La Justicia ucraniana condena en ausencia al expresidente Yanukóvich a 13 años de prisión

El expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich. /Afp
El expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich. / Afp

Un tribunal de Kiev concluye que el expresidente actuó como cómplice de Rusia en la agresión militar de la primavera de 2014

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú

El tribunal del distrito Obolonski de Kiev condenó este jueve en ausencia al expresidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, a 13 años de prisión por los delitos de «alta traición» y «complicidad» con Rusia en su «agresiva guerra contra Ucrania». El fiscal pedía 15 años de reclusión. La sentencia fue leída por el juez Vladislav Debiatko tras «escuchar los testimonios de numerosos testigos y examinar las pruebas».

Una de esas pruebas es la carta que Yanukóvich remitió el 1 de marzo de 2014 al presidente Vladímir Putin pidiéndole el envío de tropas rusas a Ucrania para recuperar el poder. Desde que huyó de Kiev, después del triunfo de la revuelta del Maidán en febrero de 2014, el antiguo jefe del Estado ucraniano vive refugiado en Rusia, país que nunca le extraditaría para cumplir la condena que le acaba de ser dictada.

Con la mediación de los ministros de Exteriores de Alemania, Francia y Polonia, el 21 de febrero de 2014, Yanukóvich llegó a un acuerdo con la oposición que encabezaba las movilizaciones en el centro de Kiev, en la plaza del Maidán. La protesta duraba ya desde finales de noviembre de 2013 y el entonces primer mandatario aceptó recortarse los poderes, formar un nuevo Gobierno con representantes de todas las fuerzas políticas y convocar elecciones anticipadas.

Pero, en la noche de aquel mismo viernes, huyó inesperadamente de la ciudad. Su fuga precipitó su destitución, que aprobó al día siguiente la Rada Suprema (Parlamento ucraniano). Yanukóvich estuvo seis días en paradero desconocido hasta que se supo que estaba en Sebastopol (Crimea) en la base naval de la Flota del Mar Negro rusa.

El 28 de febrero de 2014, considerándose todavía el presidente legítimo de Ucrania, Yanukóvich dio una rueda de prensa en la ciudad rusa de Rostov del Don

«Ha llegado el momento de decir públicamente que tengo la intención de seguir luchando por el futuro de Ucrania y contra quienes mediante el miedo y el terror intentan frustrarlo», manifestó aquel día. Subrayó que «tuve que irme de Kiev por la amenaza que pendía sobre mi vida y la de mis familiares (…) pero no estoy derrocado». Desde entonces, no ha vuelto a salir de Rusia.

Fue primer ministro hasta noviembre de 2004, pero la «Revolución Naranja» le impidió ser presidente, cargo que obtuvo tras vencer en segunda vuelta y con un estrecho margen de votos a la «dama naranja», Julia Timoshenko, en febrero de 2010.

Pero su relación con Putin se deterioró al no conseguir una bajada de los precios del gas. Empezó entonces a coquetear con la Unión Europea. Tenía ya apalabrado con Bruselas un gran acuerdo de asociación, pero se echó atrás en el último momento, desencadenando así las protestas que le acabaron derrocando.

La respuesta de Moscú fue la anexión de Crimea y la ayuda militar a los sublevados secesionistas de Donetsk y Lugansk, en donde la guerra, aunque con menos intensidad que al principio, continúa todavía en la actualidad. Desde abril de 2014, según la ONU, en esas dos provincias ucranianas han muerto 10.000 personas.

 

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