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La penitencia del que no sabe defender

Edinaldo Gomes 'Naldo' disputa un balón con el jugador del Levante UD José Luis Morales. / EFE

El Levante salva un punto en otro partido clave que pudo acabar en desastre

MOISÉS RODRÍGUEZValencia

En unas fechas como estas, es muy recurrente titular por penitencias o via crucis. Pero es que le viene que ni pintado a la situación que vive el Levante. Plantilla en teoría diseñada para no sufrir, que parecía encaminada a un final de temporada plácido, se ha metido en el fango por sus pecados. Y todos ellos cerca del área propia. Los errores de todos los colores -«cada vez llega de una manera, pero lo estamos trabajando», llegó a deslizar Paco López en una frase que transmitía cierto desasosiego- han penalizado al equipo azulgrana más que el VAR. La ruleta rusa en que se convirtió el desenlace del partido contra el Espanyol pudo ser muy atractiva para el aficionado medio al fútbol, pero taquicárdica para la grada granota. Hay dos lecturas positivas, las únicas: que también se tiene facilidad para marcar y que hay otros rivales (Girona, Celta, Villarreal y Valladolid) con la misma hemorragia que el Levante.

El problema del equipo valenciano es que no sabe defender o, al menos, es incapaz de demostrarlo en los partidos. Así de simple. Los datos no engañan. Goles en contra nada más empezar (Athletic, Valencia y ayer mismo) o justo después de haber marcado un tanto (en San Mamés y de nuevo ayer) son la evidencia de la gangrena que ha abocado a este Levante a luchar por la permanencia. A unas arenas movedizas que van a asfixiar a tres equipos -Rayo y Huesca apenas asoman aún la nariz y una mano- y donde ya va a resultar más decisiva la fortuna que los méritos deportivos.

LAS CLAVES

Abanico de errores
Los fallos que supusieron goles fueron muy distintos, lo que dificulta el trabajo para contrarrestarlos.
El VAR
Esta vez evitó males mayores, ya que Gil Manzano anuló un gol que era el 0-2 con la ayuda de la tecnología.
Rochina
Capaz de lo mejor y de lo peor, hizo un golazo y justo después vio una segunda amarilla que pudo evitar. Es baja para medirse el miércoles al Betis.
Roger
Su entrada supuso que Morales retrasase su posición. A partir de ese momento el Levante estuvo mejor en ataque.

«Aún se pueden trabajar cosas, estamos en ello», afirmaba ayer Paco López cuando se le preguntaba por esos fallos que tanto han penalizado al Levante. Pero lo cierto es que, sin ir más lejos, al técnico de Silla le quedan dos sesiones (la de recuperación de hoy y la de mañana) antes de recibir al Betis, y otras tres para tener que rendir visita nada menos que al Barcelona. Probablemente los de Valverde tengan marcada esa fecha para cantar el alirón y sea el día con menos opciones para los granotas. Quién sabe.

La facilidad para encajar pronto y justo después de un gol a favor vuelve a penalizar al Levante

En la sesión de vídeo sin duda hay que poner el 0-1, que viene de una acción ofensiva del Levante, pérdida y contragolpe rápido. Al equipo se la han hecho varias veces esta temporada. Por ejemplo, con distinta ejecución pero mismo desenlace catastróf ico, ya sucedió en Butarque. A la medular le cuesta contener una salida veloz de los contrincantes, básicamente porque esta plantilla no tiene nada parecido a Lerma. O al menos, porque lo que se fichó para ese cometido (Vukcevic, o eso se dijo), ni está ni se le espera. Campaña se halla entre los líderes en recuperaciones de la Liga, pero se desenvuelve mejor con la batuta que con la escoba. Rochina, más de lo mismo, y Bardhi no encuentra su mejor versión.

El equipo sí crea ocasiones, saca la casta y está a punto de ganar en un final en el que también pudo perder

Si Darder recibe el balón libre, en carrera y con metros para pensar, lógico que la ponga al pie de Borja Iglesias que, con un mínimo de inspiración está más que capacitado para romper a Vezo y soltar un latigazo para batir a Aitor. La película, con distintos protagonistas, es una serie B de terror que ya se conoce demasiado bien el levantinismo en los últimos meses. Nueve jornadas sin ganar lo atestiguan.

Lo peor de todo es que tras ese tanto al Levante le entró el tembleque. El 0-1 le dejó noqueado y el Espanyol pudo desangrarle. Marc Roca marcó un golazo al borde del descanso, de nuevo en una acción en la que el Levante no sacó el balón del área con contundencia y de que este le rebotase en la mano en la pugna con Chema. Gil Manzano tuvo que acudir a la pantalla para tomar una decisión que, para alivio de la grada, fue anular el tanto.

Los primeros minutos de la segunda mitad fueron desastrosos. El equipo fue presa de la ansiedad, parecía no dar pie con bola y el chaval Puado también pudo poner la puntilla. Orriols se desesperaba, pitaba... y entonces llegó el salvavidas en forma de falta botada por Campaña con la escuadra y el cartabón para que Vezo hiciese su primer tanto desde que viste de granota.

Lo más complicado parecía hecho. Como en San Mamés o en Mestalla. Tras pasarlo mal y tener un resultado en contra peor, el equipo reaccionaba cuando menos lo merecía. Y a las primeras de cambio, otro tortazo. En un córner despejado regular, segundo balón al área que sólo tocaron jugadores del Espanyol y en el que apareció Marc Roca para incrustarlo en la red. Gil Manzano de nuevo escuchó lo que le decían desde el VAR, por si el fuera de juego posicional de Borja Iglesias podía ser causa de anulación, pero es que el delantero no intervino en ningún momento.

En este via crucis defensivo, lo que puede servir para que el Levante expíe sus pecados y logre la redención es su casta. El orgullo y la actitud de un equipo que reacciona tarde, cuando va a remolque, pero que jamás deja de creer. El 1-2 llegó ya con Roger en el césped y con Morales en banda, fuera de la posición de delantero centro.

Desde entonces, el equipo funcionó mejor, incluso cuando estuvo con diez. Rochina hizo el empate con otro gran disparo desde la media distancia y a renglón seguido sufrió otra expulsión -van dos esta temporada- que pudo evitar con unas revoluciones menos. En el último cuarto de hora, más que un tormento el partido fue un correcalle.

Se jugó con el corazón y en eso pocos le ganan al Levante. Pudo vencer con un remate de Roger tras una gran acción de Jason -hay que reconocerlo, que esto se trata de fútbol profesional, fue quizás el mejor- y en otra de Bardhi en el último minuto. También estuvo a punto de perder en el disparo de Hernán Pérez al poste. Con ese cuarto de hora, el equipo reconquistó a la grada. Va a ser necesaria esa comunión para salir con vida del barro.

2 Levante

Aitor Fernández, Jason, Vezo, Rober Pier, Chema (Coke, m.65), Toño (Roger, m.61), Rochina, Campaña, Bardhi, Borja Mayoral (Pedro López, m.77) y Morales.

2 Espanyol

Diego López, Javi López, Naldo, Hermoso, Pedrosa, Melendo, Víctor Sánchez (Hernán Pérez, m.80), Marc Roca, Darder (Álex López, m.80), Borja Iglesias y Puado (Sergio García, m.83).

GOLES:
0-1, m.16: Borja Iglesias. 1-1, m.62: Vezo. 1-2, m.65: Marc Roca. 2-2, m.72: Rochina.
ÁRBITRO:
Gil Manzano (comité extremeño). Amonestó por el Levante a Morales y por el Espanyol a Víctor Sánchez. Expulsó al jugador local Rochina por acumulación de amonestaciones (m.74)
INCIDENCIAS:
partido disputado en el Ciutat de València ante 17.876 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por José María Vall, exjugador del Levante y del Espanyol en la década de los sesenta.