El fondo de banquillo del Levante no aporta soluciones
Un gol de Koyalipou es la única aportación de los suplentes esta temporada | Futbolistas como Morales evidencian la crisis y otros como Iker Losada, Carlos Espí y Pampín han quedado relegados al ostracismo por Julián Calero
No basta con once buenos jugadores. En el fútbol de ahora en el que las cinco sustituciones están a la orden del día y en que la saturación de partidos en el calendario es más que evidente, se requiere de más fondo de banquillo. Ni de una forma ni de otra, son facetas de las que pueda presumir el Levante UD, al menos hasta ahora. Por una parte, a pesar de sus buenos inicios de encuentro, al bloque titular no le da para sostenerse durante 90 minutos. Cuando requiere de esa unidad B o de los hombres que ejercen de revulsivo, ni mucho menos se encuentran soluciones. Todo ello, junto a otros aspectos físicos, tácticos y deportivos, es la traducción de los apenas nueve puntos en trece jornadas. Un hecho que a la larga supondría la pérdida de categoría.
Esos denominados suplentes no han sido capaces de demostrar facultades para competir en la primera división. Si bien Julián Calero tiende cada vez más a no introducir modificaciones hasta rebasada ampliamente la hora de juego y no plasmadas en una gran revolución, donde su once de confianza ya parece definido, cuando llega su momento supone algo intrascendente y simplemente se encargan de dar oxígeno a sus compañeros. Públicamente, el técnico trata de reforzar a los jugadores, pero la evidencia es que en el caso de estos segundos pasan más de puntillas que lo que supone un impacto directo para ayudar a sumar al Levante.
A los dichos, hechos. En este primer tercio de la competición, sólo Goduine Koyalipou se ha mostrado capaz de anotar el único tanto por parte de alguno de los hombres introducidos durante el desarrollo de la contienda. Fue en Girona, con todo resuelto gracias a la mayor goleada del campeonato (0-4), cuando el centroafricano realizó su primera y única contribución hasta la fecha.
Una excepción que confirma la regla. Porque si el delantero cuando menos tuvo ese detalle de materializar una diana, el resto de futbolistas en sus respectivas labores dentro del Levante sólo ha hecho que enfatizar la falta de galones e incluso -en algunos casos- su escasa perseverancia. Uno de ellos, Morales. Condenado habitualmente a los minutos finales como una solución desesperada por Calero y porque su físico y destreza ya no es la de hace unos años atrás, 'El Comandante' ha desperdiciado una tras otra oportunidad. Ante el Real Madrid, Mallorca y Valencia desaprovechó cuatro goles cantados que, sumados a actuaciones irrelevantes contra el Betis o también la concatenación de fallos hasta en el amistoso que se disputó en Butarque, le señalan negativamente, con un 17% de conversión esta temporada, y gracias a que mejoró ese porcentaje en el duelo de Copa del Rey.
Dentro de todo ese elenco, Olasagasti es otro de los que no ha brillado por nada en particular. El donostiarra sigue sin sacar a la luz ese presumible potencial por el que decidió apostar la dirección deportiva de cara a la fase de construcción. Y aunque otros podrían haber dado más de sí, también se ha de tener en cuenta la postura y preferencias por las que ha optado Calero, ya que Iker Losada -llamado a ser recambio natural de Carlos Álvarez y sin minutos en Liga desde el 23 de septiembre-, Carlos Espí y Pampín han quedado relegados al ostracismo. Su presencia es meramente testimonial, cuando les toca jugar.
Este Levante dista mucho respecto al de hace escasos meses. Entonces, Julián Calero supo explotar todo el arsenal de armas que disponía. Esos revulsivos dieron sus frutos en forma de valiosos puntos y goles para culminar el ascenso, con Álex Forés o el propio Espí como más influyentes. Por contra, los suplentes del equipo granota que ahora se ven, se asemejan más a los de las temporadas con Nafti y Calleja: insípidos y poco reputados.