Decenas de cangrejos rojos del Marjal de Pego campan por la carretera tras las intensas lluvias

Imagen del Parque 
Natural Marjal de
Pego Oliva. / B. ortolà
Imagen del Parque Natural Marjal de Pego Oliva. / B. ortolà

Expertos aseguran que, además de estos crustáceos, el comportamiento de otros animales cambia con los temporales

B. O.PEGO.

Una de las escenas más curiosas que ha dejado el temporal que azota estos días a la Marina Alta se dio el jueves en la carretera CV-678 que atraviesa el Marjal de Pego Oliva. Decenas de cangrejos rojos americanos invadían la calzada, jugándose la vida sorteando a todos los pocos vehículos que por allí transitaban en plena tormenta.

Muchos de estos crustáceos quedaron aplastados tras ser atropellados por los coches. Algunos de los que seguían con vida levantaban la cabeza y las pinzas intentado defenderse de tal escabechina. Tan solo unos pocos conseguían cruzar toda la vía y ponerse a resguardo entre las hierbas más próximas.

Según algunos vecinos, este fenómeno se debe a la subida del agua en el Marjal (donde habitan actualmente) provocada por las lluvias de los últimos días. «Buscan tierra por donde sea, son animales de agua pero también necesitan espacios sin agua». Hay otra opinión, en cambio, que apunta a que estos crustáceos actúan de forma similar a los caracoles, «al llover hay más humedad y les es más fácil para desplazarse. Cruzan la carretera para buscar otro sitio en el Marjal donde cobijarse». Ambas explicaciones son validas, según confirmaron expertos.

En los años 80 el número de ejemplares en la zona era muy superior al actual

Pese a la curiosa escena acontecida sobre el vial que atraviesa el pulmón verde de Pego, algunos vecinos relatan que dicha estampa ha variado con los años.

Aseguran que la presencia de este crustáceo rojo ha bajado notoriamente tras varias décadas. «Hace años, por allá los 80, cuando llovía podías ver algunos caminos repletos, ahora ya es más difícil verlo con tanta frecuencia, ha disminuido bastante el número». Una situación, la de aquellos años, que muchos aprovechaban para llenar sus cacerolas, «pese a que no tienen mucha carne y puede tener un sabor algo terroso, por aquello de que el Marjal tiene mucha turba, había gente para quien estos cangrejos eran un manjar. Incluso se cocinaban con salsa de tomate», confesaban ayer.

El comportamiento de estos cangrejos no es el único de algún animal que habita el parque natural pegolino que se ve alterado con la llegada de tormentas.

Algunos agricultores y cazadores explican que existen otras especies que cambian su conducta, como es el caso de las anguilas, «están mucho más inquietas, se las ve moverse mucho más y de forma algo diferente». Otro de los animales a los que le afectan los cambios del tiempo es el jabalí. Habitualmente estas enormes alimañas habitan en el humedal porque buscan comida y bebida por esta zona. Pero cuando llueve más de la cuenta, «sube el nivel del agua en el humedal y se sienten incómodos en el Marjal, por lo que salen en busca de lugares más altos y secos en las montañas donde resguardarse».

Por esta razón, indican, es muy frecuente ver a estos ejemplares los días lluviosos por las carreteras, «razón de más para conducir con mucho más cuidado en las noches de tormentas, porque en cuestión de segundos se cruzan manadas enteras y causan estragos en los vehículos porque tiene una carne muy dura, parecen piedras». En estos últimos años «ya se han registrado muchos accidentes», remarcan.