Los empresarios avalan el empeño de May

La primera ministra británica, Theresa May, durante la conferencia anual de la Confederación de la Industria Británica./Efe
La primera ministra británica, Theresa May, durante la conferencia anual de la Confederación de la Industria Británica. / Efe

La asociación CBI pide a los políticos que escuchen a las empresas y al Gobierno que logre influencia en regulaciones de la UE

IÑIGO GURRUCHAGALondres

«Que nadie lo dude, estoy decidida a que se apruebe». Theresa May ha pronunciado la última frase con la lentitud de un personaje de tragedia, pero con la alegría interior de sentirse bien acogida por los mil quinientos empresarios reunidos en la conferencia anual de la Confederación de la Industria Británica (CBI). Le han elogiado y le han aplaudido.

Para el presidente de la asociación empresarial, John Allan, «lo más importante (en el borrador de acuerdo sobre el 'brexit') es que evita la bola de demolición de una marcha sin acuerdo». Allan, que preside los consejos de una gran cadena de supermercados y de una constructora, cree también que el borrador «abre una ruta para la relación de largo plazo y desbloquea la transición, que es lo mínimo que las empresas necesitan para preparar el 'brexit'».

Carolyn Fairbairn, directora general de la CBI, había precedido a la primera ministra mostrando su desgarro por los millones que empresas británicas y europeas están gastando en la preparación de un 'brexit' abrupto- y no mencionó el gasto del Gobierno- y también por el aplazamiento de inversiones o por las decisiones de inversores extranjeros de irse a otro país.

En este asunto «que consume al Gobierno, a cada político y a cada alto funcionario, y a las empresas británicas», el CBI no teme la pérdida de influencia en las regulaciones europeas durante el periodo de transición, porque esas normas no cambian cada año. Pero considera importante que la relación futura incluya comercio sin fricciones e influencia en las decisiones de la UE, un listón alto para May en la negociación de esta semana, y en la más produnda, a partir de abril.

¿Segundo voto?

En un seminario sobre riesgos a corto plazo en la política y la economía, John Foster, director de campañas del CBI, apuntó el que asoma para el Gobierno británico en las elecciones de mayo al Parlamento Europeo si arrojan, como dicen los sondeos, un 30% de escaños en manos de grupos nacionalistas. No sería el mejor contexto para una ratificación de los acuerdos del 'brexit'.

Directivos empresariales creen que la estrategia terca de May está encaminada a ganar al menos un segundo voto en los Comunes, tras el rechazo inicial. Wolfgang Munchau, comentarista del 'Financial Times', alerta a May que no puede esperar una respuesta dramática de los mercados de capitales si los Comunes dicen 'no' a su acuerdo. El nerviosismo financiero ayudaría a May a ganar el segundo voto, según los intérpretes de su estrategia.

No todos son elogios a May de los empresarios. Una economía con libre movimiento de ciudadanos de la UE ha producido un nivel de empleo muy alto, sin evidencia de afectar significativamente al nivel de los salarios o a la productividad. El plan de inmigración 'posbrexit', con su requisito de recibir un salario de más 30.000 euros para tener derecho a visado, agravaría, según Fairbairn, la falta actual de trabajadores en sectores como la construcción o la hostelería.

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