CADÁVER EXQUISITO

ESTHER ASPERILLA

Coge una hoja en blanco. Escribe una palabra. Dóblala y pásasela a la persona que tienes al lado. Dile a esta persona que haga lo mismo y le dé el papel al compañero más cercano. Tantas palabras como personas se hallen reunidas. Al llegar al último podréis desdoblar la hoja y leer la composición conjunta que habéis escrito. El texto que obtendréis corresponde a una técnica muy utilizada en los talleres literarios que recibe el nombre de cadáver exquisito. Se llama así porque la primera vez que se utilizó en 1925, la composición resultante fue «El cadáver - exquisito - beberá - el vino - nuevo».

La técnica fue inventada por los surrealistas para estimular la espontaneidad y dejar que aflore el mundo inconsciente del artista. Y aunque nace en el ámbito literario se extiende a otras artes como la pintura, donde da como resultado obras a la vez unitarias e incoherentes en las que se despliegan figuras extrañas. Si os interesa, hay uno maravilloso realizado por Dalí, Breton, Gala y Hugo que puede admirarse en el Museo Reina Sofía.

Se dice que el objetivo de un cadáver exquisito es dejar de lado la racionalidad para que la educación y los tabúes no limiten la actividad creativa. Experimentar más allá del contenido mental, en el lugar en el que surgen las cosas reales, las que no esperas. En esa parte que se encuentra fuera del conocimiento y que escapa a la conciencia.

Hay autores que sostienen que todas las creaciones literarias son fragmentos de una gran obra (una sola) colectiva e inconsciente que creamos ante la ilusión de la individualidad. Porque al final todos podemos aportar a la vida nuestra propia palabra, nuestro personal esbozo. Pero el imaginario que nutre nuestros pensamientos es el mismo. Todos tenemos los mismos miedos y nos inquietan cosas similares.

Mi realidad, tan propia, tan mía, en el fondo se parece mucho a la de los demás. Precisamente porque los sentimientos son universales hay que compartirlos, hacer que afloren. Para dejar así entre todos un precioso cadáver exquisito.