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La falta de pólvora es un lastre (0-0)

Amrabat, Pedro López y Lerma disputan un balón./EFE
Amrabat, Pedro López y Lerma disputan un balón. / EFE

El Levante encierra al Leganés pero cae ante otro rival directo en casa

ALBERTO MARTÍNEZValencia

La noche empezó con buenas vibraciones, pero el desenlace acabó resultando el mismo. El Levante se ha topado en el Ciutat de Valencia con un muro que es incapaz de superar. Ayer, todo se puso de cara para que los granotas pudieran romper la preocupante racha como local, pero ni así... El Levante empató contra un rival directo como el Leganés y ya arrastra seis partidos de Liga sin ganar en Orriols. Los de Juan Ramón López Muñiz mejoraron su imagen, aunque carecen de pólvora. Jugaron más de 20 minutos con superioridad numérica merced a la expulsión de Amrabat y encerraron en su área el conjunto pepinero. El acoso no sirvió de nada, ya que apenas se transformó en peligro. Una deficiencia que deberá resolverse en el mercado de invierno. Los azulgranas despiden el año con la obligación de enderezar el rumbo en su propio estadio y encontrar el olfato de gol.

Muñiz volvió a demostrar que no se casa con nadie. Róber Pier, su comodín habitual, se quedó en el banquillo en favor de Erick Cabaco. El central uruguayo se estrenó como titular en Liga aprovechando la sanción de Chema. Además, el técnico apostó por dar continuidad a Sasa Lukic en la medular. El serbio, quien hace sólo dos semanas expresaba en la prensa italiana su disgusto por la falta de minutos y ponía en entredicho su relación con el entrenador, volvía a tener la oportunidad de hablar sobre el césped. Y, al igual que en Sevilla, cumplió.

Urgía buscar soluciones para reaccionar en casa y ahuyentar fantasmas. El equipo saltó al terreno de juego con ese convencimiento. Sin la ansiedad de otras semanas que tanto preocupaba a Muñiz. Los futbolistas granotas movían el balón con la fluidez que tanto echaba en falta la grada de Orriols. Una clarividencia en la que resultó clave el rol de Campaña. El sevillano se sentía liberado. Con Lukic y Lerma ejerciendo como guardaespaldas, podía dar un paso adelante. Como a él le gusta. Estaba disfrutando.

No podían escaparse los tres puntos del Ciutat ante otro rival directo. El Leganés, mermado por las numerosas bajas, llegaba a Orriols sin excesiva presión merced a su situación en la clasificación. El Levante llevaba la batuta del partido y, en la banda derecha, Jason abría una autopista por la que poder exprimir su potencia. El gallego hacía daño a Rico.

Precisamente, de las botas de Jason llegó el primer acercamiento con serio peligro. El extremo disparó desde 25 metros y Enes Ünal, involuntariamente, desvió el balón poniendo en serios apuros a Cuéllar. Los granotas, a través de sus ágiles combinaciones, estaban ofreciendo a Orriols su mejor versión de las últimas semanas.

Pero ese ilusionante arranque se fue diluyendo y, en el minuto 22, Amrabat avisó con un potente disparo desde el vértice del área que se estrelló contra el lateral de la red. Instantes después, Oier Olazábal tuvo que emplearse a fondo paras detener un cabezazo de Gumbau. A la media hora, el linier salvó al portero guipuzcoano, quien se había dormido en la salida permitiendo a Beauvue enviar el cuero a la red. Pero el francés se encontraba en fuera de juego.

Cuando el primer acto agonizaba, Enes Ünal y la grada reclamaron un penalti. El delantero turco fue agarrado, aunque no lo suficiente para que Santiago Jaime Latre se atreviera a señalar pena máxima. Algo que le costó una buena reprimenda del público cuando se dirigió el túnel de vestuarios en el descanso.

Las buenas sensaciones del inicio se habían desvanecido. El Levante arrancó muy apagado el segundo período. Ya no se sentía tan cómodo y carecía de ideas para superar la línea divisoria. Algo que daba alas a un Leganés que encontraba en Amrabat su principal arma.

Campaña ya no se divertía tanto y se veía obligado a remangarse para ayudar en defensa. El Leganés empezaba rondar demasiado la portería de Oier. Y en una de esa acciones, el sevillano vio la amarilla. Así que empezará 2018 perdiéndose el atractivo partido ante el Barcelona.

El Levante se limitaba a buscar espacios con balones largos. Muñiz, en su línea, movió las piezas rápido y elevó su apuesta ofensiva. Sentó a Lukic y metió a Bardhi. El serbio exhibió sus cualidades y supo actuar como mediocentro defensivo, bien colocado y serio. La entrada del macedonio coincidió con una acción que iba a marcar el desarrollo del partido. Y es que, en sólo cinco minutos, entre el 63 y el 68, Amrabat vio dos tarjetas. El delantero holandés, la gran amenaza del Leganés, se fue a la calle.

Entonces, Muñiz decidió echar toda la carne en el asador. Ivi sustituyó a Pedro López, desplazando a Morales a lateral derechos, y Nano reemplazó a Campaña. A partir de ese momento, arrancó el acoso del Levante. Aunque fue un asedio relativo, ya que los granotas no conseguían fabricar ocasiones claras.

0 Levante UD

Oier, Pedro López (Ivi, m.74), Postigo, Cabaco, Luna, Campaña (Nano, m.76), Lerma, Lukic (Bardhi, m.57), Morales, Jason y Unal

0 Leganés

Cuéllar, Zaldúa, Ezequiel, Dos Santos, Rico, Gumbau, Eraso, Rubén Pérez, Beauvue (Guerrero, m.86), Amrabat y El Zhar (Raúl, m.80)

ÁRBITRO:
Jaime Latre (colegio aragonés). Amonestó por el Levante a Lerma, Cabaco, Morales, Bardhi, por el Levante; y por el Leganés a Dos Santos, Gumbau, Beauvue y Zaldúa. Expulsó por doble amonestación a Campaña (m.90) cuando ya había sido sustituido y por el Leganés, también por doble amonestación, a Amrabat (m.68), además de a un integrante del banquillo del equipo madrileño
incidencias:
partido de la decimoséptima jornada de Liga disputado en el estadio Ciutat de València ante 14.600 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Abel Martínez, exvicepresidente del club y por Felipe Mesones, que jugó en el Levante en la Liga 61-62. Carlos Tarberner, campeón de España de tenis, hizo el saque de honor

El Levante se volcó en ataque. Los laterales se convirtieron en extremos y los balones colgados al áreas se sucedieron. Sin embargo, las jugadas morían sin consecuencias. Había dos delanteros pero nadie remataba. Nadie enseñaba los dientes. El Leganés, encerrado, veía el punto como un suculento premio.

A falta de diez minutos, Enes Ünal asistió a Nano y el canario, retorciéndose dentro, no acertó para golpear. Algunas decisiones arbitrales enervaron a los levantinistas. Campaña, ya fuera del campo, vio la segunda amarilla por protestar se perderá la visita al Barça. Una cita en la que tampoco estarán Bardhi y Morales, quienes anoche vieron la quinta cartulina. Tres sensibles bajas. Aunque en el Camp Nou no se juega el objetivo de la salvación. Eso ocurre en partidos como el de anoche. Un rival directo que puntúa en el Ciutat, al igual que el Alavés, el Getafe y el Girona.

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