El negociador de la UE rechaza el plan de Johnson para el 'brexit'

Manifestantes antibrexit protestan en Londres./REUTERS
Manifestantes antibrexit protestan en Londres. / REUTERS

Michel Barnier no es optimista sobre la evitación de la marcha sin acuerdo, antes de la gran batalla en el Parlamento

ÍÑIGO GURRUCHAGACorresponsal. Londres

El responsable de la Comisión Europea para negociar con Reino Unido la marcha de la Unión Europea (UE), Michel Barnier, afirma que Londres debe ratificar el Acuerdo de Retirada pactado en 2018, y que el Parlamento británico ha rechazado tres veces, antes de negociar «arreglos alternativos que logren los mismo objetivos que la salvaguarda irlandesa», algo incompatible con la propuesta de Boris Johnson a la UE.

Esta afirmación de Barnier, que confiesa que no es optimista sobre que se pueda evitar la marcha sin acuerdo el 31 de octubre, se incluye en un artículo publicado este domingo en 'The Sunday Telegraph', en vísperas de que la oposición inicie un procedimiento parlamentario con el objetivo de impedir que el Gobierno pueda sacar a Reino Unido de la UE sin un acuerdo que permita un 'brexit' gradual y ordenado.

LA CLAVE

Boris Johnson.
«Lo que puede debilitar la capacidad para negociar es que el peligro de que Brexit puede ser bloqueado»

Johnson, en una entrevista con 'The Sunday Times', insiste en que su diplomacia europea ha producido «algunos signos interesantes de progreso» con los líderes de la UE y en que «lo que puede debilitar nuestra capacidad para negociar es que Bruselas piense que hay alguna posibilidad de que el referéndum sea cancelado y el 'brexit' bloqueado». «Esa es la manera de hacer imposible el acuerdo», añade.

Sea porque Barnier ve esa posibilidad como resultado de la división del Parlamento o por su entendimiento de los intereses de la UE, su defensa del Acuerdo de Retirada como «la máxima flexibilidad que la Unión puede ofrecer a un estado que no es miembro» y su exigencia de que Londres lo ratifique antes de negociar otros arreglos que puedan tener los mismos efectos choca con la posición de Johnson.

La expresión sumaria de los objetivos del primer ministro en la negociación se contiene en la carta que remitió al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, el 19 de agosto. En ella, Johnson reitera su argumento sobre la incompatibilidad de la salvaguarda irlandesa con la soberanía de Reino Unido, por dejarlo en la unión aduanera por tiempo indefinido y sin mecanismo unilateral de salida.

Campaña

Las dos partes acordaron en noviembre que, tras la salida de la UE, Reino Unido permanecerá en el mercado común y la unión aduanera hasta el final de 2020, con extensión posible. Si al final de ese periodo no se ha llegado a un acuerdo sobre la relación futura, entra en funcionamiento la salvaguarda evitando controles fronterizos sin incitar el contrabando.

En su carta, Johnson propone «que la salvaguarda sea remplazada por un compromiso de establecer arreglos alternativos antes del final del periodo de transición, si es posible, como parte de la futura relación». Y añadía que, si no se cumplía ese plazo, «estamos dispuestos a analizar de manera constructiva y flexible qué compromisos pueden ayudar» a generar confianza sobre los flujos fronterizos.

El deseo del Gobierno de establecer una relación comercial futura similar a la que la UE ha acordado con Canadá, más capítulos específicos sobre la economía de servicios o la colaboración en seguridad y asuntos internacionales, quizás acorta el plazo necesario para negociar un futuro tratado en la transición, pero Barnier exige que Londres apruebe antes el Acuerdo que Theresa May no pudo ratificar tres veces.

Johnson votó contra el Acuerdo dos veces y a favor en la tercera votación, pero había convocado este lunes a 21 diputados conservadores opuestos a la marcha sin acuerdo, para amenazarles, según 'The Sun', con ser apartados como candidatos en las próximas elecciones si se unen a la oposición. Canceló a última hora la reunión y convocó solo al exministro Philip Hammond, que rehusó el encuentro.

La batalla parlamentaria coincide con el inicio de una campaña publicitaria para convencer a los británicos de que se preparen para la salida sin acuerdo. El Gobierno ha sido advertido de que puede provocar un pánico acaparador. Y seguirán las manifestaciones contra el recorte del tiempo de debate en Westminster. Este ha sido el momento elegido por Johnson y su pareja, Carrie Simmonds, para introducir un perrito en el 10 de Downing Street, donde ahora vive un gato.

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