Ciencia y 'brexit': de la incertidumbre a la oportunidad

Ciencia y 'brexit': de la incertidumbre a la oportunidad

Solo un 17 % de científicos españoles iría a Reino Unido en las condiciones actuales, según una encuesta

EDUARDO OLIVERInvestigador, Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC)

El proceso de retirada del Reino Unido de la Unión Europea está durando más de lo previsto, tras dos años de incertidumbre y vaivenes políticos. Después de interminables idas y venidas, el Parlamento Británico debe votar si acepta el acuerdo de retirada o no. Todo apunta a que no lo tendrá nada fácil. Hay muchos escenarios posibles, pero las predicciones auguran que el acuerdo será rechazado por amplia mayoría.

Por si el punto muerto en el que se encuentra el país desde hace dos años no fuese suficiente, el reciente aplazamiento de la votación para evitar el rechazo del acuerdo o la sola posibilidad de que esta votación no ocurra, añaden más incertidumbre. Cada vez parecen menos claras las opciones que tiene el Gobierno Británico para salir de esta situación. Ninguna de esas opciones son ideales y nos daría para horas, días y años de debate. Lo único claro es que la atmósfera de inestabilidad política, social e incertidumbre se mantiene y sigue haciendo mella.

La incertidumbre que ahuyenta al talento

Desde que se celebró el referéndum en junio de 2016, incertidumbre es lo que todas las organizaciones, científicas y no científicas, han resaltado y advertido de sus peligros.

Reino Unido no sabe en qué condiciones podrá participar en programas europeos de financiación y movilidad científica, y eso ya está teniendo graves consecuencias. Las peores predicciones se han ido cumpliendo: el Brexit ha marcado el comienzo de un desánimo que está ahuyentando al talento en masa.

Las encuestas realizadas por la Sociedad de Científicos Españoles en el Reino Unido (CERU) entre sus socios dibujan un futuro, incluso a corto plazo, poco alentador.

De todos los encuestados, solo un 17 % iría a Reino Unido en las condiciones actuales. Un 70 % de los españoles fuera del país lo ven mucho menos atractivo tras el Brexit. Los datos de otras asociaciones son incluso más alarmantes, pues reportan un incremento de entre el 15 y el 40 % en el número de ciudadanos europeos que dejan su puesto de trabajo en universidades y hospitales.

Estos números no sorprenden en absoluto. ¿Qué esperar de una comunidad que depende de la movilidad internacional y que se ha beneficiado tanto de pertenecer a la Unión Europea? ¿En qué condiciones van a poder permanecer y establecerse los investigadores atraídos a Reino Unido por su excelente sistema de investigación? ¿En calidad de qué van a poder estos investigadores acceder a fondos competitivos como pudieran ser las ayudas del Consejo Europeo de Investigación? Pero, sobre todo, ¿qué poder de influir en las decisiones van a tener estos investigadores?

La comunidad científica responde

Es difícil encontrar el lado positivo de una situación en la que parece que todos los investigadores, y no solo los británicos, salen perdiendo. Pero si algo está consiguiendo el Brexit es unir a toda la comunidad científica bajo un mismo objetivo: que el Reino Unido y la Unión Europea mantengan un íntimo nivel de colaboración para acabar cuanto antes con la incertidumbre.

La comunidad científica fue una de las primeras en movilizarse en masa en el Reino Unido tras el resultado del referéndum. El Brexit ha ido mutando a lo largo del camino, y con él los retos y oportunidades que conlleva, pero lo que no ha cambiado en ningún momento ha sido la posición política de la comunidad científica. El Brexit presenta una amenaza para el excelente entramado de I+D+i del Reino Unido y la UE, y la comunidad ha sabido identificarlo, capitalizarlo y posicionarse como colectivo.

Aún con la inminente salida de Reino Unido de la UE, este sigue siendo uno de los países preferidos para establecer colaboraciones científicas. En este mar de incertidumbre y de inmovilidad política, la sociedad civil está sabiendo responder con iniciativas que fomentan la cooperación y el intercambio de conocimiento.

Las universidades, centros de investigación y empresas españolas tienen la oportunidad de lograr acuerdos bilaterales, o incluso multilaterales, en el ámbito de la ciencia y la innovación. Estos pueden potenciar aún más el intercambio de investigadores y de conocimiento gracias a programas y proyectos conjuntos.

De este modo los científicos españoles, y con ellos la ciencia en su conjunto, podrán seguir beneficiándose de la estrecha relación científica con Reino Unido que ha permitido aumentar los niveles de excelencia en la producción científica en campos como la medicina, la ingeniería, la física y la astronomía. No en vano somos uno de los principales socios en producción científica del Reino Unido.

Entre tanto, urge que Reino Unido y Europa acaben con la incertidumbre y sienten lo antes posible las bases de esta futura relación. De lo contrario, la ciencia y el progreso global sufrirán las consecuencias.

Este artículo ha sido publicado en The Conversation.

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