La CDU elige a Kramp-Karrenbauer como sucesora de Merkel

La conservadora Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), recientemente elegida Secretaria General Annegret Kramp-Karrenbauer, saluda junto a la Canciller alemana Angela Merkel./AFP
La conservadora Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), recientemente elegida Secretaria General Annegret Kramp-Karrenbauer, saluda junto a la Canciller alemana Angela Merkel. / AFP

Kramp-Karrenbauer liderará el futuro de la CDU con la bendición de la canciller tras imponerse al exlíder parlamentario Merz

JUAN CARLOS BARRENACorresponsal. Berlín

Continuidad en vez de riesgo. La seguridad de la experiencia en vez de la apuesta por una aventura de desarrollo incierto. Los delegados de la Unión Cristianodemócrata (CDU) eligieron ayer a Annegret Kramp-Karrenbauer como nueva presidenta del partido y sucesora de Angela Merkel, que ha permanecido dieciocho años al frente de los conservadores germanos. AKK, como la llaman sus propios correligionarios para abreviar su nombre, se impuso finalmente y en segunda vuelta a Friedrich Merz, el antiguo líder parlamentario de la CDU, que abandonó el mundo político hace diez años harto de estar a la sombra de Merkel. Jens Spahn, ministro federal de Sanidad y tercer candidato, fue eliminado ya en la primera vuelta.

La primera elección en la historia de la CDU de un presidente entre varios candidatos fue muy ajustada. Kramp-Karrenbauer obtuvo un 51,7% de los votos de los 999 delegados que emitieron su voto, frente al 48,2% de Merz. El anuncio de su triunfo fue celebrado con una gran ovación y el júbilo notorio de las mujeres presentes en el pabellón de la Feria de Muestras de Hamburgo.

Merkel fue la primera en felicitar y abrazar a la que ha sido hasta ahora una de sus compañeras de máxima confianza en el partido. Aunque evitó expresar favoritismos mientras duró la campaña interna, todos sabían que AKK era su favorita. Sobre todo desde que en febrero abandonara la jefatura del gobierno regional del Sarre para asumir la secretaría general de la CDU y convertirse en el principal apoyo de la canciller en el seno de la formación conservadora, en un momento en el que Merkel se encontraba en apuros negociando la reedición de la gran coalición. Con la elección de AKK, el partido que hicieron grande Konrad Adenauer y Helmut Kohl apuesta, no por una revolución, sino por un nuevo pero controlado comienzo sin sobresaltos. Pragmático, práctico y seguro. Muy en la línea de Angela Merkel. Y como esta última habitualmente, Annegret Kramp-Karrenbauer se mostró en el debate previo a la votación más sólida, tranquilizadora, serena y moderadora que sus rivales.

LA CLAVE

Segunda vuelta.
La nueva presidenta del partido obtuvo el 51,7% de los votos frente al 48,2% de su rival.

AKK, sin embargo, insistió de nuevo en que no quiere ser contemplada como un clon, un duplicado, copia o versión 2.0 de su antecesora. Lo cierto es que su temperamento es más abierto, capaz de mostrarse mucho más cercana al pueblo y más accesible que su madrina. Y esto es algo que aprecian sus compañeros en la CDU. No necesita demostrar que sabe luchar y ganar, algo que sus dos rivales aun no han evidenciado. En las elecciones legislativas del Sarre el pasado año logró para su partido un admirable 40,7% de votos, hizo subir a los conservadores cinco puntos y mantuvo a raya a los populistas de la Alternativa para Alemania, que obtuvieron un pobre 6,2%. Ni un solo colega en los dieciséis estados federados ha logrado resultados aproximados en el último lustro.

Proyecto integrador

Kramp-Karrenbauer se enfrenta ahora a la complicada tarea de mantener la cohesión del partido y de integrar en su proyecto a Merz y sus seguidores, representantes del ala más conservadora de los cristianodemócratas germanos. El retorno del experto económico y financiero tras una década de ausencia no puede quedar en una simple anécdota. La CDU necesita de sus conocimientos, su retórica y su contagiosa energía política. Para retenerlo, AKK debe evitar que su mandato sea contemplado como una prolongación de la era Merkel y demostrar que es capaz de desarrollar planes propios que resulten atractivos para alguien que cuenta con el respaldo de casi la mitad de los representantes de su formación y galeones como Wolfgang Schäuble, presidente del Bundestag y antes estricto ministro de Finanzas.

Tras la votación todos se mostraron dialogantes. La ganadora subrayó en su primera intervención que Merz y Spahn «tienen espacio en el partido» y «todos los afiliados» esperan que ambos colaboren en el desarrollo de la CDU. El gran perdedor supo demostrar grandeza. Interrumpido repetidamente por los aplausos, agradeció los apoyos recibidos y pidió el respaldo de todos para AKK, dejando abierto su posible futuro en la formación. «Ayudaré en lo que pueda y donde sea posible al partido». Aunque supo controlar la situación en todo momento, Annegret Kramp-Karrenbauer no pudo ocultar sus sentimientos: los ojos se le llenaron de lágrimas cuando recibió un ramo de flores y la ovación de sus compañeros al ser aclamada como nueva líder conservadora de Alemania.

AKK, una 'MiniMerkel' con carácter propio

ANJE RIBERA

Annegret Kramp-Karrenbauer está tan acostumbrada a ser comparada con Angela Merkel que ya no le molesta ni tan siquiera que la llamen 'MiniMerkel'. Su condición de heredera política de la canciller alemana será imposible de erradicar a pesar de tener un carácter propio, incluso más temperamental que el de su antecesora en el liderazgo de los cristianodemócratas alemanes.

Afortunadamente los germanos son muy dados a las abreviaturas y hace tiempo que Annegret Kramp-Karrenbauer se convirtió en AKK. Los periodistas agradeceremos siempre su sentido del ahorro cada vez que tengamos que citarla en un título. Sin duda también sabremos valorar que no sea tan reservada como Merkel, que a lo largo de su prolongada carrera política ha dado muestras permanentes de su carácter espartano a la hora de ponerse delante de un micrófono. Sin duda, heredó de su padre, un pastor luterano, ese sufrido talante austero.

Tras 'reinar' en el länder de Sarre, AKK, a sus 56 años, llega a la cúspide de la política teutona tras una largo camino sobre el que ha caminado silenciosamente pese a a sus numerosos éxitos electorales. Casada con un ingeniero de minas que renunció a hacer carrera en beneficio de su esposa y madre de tres hijas, pertenece a la CDU desde los 19 años, aunque solo se 'profesionalizó' tras licenciarse en Derecho y Ciencias Políticas. Fue entonces cuando esta católica practicante ocupó altos cargos en el Gobierno regional de Sarre hasta que finalmente lo encabezó hace siete años.

 

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