Calp pone límites al ladrillo y suspende licencias en cinco zonas de la villa

El concejal de Urbanismo de Calp, Juan Manuel del Pino y la alcaldesa, Ana Sala. / B. O.
El concejal de Urbanismo de Calp, Juan Manuel del Pino y la alcaldesa, Ana Sala. / B. O.

La medida estará vigente como mínimo un año y afectará a parcelas de más de 2.500 metros en el Morelló, la Fosa e Ifac, y de más de 3.500 en la zona de El Saladar

B. ORTOLÀCALP.

El gobierno de Calp quiere poner freno al crecimiento del ladrillo en la villa. Para ello ha decidido llevar a cabo una suspensión de licencias en cuatro puntos de la localidad: el Morelló (Plan Parcial I ), Ifac (Plan Parcial II), La Fosa (Plan Parcial III) y El Saladar (Plan Parcial IV). Cuatro puntos a los que hay que sumar la Manzanera I y II, donde también se suspendieron licencias a principios de mes.

Según explicaron ayer la alcaldesa, Ana Sala, y el concejal de Urbanismo, el líder de Ciudadanos, Juan Manuel del Pino, «existe cierta presión urbanística, pues en los últimos reductos de parcelas urbanas a desarrollar, hay proyectos en marcha, solicitudes de licencias que se vienen encima. Hemos considerado que era el momento de para, pensar y reordenar estos puntos».

Esta suspensión de licencias se dará, indicaron, en en parcelas que tengan 2.500 metros en el caso de los Planes Parciales I, II y III. Mientra que en El Saladar, no se expedirán licencias en parcelas superiors a los 3.500 metros cuadrados. Por lo que el resto de peticiones en parcelas de inferior tamaño, automáticamente tendrán su licencia», reseñó del Pino. Además el edil aclaró que la idea del ejecutivo es que no se construyan torres de más de 15 alturas.

El consistorio ya decidió parar las concesiones en la Manzanera I y II a principios de este mes

El responsable de Urbanismo aclaró que el objetivo principal del ejecutivo de coalición del PP y Ciudadanos es «poder mejorar el futuro del espacio que nos queda en Calp, especialmente en una zona tan sensible como es el ámbito cercano a la zona del litoral».

El ejecutivo se ha fijado como plazo para tener listo el borrador antes de las fiestas navideñas. Aunque el edil de Urbanismo reseñó que el consistorio «quiere hacer las cosas bien, «no queremos perjudicar a nadie, que nadie se sienta agredido en sus intereses personales».

Así pues, los técnicos iniciarán el proceso con una modificación puntural del plan general «no es un nuevo planeamiento», matizó Del Pino. Para este cometido tendrán un año de plazo, si a partir de dicha fecha no hacen público el nuevo documento, se levantaría la prohibición de licencias y se podría volver a presentar. Aún así, el ejecutivo tendría un año más si no se presentase n licencias. «En dos años tiene que estar todo claro, porque se levantará la prohibición de solicitud de licencias y tendremos un periodo de cinco años donde ya no se podrá actuar más, de ahí la necesidad de actuar con premura», aclaró.

Poco margen

Pese a la decisión de acotar la construcción en la localidad, desde el ejecutivo remarcaron que el margen de maniobra es «muy limitado». Explicaron que el plan de ordenación urbana tiene más de 30 años, «la homolgación es del año 89». La alcaldesa aseguró que durante la pasada legislatura el consistorio intentó mejorar el planeamiento a base de pequeñas modificaciones: «por ejemplo decidimos eliminar la tipología de edificación adosada en las zonas donde hay cota, como Marivilla y Oltà, porque es una tipología que está en desuso. También se modificó el Plan Parcial IV para suprimir la limitación de alturas que había a cota 50, con el objeto de que esa modificación no solo suprimía la limitación de la cota 50».

La medida, recordó la edil, también abordaba la autorización de ubicar locales comerciales en los bajos de los edificios, «nos dimos cuenta que sin ellos, la zona perdía mucha vida». Incluso el ejecutivo cambió la normativa para facilitar que se soterrasen los aparcamientos.