Comer bien en la Marina Alta

En el centro Alfred Martínez, con la guía, junto a Vicent Torres (i) y Pepe Romany (d). /José Iglesias
En el centro Alfred Martínez, con la guía, junto a Vicent Torres (i) y Pepe Romany (d). / José Iglesias

Editan una guía sobre la transformación económica del territorio a través de la gastronomía

JOSÉ IGLESIAS

Alfred Martínez se rodeó este miércoles de las voces más serias de la gastronomía de la Marina Alta para presentar su primera guía, 2019-2020, que ha puesto por nombre 'Comer bien en la Marina Alta'. Es una selección de restaurantes, productores, agricultores, vinateros, artesanos y pequeños empresarios que han puesto en valor el consumo de los productos de proximidad y la recuperación de la cocina tradicional.

La comarca vive una vuelta al campo, a la agricultura, la ganadería y la pesca. Especialidades que fueron abandonadas cuando el turismo invadió la costa con grandes desembolsos económicos y que aportaron una nueva economía basada en el sector servicios.

Con el declive de la construcción, señaló Alfred Martínez, estamos asistiendo a una transformación de la economía en base a recuperar el territorio de la Marina Alta, y poner en valor su agricultura, su pesca y ganadería, mediante la cocina.

Por ello, este especialista en publicaciones gastronómicas, ha querido recopilar ahora en una primera guía, su visión del patrimonio cultural de La Marina desde el punto de vista gastronómico, con un libro de bolsillo que recoge el testimonio de cocineros y productores que trabajan en y por esta comarca.

La cita para presentar esta guía fue en el patio del hotel Chamarel, una antigua vivienda noble del centro histórico reconvertida hoy en un establecimiento Art Boutique. Arropado por el chef Pepe Romany y el enogastrónomo Vicent Torres, Alfred Martínez, alabó la cocina de la Marina Alta, según sus palabras, «nacida de la variedad y riqueza del medio, hecha con productos nuestros».

Tanto Alfred, como Romany y Torres, abrieron un debate en pro de una «cocina de recuperación» con productos también rescatados de nuestra tierra. Son naturales, sin manipulación alguna, y con sabores auténticos de una categoría de primer nivel, digno de competir con cualquier producto de importación que está día a día en las despensas de cada casa.

Consumir productos de proximidad, defendió, es una manera de vertebrar la economía de la comarca. Por ello abogó porque los consumidores comiencen por pedir en los establecimientos productos de la tierra. Una manera de sumar esfuerzos para conseguir ser autosuficientes con todo lo que se produce en la Marina Alta.

El libro 'Comer bien en la Marina Alta' habla de vinos, cervezas, aceites, quesos, sobradadas, mercados, productores de proximidad y de tiendas, y sobre todo de comarca, especificó el enogastrónomo Vicent Torres, quien abundó en que es una manera de repartir la riqueza equitativamente en el territorio. Porque según Torres, hay signos evidentes de que hay una demanda real de productos de la tierra, y un ejemplo de ello es el consumo y la producción del vino en la Marina Alta.

El cocinero Pepe Romany resaltó que se ha producido un estallido de iniciativas agropecuarias muy interesantes en el interior de la comarca que comienzan a abastecer las despensas de los restauradores de la costa, un hecho que refleja este libro. Buscamos «el alma» de los productos y el alma la tienen los productores que miman su trabajo.

Buena reflexión. A partir de ahora, vamos a'Comer bien en la Marina Alta.