El viaje sorpresa que acabó en tragedia

Laura posa en París, el día anterior a su muerte./
Laura posa en París, el día anterior a su muerte.

La mujer de Toledo fallecida en la explosión de París, de 38 años y madre de tres niños pequeños, estaba con su marido de fin de semana romántico

J. V. MUÑOZ-LACUNA

Era la primera vez que Laura salía de España. Su marido había organizado una escapada romántica a París sin que ella ni siquiera lo sospechase. Un fin de semana de ensueño que se tornó en tragedia cuando la panadería situada en la esquina de la calle Treviso con la de Santa Cecilia saltó por los aires y la onda expansiva alcanzó de lleno a Laura Sanz, de 38 años, y causó heridas leves a su marido, José Miguel, alojados en un hotelito situado en la acera de enfrente. «Nunca antes habían viajado los dos solos, sin los niños. Estaban emocionados con la escapada», explicaba ayer uno de los hermanos de la turista fallecida en la explosión, en la que también perdieron la vida dos bomberos y una segunda mujer, cuyo cadáver apareció ayer bajo los escombros.

La familia de la joven, madre de tres niños de 3, 5 y 9 años y empleada de un supermercado, se afana ahora por acelerar los trámites de repatriación del cadáver -según la Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha será «lo más pronto posible»- y enterrarlo en el cementerio municipal de Toledo, ciudad en la que nació, aunque residía desde hace años en la localidad de Burguillos, que ha decretado hoy una jornada de luto oficial «como gesto de solidaridad y cariño» hacia la familia de la víctima, muy querida en el pueblo. La repatriación todavía está pendiente de la firma del juez, aunque la embajada española en París -cuya actuación en las horas posteriores a la tragedia fue duramente criticada por los familiares de Laura Sanz- espera que se aceleren los trámites para no demorar el traslado del cuerpo a España.

«¡Ayuda!»

Laura y José Miguel llegaron el viernes a la capital francesa donde, como cualquier pareja de turistas, recorrieron las zonas más conocidas de la ciudad y se hicieron las típicas fotografías con la torre Eiffel de fondo, como se ve en las imágenes del matrimonio del día anterior mostradas ayer por el padre de la víctima, que voló a la capital francesa nada más enterarse de lo ocurrido en compañía de otro de sus diez hijos. La pareja se encontraba en la habitación de su hotel, el Mercure Paris Opéra Lafayette, en una de las zonas más turísticas del distrito 9, cuando se produjo la explosión, cuya onda expansiva alcanzó los 200 metros y dejó, además de los cuatro fallecidos, 50 heridos, entre los que se encuentra otra pareja de turistas españoles. Faltaban unos minutos para las nueve de la mañana.

Laura y Josemi se preparaban para salir a la calle cuando la deflagración lanzó al matrimonio contra la cama. La joven se llevó la peor parte al caerle encima los cascotes del edificio, mientras que su marido apenas sufrió unas magulladuras. En las imágenes distribuidas ayer por las televisiones francesas -tomadas por un testigo con su móvil- se puede ver a José Miguel en ropa interior gritando «¡ayuda!», mientras intenta recuperar el cuerpo de su mujer, que estaba enterrado bajo los escombros.

La noticia de la muerte de Laura fue recibida con «mucha pena» por los vecinos y clientes de la joven, que trabajaba como cajera del supermercado La Despensa de Toledo. «Era una chica que se hacía querer por su carácter afable y porque siempre estaba dispuesta a atendente». «Era muy agradable». «Lo peor es que deja huérfanos a tres niños pequeños», comentaban ayer las vecinas del barrio de Santa Bárbara, donde se encuentra ubicado el negocio en el que trabajaba la víctima desde hace 17 años.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, también quiso trasladar sus «condolencias y todo mi apoyo a la familia y amigos de Laura Sanz Nombela y a todos los habitantes de Burguillos y Toledo. Los parisinos comparten vuestra tristeza. No la olvidaremos», escribió en un tuit.

 

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