Dénia apuesta por cámaras y multas de 200 euros para que no pasen coches por Sandunga

La calle Sandunga, con la señal de videovigilancia junto a una de las cámaras que ayer comenzaron a funcionar. / R. González
La calle Sandunga, con la señal de videovigilancia junto a una de las cámaras que ayer comenzaron a funcionar. / R. González

Esta calle peatonal es el primer punto de la ciudad en el que se instala este tipo de vigilancia y tan sólo accederán los 200 vehículos autorizados

R. GONZÁLEZ DÉNIA.

Circular por la calle Sandunga puede resultarle caro a los conductores que no estén autorizados para ello. Dénia puso en marcha ayer las cámaras que se encargarán de controlar el tráfico en ese vial peatonal de la capital de la Marina Alta y ha estipulado multas de 200 euros para los infractores, aunque de momento se ha dado un margen de unos días antes de que se comience a sancionar. Es la primera vez que en la ciudad se instala este tipo de sistema para asegurarse de que se cumplen las restricciones, según apuntó el concejal de Seguridad Ciudadana, Javier Scotto.

El Ayuntamiento recepcionó las obras de reurbanización de Sandunga a principios del pasado agosto, sufragadas con cargo al antiguo Plan Confianza. Y luego se reunió con los vecinos para aclarar el uso de esa calle, aunque en aquel momento ya estaba previsto que el acceso de vehículos estaría restringido a vecinos y vehículos de reparto. Este vial es de carácter peatonal y solo pueden circular por él los coches para los que se ha tramitado el pertinente permiso en la oficina de la Policía Local. También podrán pasar los vehículos que vayan a realizar las tareas de carga y descarga, pero solo en horario de 8 a 13 horas.

Según el comisario jefe de la Policía Local, José Martínez Espasa, por el momento solo hay 200 matrículas autorizadas para entrar en esa calle. No obstante, todavía se pueden solicitar permisos por registro de entrada, puntualizó el responsable de cuerpo de seguridad municipal.

Las sanciones no se aplicarán desde el inicio. Por ahora, dos agentes de barrio se encargarán de informar a los conductores que vayan por esa zona sobre las novedades de restricción en el tránsito y controlarán que se cumple lo estipulado. En los primeros días, los infractores serán apercibidos, pero no multados. Las sanciones económicas se impondrán desde el 25 de marzo. Los que circulen sin autorización se enfrentarán a una multa de 200 euros, con una bonificación del 50% si se abona en 20 días hábiles.

El concejal de Seguridad indicó que «había que regularizar la situación cuanto antes porque se estaban produciendo infracciones». La manera de atajarlas era poner en funcionamiento las cámaras instaladas en el tramo junto al cruce con la calle La Mar y en la entrada desde el carrer Pont hacia la plaza Sant Josep.

Scotto hizo hincapié en que, desde que se acabaron las obras, en esos dos puntos hay colocadas señales en las que ya se alerta de que se trata de una zona peatonal, controlada por videovigilancia y en la que el acceso está restringido. Sin embargo, algunos han hecho caso omiso.

Respecto a las cámaras, las primeras en la ciudad con este cometido de control del tráfico, se encargan de detectar las matrículas y fotografiar a los vehículos. Además incluye información sobre la hora en la que ha accedido. Eso permite determinar si está autorizado y, en caso de ser un transporte de reparto, si se encuentra dentro del horario de carga y descarga que está establecido.

Las imágenes pasan por un sistema informatizado y cada una generará un expediente, detalló ayer el comisario jefe. Después se inspeccionará cada uno de esos documentos para comprobar si se ha cometido una infracción. Si es así, se procederá a sancionar al que se haya saltado las normas.

En un principio, se especuló sobre la posibilidad de instalar unos bolardos que, tras leer la matrícula, permitiera el acceso. Sin embargo, finalmente se descartó porque «es más complicado», reconoció Javier Scotto.