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Gran paso atrás de Julián Calero y sus estrellas
El entrenador del Levante focaliza las críticas tras la derrota en el derbi contra el Valencia y por su poca ambición en las últimas jornadas | Futbolistas como Etta Eyong, Carlos Álvarez y Morales evidencian un menor rendimiento cuando su equipo más los necesita
Cuando uno sale a empatar, lo más normal es que termine perdiendo. Es una norma no escrita del fútbol, pero que en un alto porcentaje suele cumplirse. Para Julián Calero, quizás no será un reproche válido o argumento a considerar tras el derbi, pero los hechos así lo patentaron. Él, que asumía ser el principal responsable de la derrota pero sin que esto pudiera penalizar ni desmoralizar a su equipo, horas atrás mantenía un argumento bien distinto. «Si no te crees menos, no lo vas a ser. Nosotros no tenemos que creernos menos», instaba el técnico durante la previa. A pesar de la versión combativa de la primera parte, el Levante UD en sí volvió a dar un gran paso atrás.
La falta de coraje y ambición se acentuó en Mestalla. Ya desde el planteamiento inicial y sin eludir los condicionantes físicos de otros jugadores, era el presagio de lo que estaba por delante. El Levante simplemente se focalizó en minimizar errores, ser fuertes atrás y trató de encontrar petróleo mediante alguna transición ofensiva. Un guión muy similar al que escasas dos semanas atrás se observó en El Metropolitano. Y ahí Calero es quien tuvo influencia directa, pese a que pocos de los jugadores vestidos de azulgrana se mostraron con esa garra afilada que requieren los derbis.
El parón no ha servido -o no lo parece- para disipar las primeras dudas de la temporada. Más bien las ha acentuado. Porque si en jornadas puntuales, como la pasada contra el Atlético, se podía entender una apuesta conservadora, ante un Valencia que a noviembre de 2025 sigue siendo rival directo en la lucha por evitar el descenso, esta vez dejó helado al levantinismo, no por el frío de la noche valenciana.
El Levante parece haber olvidado que goza de un nutrido potencial ofensivo. Ese que fue una de las claves del éxito del ascenso y que -precisamente- en las victorias ante en Girona y Oviedo fue su gran baza. Anoche, un total de cero disparos entre palos efectuados contra el Valencia. Ninguno. Ni Etta Eyong, Carlos Álvarez, Morales ni nadie por el estilo.
Sobre estos futbolistas también se remarca su bajada de rendimiento, no es todo cuestión táctica, si bien esta indirectamente no les ha favorecido recientemente ante la minimización de actuar en una zona más propicia y con mayor número de efectivos. El delantero camerunés parece otro distinto, lleva tres partidos borrado del mapa y la brega constante con los rivales no es suficiente. «Todo el mundo pasa por altos y bajos. Es cierto que a los jóvenes no les viene bien que se hable tanto de ellos», resaltó Calero. Carlos Álvarez saca sus destellos, pero sin socios es difícil, y aún así tampoco está siendo tan preciso y determinante. 'El Comandante' encadena jornadas desperdiciando ocasiones manifiestas de gol; en pocos minutos es ardua labor hacer milagros, pero las dispone y no culminarlas es también un peaje de puntos que no computan. Y otros como Brugui, irreconocible por su escasa retribución, más la dudabilidad del fondo de banquillo hacen la bola mayor.
Mientras, los números son irrebatibles. El actual balance de un punto de quince posibles preocupa, no al menos desde el seno del club que mantiene su confianza en la figura del entrenador. Han reconducido a esa zona roja. Además, con la estadística ya sabida y abismal entre los resultados al término de las primeras y segundas partes, con otra cruz en Mestalla. Se precisan de resultados inmediatos, sin importar el modo. En siete días, ante el Athletic, nuevo rival de peso en un Ciutat de Valencia que tampoco ha visto ganar a su equipo. Que sea un rival de Champions, no debe ser excusa ni un atenuante para Calero y los suyos. En estas circunstancias, ya no.