Theresa May, más cerca de su victoria

Theresa May/Reuters
Theresa May / Reuters

Unionistas y 'brexiters' esperan que Bruselas apruebe un añadido suficiente para respaldar esta vez el Acuerdo de Salida

IÑIGO GURRUCHAGALondres

La última sorpresa que ha deparado el 'Brexit' es la admiración que Glenda Jackson siente por Theresa May. Actriz con dos Óscars, memorable Isabel I en una serie de la BBC cuando la televisión era en blanco y negro, abandonó su carrera para convertirse en diputada laborista durante más de dos décadas. Tras renunciar a la política en 2015, ha regresado a la escena y le llueven de nuevo galardones a sus 82 años.

Hacia Margaret Thatcher expresó cólera, se situó a la izquierda de Tony Blair y admira ahora a May. «Soy una gran admiradora», afirma en una entrevista en 'The Guardian'. «Creo que ha sido tratada de manera absolutamente escandalosa, no solo por su propio partido sino que también por cómo la prensa la ha presentado». La entrevistadora le llamó después para confirmar que era cierto lo que había grabado.

«Sí», le insistió Jackson, «la he admirado por el modo en el que se ha comportado en el 'Brexit'. La admiro por su tenacidad. No vacila. Intenta juntar a dos lados opuestos, a los que les resulta difícil tolerarse recíprocamente, y al mismo tiempo tiene que negociar con otros 27 países». Tales elogios le llegan a May cuando se da como posible que esta vez logre la aprobación del Acuerdo de Salida.

El 15 de enero fue rechazado por la Cámara de los Comunes con una mayoría de 230 votos, pero los enviados de May negocian ahora en Bruselas la letra de un texto adicional que ofrezca una interpretación conjunta sobre cómo se pondría fin a la salvaguarda irlandesa, y el objetivo de Londres es que convenza a los unionistas norirlandeses de que no se convertirá en una situación permanente.

Ese mecanismo irlandés establece que el conjunto de Reino Unido permanecerá en una unión aduanera temporal con la UE y que en Irlanda del Norte tendrán que aplicarse regulaciones del mercado común para que no existan más controles aduaneros en la frontera entre las dos Irlandas que los actualmente existentes. Se establecerá al terminar el tiempo de transición- de dos años y prorrogable- y se eliminará cuando Bruselas y Londres encuentren una fórmula alternativa.

Estructura

La fórmula alternativa más eficaz es la relación comercial futura entre Reino Unido y la UE, pero nadie confía en que vaya a ser definida en un plazo de dos años. Por eso, los unionistas y los 'brexiters' temen que la salvaguarda temporal se convierta en permanente. Han exigido que se elimine del Acuerdo de Salida. Hasta que han dejado de exigirlo.

La suavización de las exigencias de unionistas y 'brexiters' se debe a que una rebelión de ministros de May ha logrado que diluya la promesa de marcharse de la UE aunque el Acuerdo de Salida sea de nuevo rechazado por el Parlamento. Someterá el día 12 el Acuerdo modificado al voto de los Comunes, que si lo rechaza votará el 13 si los británicos se van de la UE sin más y, si esa alternativa es también rechazada, el 14 votará sobre la solicitud de una prórroga del 'Brexit' previsto el 29 de marzo.

En esas circunstancias, unionistas norirlandeses comprometidos con la marcha de la UE y 'brexiters' ven el riesgo evidente de que un nuevo rechazo del Acuerdo abra el camino para la anulación del resultado del referéndum de 2016, porque los insatisfechos con la marcha querrán extender la prórroga por el mayor tiempo posible y otros propondrán al Parlamento la convocatoria de una nueva consulta.

La aritmética parlamentaria lleva a pensar que el segundo referéndum es ahora muy improbable. El Acuerdo de Salida es un texto breve sobre dinero y residentes en el que se incluyó el problema de la frontera irlandesa. Tendrían más sentido resolver ese problema o una nueva consulta cuando se conozca el borrador de tratado sobre la relación futura. Pero, para entonces, como consecuencia de la estructura de la negociación impuesta por Bruselas, el 'Brexit' ya habrá ocurrido.

La aritmética de May es más favorable. Veinte 'brexiters' intransigentes, ochenta más ambiguos, diez unionistas y una veintena de laboristas parecen dispuestos a sumarse el día 12 al grueso de los escaños conservadores obedientes. Si Bruselas ofrece el mínimo necesario y esta suma es correcta, el 'Brexit' será aprobado, y quizás una prórroga de unas semanas sea suficiente para aprobar las leyes necesarias.