Italia sale de la crisis política con un Gobierno 'Conte bis' que deja fuera a Salvini

El Movimiento 5 Estrellas y el Partido Democrático llegan a un acuerdo para formar un Ejecutivo que estará liderado por el primer ministro saliente

DARÍO MENORCorresponsal en Roma (Italia)

Sigue el primer ministro, pero cambia el color del Gobierno en Italia y queda relegado a la oposición el polémico líder de la Liga, Matteo Salvini. La crisis política abierta el pasado 8 de de agosto, cuando Salvini dinamitó la alianza gubernativa que su partido mantuvo durante catorce meses con el Movimiento 5 Estrellas (M5E), comienza a quedar resuelta al cerrar hoy esta última formación un acuerdo con el Partido Democrático (PD) para dar vida a un nuevo Ejecutivo. Al frente de él seguirá el primer ministro saliente, Giuseppe Conte, que se reunirá mañana con el presidente de la República, Sergio Mattarella, para recibir el encargo oficial de formar el próximo Gabinete. Su continuidad era la primera exigencia de los 'anticasta' y, pese a que la rechazó durante los primeros días de negociación, finalmente fue aceptada por el líder del PD, Nicola Zingaretti, que apeló a los «equilibrios parlamentarios» y a la «mayoría relativa» en ambas Cámaras de sus nuevos socios para justificar el trágala.

Con un apoyo popular que va más allá del M5E, que lo considera hoy uno de sus mayores activos aunque se mantenga como independiente, a Conte le queda una dura tarea por delante en los próximos días para dar por cerrada la crisis política. Le tocará configurar la lista de ministros respetando tanto los equilibrios entre el M5E y el PD como las opiniones de Mattarella, al que la Constitución concede voz en capítulo y no se limitará a sancionar lo que le digan los partidos.

Resulta significativo que el líder del M5E, Luigi Di Maio, cuya posición en el próximo Ejecutivo sigue siendo una incógnita, pidiera hoy que se «respete el papel» del primer ministro y del presidente de la República en esta tarea. No parece por tanto que en esta ocasión Conte vaya a ser un convidado de piedra, como le ocurrió durante las negociaciones que el M5E y la Liga mantuvieron para formar el Gabinete saliente tras las elecciones del 4 de marzo de 2018.

Desde entonces, el antiguo profesor de Derecho Privado en la Universidad de Florencia ha ganado peso político y prestigio dentro y fuera de las fronteras italianas y no querrá volver a ser comparsa de nadie. Catorce meses al lado de Salvini han debido de constituir una lección impagable para él.

Con su pacto con el M5E, el PD vuelve a tocar poder después de la difícil experiencia de la anterior legislatura, en la que tres de sus dirigentes ocuparon el cargo de primer ministro: Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni. Vencedor en las primarias celebradas el pasado marzo, Zingaretti no ha conseguido acabar con las sempiternas luchas de la izquierda italiana. Tampoco controla los grupos parlamentarios del PD, en los que sigue teniendo una enorme influencia Renzi.

Di Maio «no reniega»

El antiguo primer ministro, siempre coqueteando con la idea de formar un partido propio, constituye probablemente una de las mayores amenazas para la supervivencia del nuevo Ejecutivo. Antes de que éste eche a andar, el M5E y el PD tienen todavía que ponerse de acuerdo en la agenda de los temas, con los Presupuestos del año que viene como primera gran tarea a afrontar.

«Crearemos un programa que tendrá a los ciudadanos en el centro», prometió Di Maio, asegurando que «no renegaba» del trabajo realizado por el Gobierno saliente. El mensaje de apoyo a Conte enviado el día anterior por el presidente estadounidense, Donald Trump, constituye curiosamente para el 'número uno' de los 'anticasta' «el reconocimiento de que vamos por el buen camino». Zingaretti, en cambio, insistió en que había que marcar una discontinuidad.

El Gobierno 'Conte bis' deja a Salvini fuera del poder y sin las elecciones anticipadas a las que aspiraba para tratar de convertirse en primer ministro. Picado por el fracaso de su estrategia, el líder de la Liga se apresuró a criticar a Conte por estar al servicio de otras naciones europeas. «Tenemos la impresión, si no la certeza, de que hay un plan que viene de lejos para malvender el país, sus empresas y su futuro al extranjero. Sería una falta de respeto al pueblo italiano», bramó Salvini.