Juan José Ribes dimite y deja sin presidente a la Cofradía de la Santíssima Sang de Dénia

Juan José Ribes y Mª Francisca Iborra, junto a la imagen de la Santíssima Sang, tras la misa en honor al patrón. / Tino Calvo
Juan José Ribes y Mª Francisca Iborra, junto a la imagen de la Santíssima Sang, tras la misa en honor al patrón. / Tino Calvo

A la espera de la reunión de la junta para elegir al sucesor y a la camarera, la vicepresidenta estará al frente de la directiva

K. CARRIÓDÉNIA.

Juan José Ribes dimitió en el cargo dejando sin presidencia a la Cofradía de la Santíssima Sang de Dénia. El presidente acudió el miércoles a los últimos actos de su ejercicio, durante el día en honor al patrón de la ciudad. Sin embargo, la junta aún no ha decidido quién será su sucesor. Esta decisión causó que, durante la misa de la Santíssima Sang tampoco se hiciese público el nombre de la sucesora de la actual camarera, Mª Francisca Iborra.

Ribes cesó, según explicó ayer, por causas personales y por el momento va a ser la vicepresidenta, Pepa Ortolà, quien se encargará de cumplir sus funciones temporalmente.

A pesar de la falta de cargos, no se resiente el sentimiento de los cofrades. Es por ello que el secretario de la junta, Vicente Martí, aseguró que esta situación «no impide el normal desarrollo de las actividades de la Cofradía y no es un problema grave al que hacer frente». Martí relató que «el hecho de que no haya camarera no significa que no vaya a funcionar correctamente la cofradía». Y añadió: «Ya tenemos más de 30 personas inscritas tras pocos días».

El secretario explicó que se reunirán «una vez terminadas las fiestas para decidir qué hacer en este caso, aunque la fecha para la elección de la nueva junta podría celebrarse en mayo». El funcionamiento del nombramiento del presidente pasa por la junta, que elige a ese cargo y a la nueva camarera.

El cofrade comentó que «es una situación extraña, pero este hecho no afecta al sentimiento religioso de la fiesta». Además, incidió en que no recuerda que existan precedentes de hechos similares, aunque «la historia y tradición ha ido cambiando durante los años».

Continuidad

Mientras tanto, la camarera actual, Mª Francisca Iborra, continuará en el cargo hasta la elección de los siguientes representantes de la Cofradía. Iborra, que debería finalizar su ejercicio a finales de julio, comentó, que «estaba dispuesta a mantenerse un tiempo más para no dejar a la sucesora con trabajo a medias». Asimismo dijo que, entre otras, una de sus funciones era «captar a nuevos cofrades para participar en los actos de la Santíssima Sang». Iborra ya se ha puesto manos a la obra para «impedir que su sucesora se encuentre sobrepasada al llegar al cargo».

Respecto a su año de dedicación al patrón, aseguró que había sido «inolvidable gracias a lo arropada que me he sentido durante todo este tiempo». Confesó que «incluso mi marido, que no es muy devoto, se emocionó al terminar los actos».

Desde los años 40, se ha visto como ha ido evolucionando el papel de la camarera, adquiriendo más y más participación en la Cofradía de la Santíssima Sang, cuando en un principio únicamente unas pocas mujeres ponían el manto ungido sobre la imagen del Cristo. Hoy día, desde hace más de una década, son plenas partícipes de las celebraciones religiosas.

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