«No esperaba este revuelo por ser un presidente de falla de origen chino»

Weichuan Wang, en el negocio familiar que tienen en Dénia. / Tino Calvo
Weichuan Wang, en el negocio familiar que tienen en Dénia. / Tino Calvo

Weichuan Wang, de 22 años, destaca en Dénia que le hacía «ilusión» ser el máximo cargo porque el distrito «París Pedrera es como una familia»

R. GONZÁLEZ DÉNIA.

Weichuan Wang Wu no fue consciente de la repercusión de su decisión hasta el día después de San José. Cuando despertó, vio sorprendido que estaba en los titulares y en las redes sociales. «No esperaba este revuelo por ser un presidente de falla de origen chino», reconoció el gran protagonista. Y no era para menos, pues es el primero en la historia de las Fallas de Dénia con padres asiáticos. Pero Wei, como le llaman los amigos, le resta importancia al paso que ha dado. «Me hacía ilusión ser presidente y París Pedrera es como una familia», declaró con una gran sonrisa.

Tiene 22 años, nació en Aranda del Duero (Burgos) y llegó a Dénia con 13 añitos, tras haber vivido durante un tiempo en Madrid. Sus padres, procedentes de China, se mudaron con sus dos hijos y su hija a la capital de la Marina Alta porque unos primos que estaban en Valencia les hablaron de una tienda en esta ciudad e hicieron sus maletas para regentar el negocio.

El primer año le costó un poco, pero se adaptó. Pasó de una enorme ciudad a la «pequeña» Dénia. En 2012 falleció su padre y eso le marcó. Dejó los estudios cuando estaba en 4º de ESO y se centró en el negocio familiar.

Hace ahora tres años entró en la falla París Pedrera. Tenía amigos en esa comisión y veía a la gente cómo disfrutaba por lo que se apuntó, le gustó y decidió quedarse. Considera que su comisión es diferente al resto de las de Dénia por el ambiente, «es unión, nos lo pasamos muy bien y al final todo es conexión».

Ser presidente es un paso que ha dado él después de haber estado implicado en la comisión en el último ejercicio, en el que su amigo Fran Naranjo ostentó ese cargo. Considera que ahora es el momento adecuado porque «ahora sí puedo llevar esa carga, pero dentro de unos años quizá no tenga tanto tiempo».

Su familia está ilusionada. Se lo comunicó el mismo día de San José. Ninguno de ellos está vinculado a la falla. «A ellos no les gusta tanto el tema de las fiestas como a mí», reconoce Wang.

Para afrontar este nuevo reto que se ha marcado, considera que hace falta rodearse de «un buen equipo y buenos compañeros que se impliquen porque así todo es más fácil». Como objetivo, se ha marcado «disfrutar de este año, que todos lo pasen bien y también ir a por todo, claro», reconoce.

En el último ejercicio el distrito tuvo alrededor de 160 falleros y su intención es tratar de superar esa cifra y que se apunten también colaboradores porque «vamos a tener un gran ejercicio». De momento no sabe quién será la fallera mayor que le acompañe en esta aventura, ni los cargos de la 'xicalla'.