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Fútbol | Levante UD

El Levante se asoma a la zona roja

Enis Bardhi disputa el balón con Mikel Vesga./EFE
Enis Bardhi disputa el balón con Mikel Vesga. / EFE

El Levante sigue bloqueado en el Ciutat y cae a cuatro puntos del descenso

ALBERTO MARTÍNEZValencia

El Ciutat de València sufre un bloqueo preocupante. Los dos meses y medio que arrastra el Levante sin ganar en casa son una losa que comienza a pesar demasiado. Ayer, ante el Athletic, los granotas volvieron a pecar de inocentes en los primeros instantes con un fallo defensivo que marcó el encuentro. Los de Muñiz se rehicieron y soñaron con la remontada, que quedó abortada por un gol en propia puerta. Duro golpe. La derrota sitúa al equipo en una situación incómoda. Si el Espanyol puntúa esta noche frente al Girona, dejará a los granotas en decimosexta posición, a cuatro puntos de una zona de descenso delimitada por el Alavés. Y es que dos rivales directos como el cuadro vitoriano y el Málaga han ganado en esta jornada. El conjunto azulgrana se asoma al peligro.

No había dado tiempo a sudar las camisetas cuando el Athletic hizo una de las suyas para enfriar los ánimo de Orriols. Aduriz, todo una pesadilla para el levantinismo, recogió un balón del cielo y abrió el camino del gol. El delantero vasco ganó en la pelea con Postigo, bajó el cuero y se lo cedió con la espuela a Raúl García. El navarro penetró en el área y buscó a De Marcos, quien fue derribado por Toño. Penalti. Dura manera de empezar un partido que los granotas ya afrontaban con una cuenta pendiente con su afición.

No podía ser otro. Aduriz nunca falla, Y menos cuando está en el Ciutat de València. El delantero vasco agarró el esférico y superó a Oier. Con el de ayer, ya suma batió goles en territorio granota en Liga. Tocaba remar a contracorriente. Otra vez. El gol fue una auténtica losa para el Levante, que no se sentía cómodo sobre el terreno de juego. El Athletic, pese a que el pasado jueves se había jugado la vida en la Europa League y enlazaba seis jornadas sin ganar, se movía con el balón a un ritmo muy superior.

El Athletic hacía muchísimo daño con balones diagonales. Los de José Ángel Ziganda encontraban la espalda de la defensa azulgrana con una alarmante facilidad, sobre todo la de Chema y Toño. El Levante estaba atenazado, sin ideas. Y las inocentes pérdidas de balón en el centro del campo provocaban desajustes y facilitaban el trabajo al conjunto bilbaíno, que en apenas dos pases se plantaba con peligro en el área azulgrana.

Pasada la media hora de juego, un Bardhi que hasta ese momento no había aportado nada sacó a relucir su principal arma. El guante de su pie derecho. Lanzó un misil desde más de 20 metros que pasó cerca de la escuadra de la portería defendida por Kepa. Fue el primer aviso antes de que Muñiz buscara la revolución.

El técnico azulgrana no quiso esperar ni al descanso. En el minuto 37, retiró del campo a El Hacen. Una decisión sensata, ya que el mauritano estaba sufriendo de lo lindo en el centro del campo. Le superaron las circunstancias y, en los duelos con un veterano de guerra como Raúl García, acusó su falta de ritmo y bagaje. De ahí que, durante los últimos minutos intercambiara su posición con Campaña, ya que así quedaba más liberado de las tareas de destrucción.

El joven africano cumple hoy 20 años y todavía necesita tiempo para adaptarse a la élite. En su lugar entró Boateng. El delantero ghanés tenía minutos por delante para reivindicarse ante de la llegada del mercado invernal. Y aprovechó el tiempo. Su movilidad y su potencia iban a convertirse en un dolor de cabeza para la zaga del Athletic.

Sólo tres minutos después de ingresar en el campo, Boateng desató su particular huracán. Provocó una peligrosísima falta que envió a la barrera Bardhi y, justo después, acarició el gol en dos ocasiones consecutivas. Primero se encontró un balón en el área pequeña que remató de volea demasiado desviado. Y, en la siguiente acción, voló para cabecear con picardía, pero Kepa sacó una mano salvadora para justificar su fama.

En el descanso, Muñiz realizó otra maniobra clave en el desarrollo del encuentro. Sentó a Shaq, quien estaba centrado en la contención, y apostó por el explosivo Ivi. El madrileño ocupó el extremo izquierdo, desplazando a Morales al lateral derecho. Así, el segundo acto arrancó ofreciendo un Levante mucho más reconocible, con intensidad y velocidad. Incisivo. Tocaba mirar hacia delante en busca de la remontada. Y también correr algunos riesgos en defensa.

1 Levante UD

Oier; Shaq Moore (Ivi, m.46), Postigo, Chema, Toño; Bardhi, Campaña; Jason, Hacen (Boateng, m.37), Morales; y Enes Ünal

2 Athletic Club

Kepa; Lekue, Unai Núñez, Laporte, Balenziaga; Mikel Rico, Vesga; Susaeta (Saborit, m.81), De Marcos (Sabin Merino, m.89), Raúl García; y Aduriz (Iñaki Williams, m.70)

ÁRBITRO:
Estrada Fernández. Mostró tarjeta amarilla a los locales Toño, y a los visitantes Raúl García, Rico, Vesga
INCIDENCIAS:
partido de la decimoquinta jornada de LaLiga Santander disputado ante 18.005 espectadores

Con dos referencias ofensivas, Ünal y Boateng, los azulgrana comenzaron a colgar numerosos balones al área. Y lo hicieron liderados por un Morales colosal. No extrañó la posición de lateral derecho, esa que se inventó Alcaraz para él. El Comandante y Jason formaron una sociedad que hizo trizas a Balenziaga.

Y de las botas de Ivi nació el tanto del empate. El madrileño, quien puso una marcha más en el juego y deleitó con sus driblings, fabricó un pase raso al corazón del área. Ünal metió le pierna y el esférico acabó en la red tras tocar en Laporte. El empate enloqueció el encuentro.

El Athletic despertó con el claro objetivo de recuperar la ventaja en el marcador. Primero Oier y luego el poste salvaron al Levante. Cada ataque fallido del cuadro vasco se transformaba en un vertiginoso contragolpe del Levante. La grada se contagiaba.

El partido estaba completamente roto. Un ritmo trepidante que se iba a volver en contra del Levante. Sólo seis minutos después de que Ivi pusiera la tablas, Bardhi perdió un balón en una acción en que Muñiz reclamó falta y los de Ziganda agarraron desprotegidos a los granotas. De Marcos centró desde la izquierda y, desgraciadamente, Postigo metió el esférico en su portería al tratar de despejar. Un jarro de agua fría que alcanzó a los propios futbolistas. El Athletic supo dormir el encuentro, que murió sin más... Orriols deberá esperar para volverse a llevar una alegría plena. Ya urge.

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