NO ES DÉNIA

ISABEL FERRANDO

Al puerto, me refiero. Sí, ya sé que está ahí delante, que muchísima gente trabaja allí y que es muy placentero coger la Panseta para ir al otro lado a tomar una cañita o lo que haga falta. Pero «Puerto de Dénia» es sólo un nombre, porque el puerto no es Dénia.

En realidad, no tenemos ni la más mínima competencia sobre este lugar. Una vez la tuvimos, a principios del siglo XX, y parece que la experiencia fue tan desastrosa que los responsables municipales de entonces tardaron poco en 'espolsarse' de encima la responsabilidad esta.

¿Entonces? Háganse a la idea de que el puerto es «otro municipio», la perita en dulce de Puertos de la Generalitat y no lo van a soltar por mucho que hablen ahora de «cogestión» y de «codecisiones».

En esto, discúlpenme, soy de las de ver para creer, así que voy a proponer una serie de cosas sencillas así a lo loco para empezar. Por ejemplo: que nos cedan directamente la gestión de la zona del Raset y la Explanada Cervantes sin tener que pagarles ni un euro por ello.

O que nos perdonen el alquiler de la antigua Lonja ya que nos estamos gastando el dinero del Plan Confianza en repararla. Entre ambas cosas las arcas municipales ahorrarían algo más de 40.000 euretes al año, que no van a venirnos mal, aunque sólo sea para poder habilitar -y mantener- la rampa pública de varada que piden muchos usuarios.

Me temo que nada de esto sucederá a menos que Costas -es decir, el Ministerio- haya iniciado los trámites del nuevo deslinde que se lleva necesitando desde hace años (desconozco si es así o no, pero nos solventaría estos problemas).

Es más, voy a hacer una predicción de esas que prefiero errar: la «cogestión» del puerto de Dénia se convertirá en una especie de Consell Portuari, integrado por todas las partes. Tras una o dos reuniones muy molonas -y muy cercanas a las elecciones- se convertirá en un «si te he visto ni me acuerdo» similar a los consells municipales de Urbanismo o de Comercio. Por no hacer mudanza en su costumbre.

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