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Vitoria, un match-ball para Muñiz

Juan Ramón López Muñiz da instrucciones durante el partido contra el Betis. / EFE/Manuel Bruque
Juan Ramón López Muñiz da instrucciones durante el partido contra el Betis. / EFE/Manuel Bruque

El técnico del Levante necesita una reacción ante el Alavés para evitar su destitución

ALBERTO MARTÍNEZ VALENCIA.

La imagen del Ciutat de València durante los últimos minutos del Levante-Betis fue desoladora y dramática. La grada explotó, expresando su rabia a través de silbidos y pañuelos. Su manera de exigir un golpe de timón que impida el naufragio. Esa alarma se plasmó también en el rostro de los directivos, ya que la paciencia también se agota en las altas esferas. El club se ha marcado esta semana como margen para que Juan Ramón López Muñiz consiga enderezar el rumbo de un equipo que ha entrado en barrena. Urge una reacción. Y el entrenador afrontará todo un match-ball mañana en Vitoria, ya que otro fiasco puede precipitar su destitución sin necesidad de esperar al encuentro del domingo ante el Espanyol. El asturiano necesita que su equipo de señales dé vida en Mendizorroza.

Pese a que hace sólo una semana fue ratificado públicamente por el presidente del Levante, Quico Catalán, la creciente preocupación mantiene a Muñiz en el ojo del huracán. El preparador, quien está más cuestionado que nunca, ha igualado su peor racha en un banquillo.

Con la derrota frente al Betis, el Levante encadena 13 jornadas sin conocer la victoria. Unos registros que ya firmó Muñiz como entrenador del Málaga durante la temporada 2009-10. Aquel curso, alcanzó la permanencia en la última jornada al conseguir un empate contra el Real Madrid.

La tendencia del equipo en absoluto invita al optimismo, ya que sólo ha logrado una victoria en las últimas 20 jornadas. Además, los granotas no ganan en casa desde el pasado 21 de septiembre, cuando golearon a la Real Sociedad. El Levante continúa fuera de los puestos de descenso merced a los tropiezos de sus rivales directos, pero está jugando con fuego.

Sólo ha sido capaz de sumar 20 puntos en 25 jornadas, que suponen los segundos peores números de su historia en la máxima categoría. En la temporada 2015-16, con Rubi sentado en el banquillo, el Levante tenía los mismos puntos que en la actualidad y ocupaba el penúltimo puesto en la clasificación. Más negativa fue la dinámica del conjunto azulgrana durante el curso 2007-08, ya que sumaba 16 a estas alturas de la competición.

La presión es máxima, aunque Muñiz no pierde su confianza en el vestuario. En busca de soluciones, el pasado lunes introdujo un cambio de sistema y apostó por jugar con dos delanteros. Roger, quien disputó su primer partido como titular, formó pareja ofensiva con un Sadiku que debutó como granota.

Con este giro táctico, Muñiz renunció a los tres centrocampistas y diseñó un doble pivote de músculo, con Lerma y Doukouré. Precisamente, tanto el colombiano como el marfileño encaran el choque con el Alavés apercibidos de sanción. Si ven una tarjeta en Mendizorroza, se perderán el duelo con el Espanyol.

El técnico granota considera clave el aspecto psicológico y, durante la segunda parte contra el Betis, se pudo ver a un equipo bloqueado. Sin embargo, todo apunta a que Muñiz realizará nuevas modificaciones mañana. Hay futbolistas que están lejos de su mejor versión. Aparte del asturiano, Jason fue uno de los señalados por la grada el pasado lunes.

Postigo, a punto de renovar

El central renovará de forma automática su contrato con el Levante hasta junio de 2019 si juega mañana en Vitoria. Según informó EFE, Postigo necesita disputar al menos el 60 por ciento de los partidos de su equipo para ampliar el vínculo. Suma 23 en Liga y dos en Copa.

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