«La cerrazón nacionalista es un veneno pernicioso»

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, durante su intervención./Reuters
El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, durante su intervención. / Reuters

Junker alerta de los riesgos de la exclusión y refuerza su apuesta por una Europa más cohesionada en su último discurso sobre el Estado de la Unión Europea

SALVADOR ARROYOCorresponsal en Bruselas

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Junker, ha cerrado esta mañana su último discurso sobre el estado de la UE (SOTEU, en su versión inglesa) confesando su idilio con el proyecto comunitario. «Europa es la gran historia de mi vida. Amo Europa y lo seguiré haciendo». Ha sido la síntesis más emotiva a un 'speech' que ha durado algo más de 53 minutos, que ha arrancado el aplauso de los eurodiputados en varias ocasiones, y que ha pivotado sobre las amenazas y las cuentas pendientes del proyecto común. Cargado de contenido. Junker ha abogado hoy en Estrasburgo por reforzar la solidaridad de los estados ante la migración, de las fórmulas para reforzar la política de asilo. Pero también de la seguridad fronteriza -aumentar en 10.000 efectivos para 2020- (incluso ante las amenazas cibernéticas), del multilateralismo, de los procesos pendientes para consolidar el Euro (la unión monetaria y bancaria) e incluso de una gran alianza estratégica con África.

En relación con el Brexit ha insistido en que la Comisión Europea trabaja por la solución consensuada con el Reino Unido -primando la solidaridad con Irlanda del Norte; «no habrá ninguna frontera»- y, de un modo claro, ha rechazado las ideas excluyentes en pleno auge de la ultraderecha y el euroexcepticismo: «La cerrazón nacionalista es un veneno pernicioso. Digamos no al nacionalismo exagerado que busca culpables y destruye, para buscar una vida mejor entre todos», ha subrayado.

Un mensaje al que el veterano luxemburgués ha acompañado otro igual de transparente en favor del respeto a los derechos y las libertades que recoge la carta europea. Toda una carga de profundidad contra Viktor Orban (sin citarlo) -miembro de su mismo Partido Popular Europeo (PPE)- y la posible activación hoy mismo del artículo 7, que pondría en marcha los mecanismos sancionadores contra un pais miembro dejándole sin la opción de voto en las decisiones comunes. «La comisión se opone a cualquier ataque del estado de derecho. El Articulo 7 debe aplicarse donde esté en peligro el estado de derecho y nos preocupa la actitud de algunos paises», ha subrayado. Dejó otra perla: «No hay democracia sin prensa libre», lo que elevó el tono de los aplausos.

«Europa es un continente abierto, pero que no acepta cualquier cosa. Somos una fuerza innegable», planteó en otro momento de su intervención. Un posicionamiento que dijo fue clave en las últimas reuniones para enderezar las relaciones comerciales mantenidas con China, Japón y Estados Unidos. Ante Donald Trump, o ante quien sea. Y no solo en la faceta comercial (clave) , incluso en la de defensa, fundamentalmente contra la amenaza terrorista. «Queremos ser más responsables e independientes porque solo una EU unida puede proteger a sus ciudadanos». Eso sí, hay que actuar. Y hacerlo con premura, en 250 días, los que restan para las próximas elecciones europeas «para que los ciudadanos sepan a lo que atenerse a la hora de acudir a las urnas». Lo que incluye medidas tan directas como la eliminación del cambio horario. «Que cada país decida si se queda con el de invierno o el de verano». Pero que tome una decisión rápida.

En materia puramente económica, el presidente de la Comisión Europea se sirvió de ejemplos concretos para defender la necesidad de dar más músculo al Euro. «Pese a voces derrotistas, es la segunda moneda mundial. Pero tenemos que ir más allá porque es aberrante que paguemos el 80% de la factura energética en dólares cuando solo el 2% de las importaciones de energía vienen de allí o que estemos pagando aviones europeos en dólares y no en euros. Hay que cambiar todo esto».

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