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Debut soñado de Pazzini

Pazzini celebra el gol que rescató un punto para el Levante en su debut / Manuel Molines
Pazzini celebra el gol que rescató un punto para el Levante en su debut / Manuel Molines

Proeza del Levante frente al Real Madrid y debut a lo grande del italiano

M. RODRÍGUEZValencia

Pazzini tuvo una puesta en escena inmejorable. Internacional y exfutbolista de Milan e Inter, no podía ser malo. No lo es. La duda residía en la actitud con la que desembarca en Orriols después de que en el desesperante tramo final del mercado de fichajes amagase con otra espantada como las de Koné y Rémy. El transalpino ya avisó de que no viene a hacer turismo y de momento ha cumplido su promesa. En menos de 20 minutos ha igualado o superado los registros realizadores del resto de delanteros que han vestido la camiseta azulgrana en la Liga. Y lo hizo para conseguir otro empate, pero este con gran valor para recuperar anímicamente a un equipo tocado desde el 4-0 del Villamarín. El Levante es el primer equipo que no ha perdido ninguno de los dos partidos de esta Liga contra el Real Madrid, gracias al tanto de Pazzini en su debut. Y sí, hasta Boateng marcó en una noche prácticamente perfecta en la que se ha dormido un puntazo más lejos del descenso.

Y todo tras el partido que necesitaba Orriols para volver a conectarse con el equipo. De momento, la apuesta a la desesperada de fichar cantidad como táctica para garantizar algo de calidad le ha salido bien a Tito. Con la duda de qué aportará Sadiku cuanto esté a punto, en apenas un rato Orriols vio lo que ofrece Pazzini: presencia y remate dentro del área. Los futbolistas de segunda línea pueden ahora servir balones en la zona de castigo con la confianza de que habrá alguien que los busque. A la primera que se atrevió Jason -suplente ayer en una decisión para analizar- conectó con el italiano, que superó con suspense a Keylor para desatar la euforia.

2 Levante UD

Oier, Coke, Postigo, Pier, Luna, Lerma (Roger, m.68), Doukouré, Morales, Lukic, Ivi (Pazzini, m.77) y Boateng (Jason, m.60)

2 Real Madrid

Keylor, Carvajal, Varane, Ramos, Marcelo, Casemiro, Kroos (Lucas Vázquez, m.90), Modric, Bale (Isco, m.66), Benzema y Cristiano (Asensio, m.82)

GOLES:
0-1, m.11: Sergio Ramos. 1-1, m.42: Boateng. 1-2, m.81: Isco. 2-2, m.89: Pazzini
ÁRBITRO:
Melero López (Comité andaluz). Mostró tarjeta amarilla a los locales Doukuré, Ivi, Coke; y a los visitantes Ramos, Asensio y Varane
INCIDENCIAS:
partido de la vigésima segunda jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Ciutat de València ante 23.542 espectadores

Ahí, en medio del delirio, se encontró con Morales. Pazzini ya sabe cómo se las gasta el Comandante. Puro sentimiento, el madrileño agarró la cabeza del italiano con ambas manos y la agitó mientras le gritaba, desencajado. Por un instante pareció reprocharle: '¿Por qué tardaste tanto en venir a Orriols?'. Tocó sufrir otros cinco minutos para confirmar un empate que sabe a victoria. Pero no. Ese es el siguiente paso. Y ahora, con la euforia por las nubes, tanto la afición como el equipo se preguntarán: '¿Y por qué no en el derbi?'.

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A Muñiz le salió relativamente bien todo lo que decidió: tanto su planteamiento inicial como el remiendo de emergencia con la lesión de Lerma. Al diseñar el once, el entrenador asturiano volvió a apostar por apuntalar el centro del campo con tres futbolistas de músculo. Lo que en Vila-real fue una catástrofe, frente al Real Madrid sirvió para que Kroos, Modric y Casemiro no estuvieran cómodos. Lukic, Doukouré y Lerma fueron perros de presa cuando no tenían el balón y el equipo de Zidane se centró en atacar por fuera. Marcelo generó muchos problemas por la izquierda asociándose con Cristiano y, sobre todo con Benzema. El brasileño estuvo a punto de marcar en una clara ocasión que milagrosamente acabó en córner y en el saque de esquina vino del gol de Ramos. Grave error de Oier y de la defensa, que permitió rematar con comodidad al defensa con mayor capacidad realizadora del campeonato.

Una pena, porque el Levante cuajó una buena primera mitad. Mejor plantado conforme pasaban los minutos, la sensación era la misma de siempre: que este equipo puede ganar a cualquiera en un juego sin porterías. Pero esta vez el fútbol quiso cambiar la inercia y, a la primera clara que tuvo, el conjunto de Muñiz empató. Lukic conectó con Morales, que se plantó solo ante la pasividad de Varane y Ramos. Keylor hizo un paradón, pero Boateng cazó el rechace en la frontal y definió con una calidad que no había mostrado en toda la Liga.

El Levante tenía al Real Madrid donde podía desear: con medio partido consumido y sin estar delante en el marcador. El equipo de Zidane es una fiera malherida, capaz de lo mejor y de lo peor. Juega a tumba abierta y con un poco de acierto resulta letal. Pero la ansiedad motiva que deje espacios y, si se aprovechan, se puede sacar tajada.

A punto estuvo de hacerlo varias veces Morales, que una vez más explotó su velocidad. Al madrileño le falta últimamente inspiración en las decisiones finales, pero jamás se le podrá lanzar reproche alguno por falta de actitud. La tuvo en una acción en la que tenía solo a Ivi, decidió jugársela y la zaga local taponó el disparo. Lerma peleó el rechace pero tampoco halló portería.

El colombiano fue la clave. Básico en el centro del campo, también resultó letal su salida del terreno de juego. Lerma volvió a lesionarse y ese es otro motivo de preocupación. Sin un futbolista similar en el banquillo, Muñiz tuvo que recomponer el equipo quitándole músculo a la medular. Esto dio aire al Real Madrid que, ya en estado de máxima desesperación, bendijo la oportunidad de jugársela a la ruleta rusa.

Muñiz metió en el campo a Roger y, con el partido aún empatado, dio entrada a Pazzini. Pareció un suicidio, sobre todo cuando al equipo le costó mantener el balón por la presión asfixiante del Real Madrid. Y en un fallo en la salida, tras un cúmulo de decisiones y situaciones desafortunadas, el balón le llegó a Isco en el punto de penalti, que fusiló sin contemplaciones a Oier.

Parecía servido un nuevo desenlace cruel. Pero quien erró esta vez fue el Madrid, echándose atrás a defender el 1-2 y matar a la contra. Le dio el balón al Levante, que ya tuvo el 2-2 con un centro medido de Morales a Roger. Al Pistolero le penalizó pensar demasiado antes del remate. Pazzini no es de esos. No se come la cabeza. Es un depredador del área. Los defensores blancos pagaron carísimo perderlo de vista durante un instante. Jason vio su desmarque en el área y lo confió todo al italiano que, como un felino, inició una carrera corta pero explosiva y lanzó el latigazo letal. Sólo Keylor, el que tantas tardes de gloria regaló Orriols, pudo estropear la noche. La rozó pero no. El Levante tiene (por fin) delanteros y el Ciutat vuelve a creer.

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