García-Margallo ofrece el pregón de las fiestas de Moros i Cristians de Xàbia

García-Margallo ofrece el pregón de las fiestas de Moros i Cristians de Xàbia

El exministro destaca las cualidades integradoras que poseen y representan las fiestas xabieras en honor a Sant Jaume

LAS PROVINCIAS

Los Moros i Cristians han tomado las calles de Aduanas del Mar en Xàbia. El acto de Presentación de las Fiestas, que tuvo lugar la noche del sábado, supone el arranque de las celebraciones de este año en honor a Sant Jaume.

Este año, el pregonero ha sido José Manuel García-Margallo, ex ministro de Asuntos Exteriores. Él ha sido el encargado de exaltar al municipio, la fiesta y a los representantes de esta edición.

Durante su intervención, García-Margallo ha señalado que, para él, Xàbia nunca había sido «un puerto de paso si no de destino». Su particular Ítaca «a la que regresa el guerrero orgulloso y desecho del duro bregar». También ha recordado la importancia militar que la advocación de San Jaime, patrón de las fiestas de Moros i Cristians de Xàbia, tuvo para la soldadesca cristiana durante la reconquista y expulsión morisca. Y tal como ha indicado se trata de una historia que «podemos consultar en cualquier libro. Lo que importa es cómo sentimos nosotros la Historia que ya se sabe que lo de la memoria histórica lo carga el diablo», realizando una matización de plena actualidad.

Además, el exministro no ha sabido decantarse por ninguno de los dos bandos que conforman la fiesta. Ambos le atraen y le seducen, no sólo a él sino al conjunto de españoles porque, según pregonó: «todos los españoles tenemos algo de moros y de cristianos y este mestizaje está muy presente en estas fiestas. Y si uno se ve Moro o Cristiano o ambos a la vez es que, en realidad, estas fiestas son de integración, de convivencia y generosidad».

Según recordó Margallo, «no se trata de ajustar cuentas, sino de celebrar juntos reconstruyendo nuestra historia siendo ejemplo de alegría, música y color; pero también de respeto al adversario». «Por eso me gustan, porque nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, sabrán que, aunque la Historia no cambia, todos, nosotros y ellos, somos dueños del futuro y capaces de hacer que allá donde hubo contienda haya armonía; donde hubo conquista haya intercambio de cultura y conocimiento y donde hubo rencor o malicia haya simpatía y bondad», concluyó.

 

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