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El calor sofoca las ideas del Levante

Borja Mayoral se lamenta de una acción durante el encuentro. / efe
Borja Mayoral se lamenta de una acción durante el encuentro. / efe

Las temperaturas cercanas a los 30 grados presiden un encuentro en el que ambos técnicos culpan al bochorno de la imagen de sus equipos Granotas y armeros se quedan con las ganas de practicar su estilo habitual de juego

JAVIER GASCÓVALENCIA.

Valencia, en septiembre a las 4 de la tarde todavía sigue siendo un hervidero. La mejor muestra de ello se vio ayer en el Ciutat. Las gorras y los abanicos fueron los complementos por excelencia de una jornada en la que tanto Paco López como José Luis Mendilibar se acordaron del calor para justificar el tosco juego de sus equipos.

Los parones para hidratación que se realizaron en ambas partes no sirvieron para agilizar un partido en el que se echó en falta el ritmo habitual de dos conjuntos como Levante y Eibar. A las altas temperaturas, el conjunto granota sumó también las rotaciones que el técnico de Silla planteó para el enfrentamiento ante el conjunto armero, con la vista puesta en la jornada intersemanal de Liga.

El primero en notar las consecuencias del bochorno que presidía el Ciutat, fue el central del Eibar, Ramis. El que fuese jugador del Levante salió ovacionado tras resentirse de unas molestias musculares.

Melero se retira con molestias en los gemelos y es sustituido por Radoja, que debuta como granota

Por su parte, el Levante a pesar de estar más acostumbrado al calor valenciano también pasó por momentos de complicación. Rubén Vezo fue uno de los grandes afectados de la tarde. El portugués, que cambiaba de pareja de baile en la zaga durante la jornada de ayer, mostró su peor versión a causa del calor. Vezo se inclinó en varias ocasiones para tratar de coger aire, aunque sus errores se repitieron durante los 90 minutos.

Cada vez que el juego se detuvo, un aluvión de jugadores acudió al banquillo en busca de agua para refrescarse. Sin embargo, con el paso de los minutos el juego se fue relentizando al mismo tiempo que lo hacían los hombres de Paco López.

Morales no consiguió deshacerse de la pesada losa que le persigue desde el inicio de temporada y fue uno de los que más sufrieron los efectos del intempestivo horario y terminó en el banquillo. Melero tampoco pudo aguantar los 90 minutos y se retiró con molestias en los gemelos. En su lugar debutó un Radoja que aportó frescura y que se llevó la ovación del Ciutat.

La grada levantinista también acusó las inesperadas temperaturas cercanas a los 30 grados. Las previsiones anunciaban tormenta en Valencia, pero se equivocaron. Las calvas estuvieron presentes en el feudo levantinista, a pesar de los 18.900 valientes que no pudieron disfrutar de un gran encuentro.

El Levante no encontró su mejor versión en una jornada en la que el calor se convirtió en el principal protagonista del duelo entre armeros y granotas. Aunque excusarse en eso debería estar prohibido.