Destrozan la barandilla de una senda en la Vall de Gallinera construida por los vecinos

Los restos de la barandilla que han quedado tras los destrozos. / LP
Los restos de la barandilla que han quedado tras los destrozos. / LP

Los voluntarios la pusieron en pie hace un año tras una tala intencionada de diez pinos en el Camí del Castell en Benissili

B. ORTOLÀ VALL DE GALLINERA.

Menos de un año ha durado en pie la barandilla que construyeron en noviembre de 2016 los vecinos de la Vall de Gallinera en la entrada de la senda del Camí del Castell de Benissili. Alguien ha decidido acabar con ella, aseguran desde el municipio. Se trataba de una actuación que emprendieron algunos vecinos para revertir los daños producidos en la zona, donde poco antes se cortaron, de forma intencionada, una serie de pinos para impedir el paso a los senderistas. Ahora apenas quedan dos maderas en pie.

Los residentes lo tienen claro, «se trata de un acto premeditado, está hecho con muy mala fe». De momento se desconoce quién es el autor de los estropicios y qué se pretendía conseguir con ello, aunque esto último, muchos lo intuyen.

Lo relacionan con los anteriores destrozos que hubo en la zona el año pasado. Primero arrancaron algunas señalizaciones de la 'Ruta dels 8 pobles', que estaban distribuidas en las diferentes sendas que conectan los municipios de la Vall de Gallinera.

Poco después ocurrió la tala, de forma expresa, de la decena de pinos en el Camí del Castell «para cortar el paso en la zona». Y junto a este, el acto vandálico más violento fue el que sufrieron poco después algunos vecinos que, tras una jornada dedicada a la limpieza en la Font del Llimener, encontraron todas las ruedas de sus vehículos acuchilladas. Tras este nuevo ataque indiscriminado de un espacio público del término municipal, la población de la Gallinera ha vuelto a criticar los «insuficientes» servicios de seguridad de los que disponen.

Recuerdan que no cuentan con agentes de Policía Local y cuando hay algún problema deben acudir a la Guardia Civil de Pego, cuyo cuartel se encuentra a 17 minutos en coche del primero de los núcleos urbanos, Benirrama; y a más de media hora de Benissili, el más alejado de Pego.

Se trata de un problema, afirman los que vecinos, que «nos hace sentir indefensos, aquí nos roba alguien y cuando llegan los agentes de seguridad, ya están en otra comarca».

Aunque la situación se agrava al hablar de términos forestales, ya que la Vall de Gallinera tiene que compartir el mismo agente forestal con todos los municipios de la Marina Alta. «Eso no nos da ningún tipo de garantía», aseguran.

Desde el consistorio de la Gallinera aseguran que ya han trasladado este problema, «en repetidas ocasiones», tanto a la Generalitat como a la Diputación de Alicante, aunque apuntan que no se ha hecho al respecto. Lamentan que se trata «del mismo problema de siempre, nos tienen abandonados en todos los sentidos».

En cuanto al destrozo de la valla, desde el consistorio señalan que intentarán averiguar quién lo causó. El alcalde del municipio, Toni Pardo, recalcó que volverán a poner en pie la barandilla, aunque no dio una fecha exacta. Según el primer edil, «volveremos a hablar con el grupo de vecinos que ayudaron a construirla y, cuando se pueda, la reconstruiremos, no podemos achicarnos ante estos actos».

 

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