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«Me mandaron a fregar platos. Eso ha cambiado»

Rosa Castillo, en el Polideportivo Municipal de Nazaret. :: irene marsilla
Rosa Castillo, en el Polideportivo Municipal de Nazaret. :: irene marsilla
  • «Me siento orgullosa, he abierto puertas», dice la gaditana, que también es conserje en un colegio

Entre 1998 y 2009, Rosa Castillo alzó diez títulos con la camiseta del Levante Femenino. Tres Ligas, seis Copas de la Reina y una Supercopa de España. La gaditana fue una de las protagonistas de la época más dorada del equipo granota. Desde 2011, como coordinadora de la sección femenina del club, trata de cambiar las actuales reglas del juego.

El director deportivo, Tito, ha transformado el organigrama, pero usted sigue como responsable del Femenino.

Estoy contenta de seguir siendo la imagen del Levante Femenino, llevando la dirección del primer equipo y la coordinación de la escuela. Estoy súper ilusionada, quiero que el fútbol femenino sea cada vez más importante.

¿Compagina el trabajo?

Cuando terminé como jugadora, el Ayuntamiento de Museros me propuso ser conserje en el colegio público. Fue una oportunidad de incorporarme al mundo laboral con mi jornada completa y Seguridad Social, algo que no tenía como jugadora.

¿Esta temporada ha subido la inversión en el femenino?

Cada año vamos creciendo. Quico Catalán no escatima. Este año ha apostado fuerte por el primer equipo, con una mayor inversión.

El Valencia ha dado un impulso a su sección de mujeres. ¿Confía en que el Levante mantenga su supremacía en la ciudad?

No tengo dudas. Vamos a estar ahí arriba seguro. El Levante ha apostado por tener un equipo para estar arriba, entre los cuatro primeros. Antes se ganaba todo porque era, entre comillas, más fácil, ya que en los otros clubes no se trabajaba como ahora.

¿El fútbol femenino sigue estando menospreciado?

Este año ha entrado una empresa importante como Iberdrola y se nota. Hay dos o tres partidos televisados todos los fines de semana y eso era impensable. En España, poco valor y poca importancia se da al esfuerzo que hace una mujer dentro del campo. Eso me duele. Sigo luchando por ese tema.

El Levante regularizó hace unos años la situación laboral de las jugadoras del equipo femenino.

Desde hace tres años todas las jugadoras cotizan. En ese sentido el Levante ha apostado muy fuerte.

En junio, la AFE aprobó que el fútbol femenino forme parte de sus filas. ¿Lo considera clave?

Todo lo que sea apoyar a la mujer en el deporte es buenísimo. El objetivo de la escuela es que un 30 o 40 por ciento de las niñas lleguen al primer equipo y se les dé la opción de tener un sueldo.

La Liga anunció que este es el primer año de la revolución en el fútbol femenino.

Esto es un primer año y se tiene que mantener. Es una apuesta súper importante y estamos agradecidas. Y hay que dar ese margen de tiempo para que el fútbol femenino se sustente y se adapte en todos los sentidos. Espero que no tiren todo por la borda a las primeras de cambio. Hay países en los que es más importante el fútbol femenino que el masculino. Nuestras mejores jugadoras se van a otros países porque las valoran mejor. Lo que se paga fuera no tiene nada que ver con lo que se paga en España. Una jugadora puede cobrar 80.000 euros al año tranquilamente fuera.

¿Francia, Alemania, Inglaterra, Japón y Estados Unidos son el espejo para España?

Y los países nórdicos como Suecia y Noruega. Son países que apuestan por el fútbol femenino. Un entrenador que viene del fútbol masculino, cuando se mete en el femenino, se engancha. No se va. Un vestuario de chicas engancha porque somos diferentes y tenemos otra manera de sentir y transmitir.

¿Ahora el gran déficit cuál es?

Ahora estamos en un escaparate bueno. Me gustaría que hubiera una liga mucho más competitiva y paralela al fútbol masculino. No vamos a quitar importancia al fútbol masculino. Yo no soy feminista ni machista. El hombre vale y la mujer, también. Vamos a darnos la oportunidad. Aquí ha venido gente y ha dicho: '¡Madre mía cómo juegan las mujeres!'. Y en la grada les he respondido: '¿Pero qué te crees que vienes a ver?'. Es un equipo top.

¿Se tiene un concepto distorsionado del fútbol femenino?

Se está trabajando cada vez mejor y a nivel físico se trabaja muy bien. Hay mucho ritmo. No va a llegar a tener el ritmo de los chicos. La fuerza del hombre no la tenemos las mujeres, pero no deja de haber un espectáculo.

¿Se ha llegado a sentir humillada por ciertos comentarios?

A lo largo de mi trayectoria deportiva, ha habido momentos de mucho machismo, de mandarme a fregar platos... Luego, a nivel nacional, sientes como que no importas. Pero eso ha cambiado.

¿Está resuelto el problema social?

Sí. Además, ahora las madres están encantadas de ver la cara de felicidad de su hija al salir de un entrenamiento. Tenemos una escuela con ocho equipos y 150 jugadoras. Cada vez son más las niñas que están federadas.

El primer equipo se entrena en Nazaret pero, por segundo año consecutivo, disputa los partido en El Terrer de Paiporta.

En Paiporta nos acogieron muy bien, las instalaciones están bien adaptadas. Aunque quiero transmitir al Levante que nos abran el estadio y juguemos algún partido en el Ciutat de València. Nos gustaría jugar en nuestra casa. Vamos dando pasitos y van llegando cositas ilusionantes.

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