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El catálogo de errores del pasado

Una jugada del partido en Vitoria. temporada./EFE
Una jugada del partido en Vitoria. temporada. / EFE

El Levante tiene ocasiones para ganar pero pierde por un fallo en un córner

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

Pasa el verano y se vuelve a lo cotidiano. Los niños al colegio, el trabajo, las partidas de pádel entre semana y el fútbol, cuando la Liga y la Federación digan. Por suerte para el Levante las temperaturas apenas han empezado a bajar y hay tiempo de sobra para enmendar errores. El equipo regresó de vacaciones y siguió a lo suyo, a cometer esos fallos que a punto estuvieron de dejarle helado el invierno pasado. Para empezar, completó un más que aceptable partido en el que pudo ganar, pero se llevó un buen coscorrón por esas desconexiones en defensa que tantos puntos costaron la temporada anterior.

El Alavés, disfrazado de Levante de antaño -poca posesión, disputa de cada balón y aguardar atento a su oportunidad- se llevó el primer partido de la otra Liga, la de la supervivencia. Porque ambos, vitorianos y valencianos, no hay que engañarse, forman parte de ese amplio grupo de equipos cuyo objetivo es sumar cuanto antes los 40 puntos que suelen conceder la salvación. Al conjunto de Garitano ya le restan 37 por un fallo de marca en el primer palo a la salida de un córner que aprovechó Joselu.

El Levante tiene su catálogo de fallos. A modo de museo de los horrores o como ejemplos de lo que debe corregir. A un equipo que se había mostrado solvente por arriba no se le debe conceder ni un centímetro. El Alavés sólo dispuso de dos saques de esquina en todo el partido y uno de ellos, al inicio de la segunda parte y desde la derecha, le sirvió para llevarse los tres puntos. Lo sacó Aleix Vidal y Joselu se zafó de Miramón para cabecear. El paradón de Aitor se produjo con el balón ya dentro de la portería, pero Maripán remachó por si acaso.

El único despiste, dirá alguno. Pues no. En la primera parte, Postigo perdió un balón en el que llevaba una gran ventaja y acabó cometiendo una falta lateral peligrosa. Y tras el 1-0, otro fallo de marca estuvo a punto de significar el segundo para Pere Pons. Una pena porque el equipo de Paco López cometió fallos suficientes para perder un partido en Primera, pero también acumuló méritos de sobra para haber iniciado la Liga con victoria por cuarto año seguido.

Lo logró en la temporada del ascenso y en la siguiente con Muñiz, y la pasada con Paco López, que no puede celebrar sus 50 partidos en Primera con balance positivo. Por culpa de los fallos defensivos, pero también a causa de la falta de puntería. No fueron 90 minutos de fútbol vistoso, más bien se vio en Mendizorroza el típico encuentro de vuelta de vacaciones. De esos que definen pequeños detalles como el maldito córner.

¡Ay, si Bardhi hubiese olvidado el gol de Girona -bendito instante- y no hubiese mirado a la portería! Fue la mejor oportunidad de la primera mitad, casi ya en el intermedio. Y un resumen de lo que había sido el encuentro hasta entonces, con un Levante mejor plantado, con un plan de juego, y un Alavés que iba a arreones. Interceptó Vukcevic y Melero hizo el pase al macedonio, que no vio a Sergio León, quien se la pedía libre de marca. En cambio, decidió definir y se topó con Pacheco, sin duda el mejor de los vitorianos.

El gol de Joselu llegó en el momento en que el partido se ponía interesante para los granotas. Lo positivo, que este equipo que está tejiendo Paco López, además de sufrir con el catálogo de errores, parece atesorar un jugoso catálogo de registros. Acabaría acumulando un 63% de posesión, algo impensable en el Levante del pasado, pero tras el descanso salió a dejarse dominar. El Alavés quiso profundizar, percutiendo sobre todo por la derecha con Aleix Vidal, y el técnico granota envió a calentar a Morales. ¿Quieren atacar? Pues el contragolpe es una opción que se le ha dado a este equipo a las mil maravillas. El gol con el Comandante a punto de incorporarse arruinó el plan.

Y eso que Sergio León, quizás el mejor en ataque, la tuvo tras ganarle la espalda al central que se había quedado vigilándole, pero volvió a toparse con Pacheco. A partir de entonces, el Alavés se acantonó en su propia área, tratando de pescar el segundo a la contra. No tuvo opciones, ni siquiera con la entrada al césped de Lucas Pérez. Paco López sacó a los dos centrocampistas de corte más defensivo (Melero y Vukcevic) para dar entrada a Morales y Rochina. Más dinamita cerca del área rival, a costa de alejar un poco de ahí a Campaña, que demostró como siempre su calidad pero esta vez fue más brillante que efectivo.

A pesar de ello, de su magia bien pudo llegar el empate. De un saque de esquina, como en el 1-0, donde Vezo volvió a demostrar como la temporada anterior que puede dar alguna que otra alegría. Que no va a ser malo todo lo del pasado. El portugués conectó un gran cabezazo que no acabó en gol por una nueva aparición del héroe vitoriano. El rechace lo cazó Roger, que remató y se topó con la espalda de un defensor blanquiazul. El Pistolero, pichichi hace unos meses, debe afinar todavía la puntería, como le ha sucedido en pretemporada.

El Levante incluso tuvo un amago de indignación con el VAR, otro recurso del pasado. En una falta lateral, hubo un agarrón a Postigo de esos que casi nunca se pitan y un conato de placaje a Vezo. Quizás a Casemiro le habrían pitado penalti, pero al Levante, un colegiado debutante y en el último minuto... raro que se señale algo así. A decir verdad, se habría mostrado demasiado riguroso el joven juez riojano.

Más que mirar al árbitro, el equipo analizará esta semana el minuto 54 del partido de ayer. El momento en que se fue al traste el aceptable trabajo de todo el partido. Hay que corregir estos fallos porque esto no para, y dentro de nada viene al Ciutat el Villarreal, que tiene mucho gol, pero que también sufre atrás.