El Carnestoltes de Pego pierde fuelle

Miembros del Saurí d'Or reciben el premio al mejor disfraz. / LP
Miembros del Saurí d'Or reciben el premio al mejor disfraz. / LP

La competencia de otros municipios hace que la afluencia baje a 6.000 personasDesde el ejecutivo local se muestran satisfechos por los distintos eventos programados, mientras que entre los vecinos hay división de opiniones

B. O. PEGO.

Hubo un tiempo en que el Carnestoltes de Pego era fiesta de peregrinación obligada para millares de personas de la Comunitat y también de otros puntos de España. Durante la década de los 90 este municipio de poco más de 10.000 habitantes llegó a recibir hasta 30.000 visitantes en la celebración de la fiesta más esperada por la mayoría de los pegolinos. Pero con el paso de los años, muchos municipios copiaron el modelo de Carnestoltes pegolino intentado retener a sus vecinos. Esta competencia ha hecho que el número de visitantes haya disminuido en Pego. De hecho en la edición de este año celebrada el sábado la cifra se situó entre las 6.000 y 7.000 personas.

«Esto va por etapas, ahora en todos lo sitios hacen carnavales, se entiende que mucha gente prefiera quedarse en su municipio para no tener que coger el coche», explicó ayer el alcalde del municipio, Enrique Moll, quien hizo el balance de los festejos.

Aunque la diferencia con hace dos décadas es notable, el primer edil se mostró «satisfecho» con el Carnestoltes de este año. Para Moll «se ha conseguido celebrar una fiesta que trasciende a la noche del sábado con el pregón, el rey del Carnestoltes o los desfiles infantiles, que han tenido un éxito rotundo de asistencia». Respecto al número de visitantes, el munícipe remarcó un dato positivo, «no ha habido tantas incidencias como en años anteriores. Ha sido una noche más tranquila».

Los detractores del actual formato culpan al cambio de ubicación que se hizo hace una década

De hecho, el alcalde aseguró ayer que a las cinco de la madrugada tan solo se habían registrado ocho intervenciones por coma etílico. Moll también comentó que los agentes de seguridad tuvieron una noche «tranquila», pues «apenas hubo problemas». Entre ellos destacó la detención de una persona a quien se la pilló vendiendo marihuana.

Otro de los sucesos reseñables que destacaron ayer los vecinos fue el elevado número de retrovisores de coches rotos durante la velada carnavalesca. El primer edil lamentó el suceso, «por desgracia los agentes de seguridad no consiguieron encontrar a los culpables». Algunos de los vecinos preguntaron si el consistorio tenía un seguro para estos casos. Moll explicó que se cuenta con una póliza, pero no cubre este tipo de actos vandálicos.

Vuelta a la esencia

Los registros de este Carnestoltes han provocado la división de opiniones entre los pegolinos. Hay quienes piensan que «ha perdido la esencia de lo que fue». Aseguran que muchos vecinos lo han dejado de lado para entronar a la Pinyata, «siempre fue algo más íntimo». Este descenso de «amor eterno» al carnaval lo achacan a los cambios que se produjeron a finales de la primera década del 2000, cuando el gobierno de Carmelo Ortolà decidió trasladar los festejos del centro del pueblo al Passeig Michel para «evitar altercados». Para muchos fue «el principio del fin, se convirtió en un gran botellón, una fiesta sin sentido alguno». Tampoco gustaron las variaciones más recientes en las que se alteró el horario del pasacalles (de la medianoche a las 20 horas), entre otros detalles.

Sobre este respecto, desde el ejecutivo apuntaron que en los últimos se ha intentado buscar una nueva fórmula «combinando lo tradicional con cosas nuevas para evolucionar, aunque creemos que la esencia de esta fiesta no se ha perdido». A la vista de los resultados, se está optado por volver a la senda que funcionó hace varias décadas.

Pero no todo fueron críticas. Para algunos vecinos es «positivo» que se haya reducido la afluencia, «ahora es mucho más tranquilo. Antes venía demasiada gente con la intención de provocar peleas». Apuntan además que el pegolino «todavía sale a su Carnestoltes, de hecho muchos lo viven semanas antes como un ritual previo, quedando con amigos para confeccionar sus disfraces». Fueron atuendos de pegolinos los que ganaron el concurso de disfraces. El premio a la mejor colla se lo llevó el Saurí d'Or, seguido del grupo de Glòria Mengual. Mientras que el premio individual fue para Fernando Orihuel, y el segundo puesto recayó en el 'Ecce Homo', un controvertido disfraz de Josep Oltra.