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Más de dos meses de hemorragia

Más de dos meses de hemorragia

Paco López intentó dar confianza a su sistema defensivo con el cambio de portero, pero la medida sólo surtió efecto en el estreno de Aitor El Levante roza los puestos de descenso porque es el más goleado de la Liga

M. RODRÍGUEZ VALENCIA.

El Levante puede caer hoy en puesto de descenso por defender mal. Así de sencillo y de grave para un equipo que en Navidad parecía virtualmente salvado. Si el Valladolid le gana al Girona, ocupará por primera vez una de esas posiciones desde que ascendió. Ni siquiera la mala racha que la pasada temporada se llevó por delante a Muñiz colocó al conjunto granota entre los tres últimos de la Liga. Urge, por lo tanto, suturar una hemorragia que fluye desde hace más de dos meses.

Y ahora, cuando restan cinco jornadas para que concluya el campeonato, el riesgo de que el Levante se desangre es evidente. En las últimas cinco jornadas de Liga, el equipo ha encajado al menos dos tantos. Aitor lleva sin dejar la portería a cero desde su debut, contra el Getafe, el 2 de febrero, el día en que el árbitro del VAR no vio un claro penalti sobre Morales.

61 goles en contra lleva el Levante en las 33 jornadas disputadas
Eso le convierte en el equipo más goleado de Primera, con cuatro dianas más que el Rayo y seis que el Huesca, los dos últimos de la clasificación. El celta lleva 56.

Paco López buscó dar frescura a su entramado defensivo con un cambio en la portería. En realidad, el entrenador lo ha probado casi todo, desde renunciar a su 4-4-2 hasta alinear todas las combinaciones de zagueros posibles. Nada, que no hay manera. Oier fue carne de banquillo tras el 5-0 del Sevilla, equipo que ya le había endosado seis goles en el Ciutat en la primera vuelta.

Quizás aquel día ya se vieron los primeros síntomas de un equipo que juega bien, vistoso, pero que se muestra incapaz de que los rivales le generen peligro. Y el problema es que se lo crean de todos los colores. El Levante de Paco López ya vivió una primera crisis con la derrota en Zorrilla contra el Valladolid. En aquellos inicios de la temporada se hablaba de que al equipo le hacían demasiados centros laterales y que, pro pura probabilidad, alguno acababa dentro de la portería.

El problema ahora, como reconoció Paco López tras el 2-2 contra el Espanyol, es que el equipo recibe goles de distintas maneras. «Estamos intentando trabajarlo. Debemos contrarrestar esos errores que tanto nos están penalizando», apuntó el entrenador del Levante.

Uno de los problemas reside, ya no en la marcha de Lerma, sino en que no se ha acertado con el fichaje de su sustituto. La medular granota modelo la conforman Rochina, Bardhi y Campaña, ninguno de ellos de contención a pesar de que el sevillano lleve toda la temporada entre los primeros en la lista de recuperadores: ahora es el segundo con 240, sólo por detrás del sevillista Banega, con 262.

También han penalizado los problemas físicos que ha encadenado Postigo, posiblemente el central con más galones en la plantilla. Paco López expresó el domingo su confianza en contar mañana con él, al igual que con Cabaco.