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Fútbol | Levante UD

Muñiz resiste ante la marejada

Juan Ramón López Muñiz empuja una portería durante un entrenamiento en el Ciutat de València. / manuel molines
Juan Ramón López Muñiz empuja una portería durante un entrenamiento en el Ciutat de València. / manuel molines

«Tengo plena confianza en mi trabajo. A mí no me derrumban los resultados», avisa | El preparador del Levante se desmarca del debate interno sobre su futuro: «Me siento orgulloso de entrenar a este equipo. Está vivo»

Alberto Martínez de la Calle
ALBERTO MARTÍNEZ DE LA CALLE

En la semana más turbulenta desde que aterrizó en Orriols, Juan Ramón López Muñiz conserva la entereza. El entrenador del Levante se encomienda al vestuario para desmarcarse de las dudas que existen dentro del club sobre su futuro en el banquillo. La reunión de urgencia celebrada el pasado lunes sirvió para que el presidente azulgrana, Quico Catalán, ratificara al asturiano pese a la división de opiniones que existe en el consejo de administración. El técnico asegura que no ha escuchado las palabras del máximo mandatario tras el cónclave. Sorprendente. El único propósito del preparador granota es rebajar la presión de cara al trascendental encuentro de mañana contra el Betis. Habrá mucho más que tres puntos en juego, pero él se siente cualificado para superar el examen y retomar el camino del éxito.

«No sé las declaraciones que hizo Quico porque no soy de los que está mirando lo que sale. Mientras esté aquí, voy a trabajar como el primer día. Para mí, estar en el Levante es una ilusión. Espero conseguir los objetivos que estaban previstos esta temporada. Tendremos dedicación absoluta para ello. Lo que me alimenta es ver el trabajo de los jugadores en el campo cada día. Estoy orgulloso de trabajar con este grupo de jugadores y estoy convencido de que entre todos lo llevaremos a buen puerto y a final de temporada todo esto quedará como una anécdota. Hay obstáculos que tienes que ir superando», explicó ayer Muñiz, tratando de mitigar la tensión.

El entrenamiento de ayer contó con la presencia del consejero Miguel Ángel Ruiz, quien estuvo charlando durante varios minutos con el técnico al finalizar la sesión. Muñiz intentar dotar de normalidad a la situación: «Me siento igual que el primer día que llegué». Sin embargo, su futuro estuvo en el aire el pasado lunes, ya que una parte de la junta directiva cuestiona su labor.

En cualquier caso, el consejo dejó en manos de Tito la decisión sobre el futuro Muñiz. El director deportivo, quien justo antes del maratoniano cónclave se había visto las caras con el entrenador, apostó firmemente por su continuidad.

Muñiz transmitió seguridad a Tito. «Tengo plena confianza en mi trabajo. A mí no me derrumban los resultados. Lo que hago me gusta mucho y dedico muchas horas a ello y nunca me van a ver con la cabeza agachada. Sé exactamente los objetivos que tengo que conseguir y hasta el último día voy a trabajar como el primer día, con la máxima ilusión», afirmó el técnico, dispuesto a llegar hasta el final con sus ideas.

«Ir primero o último no me afecta a la hora de trabajar y tomar decisiones. No me afecta nada ese entorno, los resultados o la clasificación. Mi trabajo lo voy a seguir haciendo de la misma manera porque confío mucho en lo que hago. Me siento orgulloso de entrenar a este equipo, porque trabaja como pocos había visto antes. Yo sé que el equipo está vivo. Y lo demostró en Mestalla. El vestuario ha demostrado una madurez tremenda y una profesionalidad máxima. En los momentos difíciles, se ve que están todos unidos», añadió.

Muñiz confía en que sus futbolistas estén preparados para gestionar el ambiente del Ciutat durante el partido contra el Betis: «No nos tiene que afectar. Espero que salgamos y demostremos que queremos ganar el partido. Con cabeza, orden, sacrificio... Si demostramos eso, la gente apoyará seguro porque todos buscamos el mismo objetivo. Tenemos que recuperar ese espíritu que tuvimos contra el Valencia, el Madrid, el Dépor y el Celta. Nuestro problema radica en que, cuando hemos jugado bien, no hemos ganado. Entonces, cuando juegas mal como el otro día en San Sebastián, pierdes de una manera abultada».

El técnico incide en el aspecto psicológico para romper la racha de 12 jornadas consecutivas sin ganar: «La línea que lleva el equipo puede ser cuestionada en cuanto a puntos, pero no en cuanto a profesionalidad y compromiso. Tenemos que saber qué es lo que nos hace fuertes y jugar con la plena confianza de que nos van a salir las cosas. Dentro de un partido, hay aciertos y errores. Y los errores no nos pueden castigar tanto como el otro día. No nos pueden poner nerviosos y atenazar».

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