Gary Lineker quiere otro voto sobre el 'Brexit'

Gary Lineker quiere otro voto sobre el 'Brexit'

Los promotores de una nueva consulta se movilizan, aunque quizá no resolvería las hondas divisiones británicas

IÑIGO GURRUCHAGALondres

«Nunca en 50 años de vida laboral he visto a Reino Unido encarar un futuro tan desdichado, provocado por el absoluto fracaso del 'establishment' político en gobernar, comunicarse claramente con el público y, más importante, ser honestos con el electorado». Así comenzaba su carta al Financial Times esta semana John Nelson, hasta hace unos meses presidente de Lloyd's, el gran mercado de seguros.

Tras afirmar que la marcha de la UE perjudicará a las empresas, al empleo y a los servicios públicos, Nelson reprochaba su silencio a otros líderes empresariales británicos y llegaba a una conclusión que estos días está en boga. «Por supuesto», escribía en el último párrafo de su carta, «debe haber un segundo referéndum cuando esté clara la ruta que vamos a emprender».

El impulso a la idea de una nueva consulta viene de los partidarios de la permanencia en la de junio de 2016 y coincide con el rechazo público de figuras destacadas de este bando a la relación con la UE que contempla la propuesta de Theresa May, que fue apoyada por la mayoría del Gabinete y ha justificado también dimisiones y desafíos a la primera ministra por 'brexiters' radicales de su partido.

Para Tony Blair, exjefe de Gobierno, se trata de una relación que obligaría a Reino Unido a «aceptar las reglas de la UE mientras perdemos nuestra voz para decidirlas». La consulta tiene que llegar, según Blair, después de que el Parlamento «rechace esta solución de manera decisiva». Sus aliados en el grupo parlamentario laborista promueven la misma idea, rechazada por la dirección de Jeremy Corbyn.

Justine Greening, que se marchó del Gabinete de May en enero, se ha unido a los rebeldes pro-permanencia en el grupo conservador- una docena se atreve a votar contra el Gobierno- y ha propuesto un nuevo referéndum con tres opciones: el plan de May, la marcha de la UE sin acuerdo o la permanencia. La primera ministra lo descartó sumariamente tras la publicación en 'The Times' del artículo de Greening.

Vernon Bogdanor fue profesor en la Universidad de Oxford del exprimer ministro David Cameron- artífice del 'Brexit'-, al que él tiene por alumno brillante. Es un experto constitucional; es decir, según su humorístico autorretrato, un historiador que ha dado su teléfono a periodistas. En su juicio, el referéndum de 2016 alteró el sistema constitucional británico.

La base de la democracia en Reino Unido es la soberanía legislativa absoluta del Parlamento. El resultado de la consulta, contrario al Gobierno y a la mayoría en Comunes y Lores, se la dio al pueblo y ha desembocado en que ninguna de las tres opciones de Greening- sin contar con los recortes que Bruselas impondrá a las ambiciones de May- suscita suficiente consenso entre los diputados.

Tozudez popular

«El dilema creado por el pueblo en el referéndum de 2016 y de nuevo en las elecciones generales de 2017 solo puede resolverse con otro referéndum», ha escrito Bogdanor. Propone una consulta en dos partes. En la primera se repetiría la pregunta de 2016 y, solo si el 'Brexit' ganase de nuevo, se celebraría inmediatamente una segunda para medir el respaldo al acuerdo negociado o a la marcha sin pacto.

Según un sondeo reciente, el 11% del electorado apoya el plan de May, el 39% la marcha de la UE sin acuerdo y el 50% la permanencia. El 42% quiere una segunda consulta y el 40% la rechaza. La diferencia es pequeña para tener rotunda fiabilidad estadística. Tampoco la tienen la mayoría por la permanencia, si se repitiese el voto de 2016, o las preferencias entre el Partido Conservador y el Laborista.

Anand Menon, profesor de Política Europea e Internacional en King's College, escribiendo también en 'The Guardian', cree que «los dos lados ya no se escuchan», que los sondeos describen «un público tozudamente dividido» y que el estancamiento que promete la división del Parlamento es representativo de lo que ocurre entre la población. «Please not again»- por favor, no otra vez-, concluye.

La convocatoria de una nueva consulta requeriría una nueva ley. Siete meses pasaron para la elaboración y aprobación de la de hace dos años. Luego, el registro de grupos oficiales y la campaña. ¿Dónde estaría entonces Reino Unido? Quizás en un proceso de transición tras un acuerdo sellado por May, y apoyado por los 'brexiters' de su partido para salir de la UE y cortar después los lazos incómodos con Bruselas.

Al gran enredo se ha sumado Gary Lineker. Hijo de una familia que tenía un puesto de hortalizas en el mercado central de Leicester, donde los 'blancos británicos' son el 45% de la población, sería un prototipo para una franja de votantes del 'Brexit'. Fue un futbolista famoso, también en Barcelona, a quien nunca en su larga carrera le enseñaron una tarjeta. Es el presentador mejor pagado de la BBC y ha escrito en Twitter esta semana que apoya el movimiento 'Voto del Pueblo', la segunda consulta.

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