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Los pequeños accionistas, durante la reunión celebrada el día previo a la votación. :: Irene Marsilla
Los pequeños accionistas, durante la reunión celebrada el día previo a la votación. :: Irene Marsilla

El presidente de las peñas y el de los veteranos contemplan la impugnación

  • Cosido y Latorre aplauden que el SAM investigue si hubo alguna irregularidad en la votación sobre la venta del Levante a Sarver

El SAM no camina solo. El Sindicato de Accionistas Minoritarios del Levante en absoluto está dispuesto a cruzarse de brazos después de que se abortara el proceso de venta del club a Robert Sarver. Considera que se ha dejado escapar una oportunidad histórica y que, además, ha podido haber ciertas irregularidades a la hora de renunciar al inversor norteamericano. De ahí que el colectivo se plantee impugnar la votación celebrada el pasado martes. Una medida que contaría con el apoyo del presidente de la Delegación de Peñas y el de la Asociación de Veteranos. Dos sectores que poseen peso específico en Orriols.

De esta forma, Vicente Cosido y Vicente Latorre, dirigentes de las peñas y los veteranos levantinistas respectivamente, secundan al SAM en su decisión de estudiar la impugnación ante el Protectorado de Fundaciones.

De momento, tanto Cosido como Latorre respaldan al SAM a título personal, ya que aún no han debatido sobre el asunto con los demás integrantes de las asociaciones a las que representan. En cualquier caso, su apoyo ya resulta significativo.

El SAM entiende que, en la trascendental reunión del pasado martes, podría haberse vulnerado varios artículos de la Ley de Fundaciones 8/1998 de la Comunidad Valenciana. Así, ha abierto una investigación siguiendo una estrategia jurídica basada en que los patronos institucionales se ausentaron de la votación.

La Generalitat, el Ayuntamiento, la Diputación y Feria de Valencia no acudieron a la cita. Una circunstancia que ha indignado a algunos patronos de la Fundación Cent Anys, propietaria del 70% de las acciones del Levante.

Al faltar al cónclave, los votos de esas cuatro instituciones computaron como negativos. Para que hubiera luz verde a la venta del Levante a Sarver, hacía falta que al menos 22 patronos dieran su beneplácito. Finalmente, sólo 14 se posicionaron a favor. 13 lo hicieron en contra, mientras que patronos se negaron la Cámara de Comercio y la Universidad Católica se abstuvieron.

Cosido y Latorre, en consonancia con el SAM, se sienten molestos por la actuación de las instituciones. Ramón Vilar, consejero del Levante, patrono de la Fundación y concejal de Hacienda, explicó que, tras las elecciones municipales y autonómicas, todavía no se han realizado los nombramientos «porque han de ir a pleno». Una justificación que no ha convencido a los pequeños accionistas ni a los representantes de las peñas y los veteranos.

El SAM se ha movilizado aferrándose a la Ley de Fundaciones 8/1998 de la Comunidad Valenciana. Si encuentran irregularidades, impugnarán el acta. Apuntan concretamente a dos artículos.

El artículo 16 trata sobre la responsabilidad de los patronos, sin distinguir entre personas físicas o jurídicas e instituciones. Y señala que están «obligados a asistir a las reuniones y velar por la legalidad de los acuerdos que se adopten».

Por otra parte, el SAM también está analizando si el artículo 13 se podría aplicar al proceso que ha tenido lugar en el Levante: «En el caso de conflicto de intereses o derechos entre la fundación y alguno de los patronos, los afectados no participarán en la decisión que deba adoptar el patronato, a quien compete determinar, por la mayoría que establezcan los estatutos, si concurre o no dicho conflicto».

El sindicato, partidario de la venta a Sarver, recuerda que hasta nueve patronos forman parte también del consejo de administración del Levante. En cualquier caso, el propio SAM asume que es complicado que prospere una impugnación. Desde el club y la Fundación ven pocas motivos para que prospere.

La dimisión de Cosido

Las discrepancias entre facciones del levantinismo han desatado una tormenta. Durante la votación del pasado martes, hubo momentos de alta tensión entre consejeros. Tomás Pérez ha dimitido como vicepresidente del club. Pero no es el único adiós.

Vicente Cosido tiene previsto presentar mañana su dimisión como presidente de la Delegación de Peñas. «El martes hubo cosas que no me gustaron. El Levante tiene que ser un club transparente. Parecía que estaba todo muy orquestado», lamenta.

Cosido, quien se situó a favor de la venta, prefiere abandonar el cargo al tener una postura contraria a la del presidente del Levante, Quico Catalán: «Con mi posición, no quiero perjudicar a las peñas». Y avisa al máximo mandatario del club.

«Quico puede estar perdiendo la oportunidad de pasar a la historia como el mejor presidente del Levante. No le dio la importancia que debía a la ausencia de las instituciones en la votación», apunta Cosido, quien lanza un órdago al presidente azulgrana.

«Deberían enseñar el contrato redactado entre Robert Sarver y la Fundación. Así muchas dudas que hay quedarían solventadas. Esa es la clave», concluye Cosido.

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