza natural de esta villa, que ya enamoró a artistas internacionales como Joaquín Sorolla.

Así, hoy mismo se ha puesto en marcha una medida de control para controlar los accesos de vehículos en las zonas de la Granadella y las calas del Portitxol (como la de la Barraca) con el fin de evitar aglomeraciones. Unas restricciones que estarán vigentes hasta el próximo mes de septiembre.

El ejecutivo asegura que la gente llegó a cortar con cizallas la verja para entrar en Ambolo

Los puntos de paso funcionan con una barrera automática que deja pasar a los coches en función de las plazas libres. En estos controles, se colocan guardas de seguridad que además de velar por el correcto funcionamiento de los puestos, informen a la caseta de acceso para limitar la entrada a las calas.

La playa de la Granadella lleva tres años con estas medidas de control, situado en la parte superior de la carretera autonómica CV-7420. «Había que hacer algo para frenar la desmesurada avalancha de visitas que querían aparcar frente a la cala, lo que causaba graves problemas de atascos, maniobras indebidas y limitaba el acceso a servicios de emergencia. También afectaba de forma negativa a la fauna y flora de la zona costera», indicó ayer la concejal de Servicios, Kika Mata.

Para acceder a este enclave se hará a través del trenet gratuito con 60 plazas, aunque todavía no hay fecha exacta del comienzo de su uso hasta que se rellenen los papeles necesarios. Además se habilitará una línea de autobús. El ejecutivo se plantea que a partir del año que viene, el trenet se convierta en un servicio de pago como parte del transporte urbano.

En la cala de Barraca, se limita el acceso de igual manera por primera vez. El punto de control se ubica en la intersección de la carretera Barraca y la calle Truita.

Sin embargo, no se ponen al servicio del ciudadano medios de transporte para llegar a la cala. «El enclave se sitúa a diez minutos andando desde la Creu del Portitxol y es más asequible», indicaron desde el consistorio. Respecto a los horarios de acceso «son flexibles para que todos puedan entrar sin problema». Las barreras se utilizarán desde las nueve de la mañana hasta las 15 horas de la tarde. El resto de horas permanecerá levantada debido a la disminución del tráfico en las playas. A los residentes se les otorga un pase de acceso en las mismas casetas de guardia para poder llegar a sus viviendas.

Además de la limitación de acceso en estos dos puntos del litoral, también existen zonas en los que el paso está totalmente prohibido. Es el caso de la playa Ambolo y la de Tangó. El primer edil recordó que la restricción se debe al estado de la zona, «puede haber desprendimientos, por lo que se ha decidido cerrarlas».

El Consistorio ya intentó tapar las señales que conducen a la playa para evitar llegada de bañistas. Según Mata «se han colocado verjas pero la gente no hace caso a las advertencias; han llegado incluso a cortarla con unas cizallas». Además el ayuntamiento ha contratado más personal para las playas, incluidos los servicios de vigilantes. Se apostará en la cala de Ambolo en las horas puntas un guarda para prevenir que «visitantes desconsiderados accedan a la cala cerrada por el propio bien del visitante», según comentaba la concejal de Playas. Mata comentó acerca del uso de los puntos de control que «queremos un uso respetable de las calas y mantener su integridad en la medida de lo posible».

El ejecutivo xabiero también quiere preservar su paraje natural desde el agua. Por ello ha balizado con boyas el acceso de las calas de su litoral. «El objetivo es minimizar el daño que provocan las embarcaciones a la flora y fauna marina que habita en estas zonas a través de la restricción de acceso», explicó Chulvi.

Según el alcalde la medida «ya está dando buenos resultados, incluso la gente nos está felicitando por la cantidad de boyas que existen para varar los barcos».