La división de los 'chalecos amarillos' desinfla la protesta

La división de los 'chalecos amarillos' desinfla la protesta
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Los manifestantes exploran nuevas vías para mantener activa la lucha en toda Francia y encauzarla a posiciones más perdurables

PAULA ROSASParís (Francia)

Después de más de dos meses de protesta contra el Gobierno de Emmanuel Macron y las desigualdades sociales, el movimiento de los 'chalecos amarillos', muy dividido, explora nuevas vías para mantener activa la lucha y encauzar la cólera ciudadana hacia posiciones más perdurables. Ayer, los más infatigables volvieron a salir a las calles del país como vienen haciendo cada sábado desde el pasado 17 de noviembre. Fueron menos que en otras ocasiones, apenas 4.000 en París y 69.000 en todo el territorio francés, y las marchas acabaron, como es también habitual, en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Una concentración nocturna en la plaza de la República en París planeaba mantener la protesta toda la noche pese al frío y la lluvia, pero fue dispersada finalmente por las fuerzas del orden.

El movimiento nunca ha sido homogéneo. Pero desde hace tiempo sufre una fractura infranqueable que afecta, no tanto a sus reivindicaciones sino a la estrategia que las facciones quieren seguir para consolidar y encauzar la lucha. Las dos -o tres- vías que se vislumbran son profundamente opuestas y sus adeptos demuestran, al menos en las redes sociales y en los debates televisados, posturas irreconciliables y casi fratricidas.

Mientras que una parte, encabezados por líderes como Éric Drouet, Maxime Nicolle o Priscilla Ludosky, sigue en las calles y apuesta por posiciones maximalistas -lo que más se exige los sábados en las manifestaciones es la dimisión de Macron-, otros han optado por integrar el sistema para intentar cambiarlo desde dentro. Esta misma semana un grupo de 'chalecos amarillos' abanderado por una de sus más mediáticas portavoces ha anunciado que piensa presentar una lista para las próximas elecciones europeas de mayo.

Búsqueda de aspirantes

En la lista que encabeza Ingrid Levavasseur, una enfermera de 31 años, hay por el momento diez aspirantes, y su objetivo es llegar a los 79. Sus creadores estudian ya decenas de candidaturas para completarla. Su nombre, 'Reunión de Iniciativa Ciudadana', cuyas siglas, RIC, coinciden con una de las principales reclamaciones políticas, el referéndum de iniciativa ciudadana, ha causado indignación entre sus rivales. Tanto Levavasseur como los otros aspirantes han recibido todo tipo de insultos por parte de otros 'chalecos amarillos', que les acusan de «traidores» y de «venderse al poder». A principios de enero, otra figura conocida del movimiento, Jacline Mouraud, del sector «moderado», anunciaba que estaba preparando la creación de un partido político, por ahora con el nombre de 'Los Emergentes', para proponer «otra alternativa» a las formaciones políticas tradicionales.

Ayer, varias marchas que partieron de diferentes puntos de la capital francesa confluyeron a primera hora de la tarde en la plaza de la Bastilla, donde se produjeron los primeros enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. La Policía utilizó gases lacrimógenos, cañones de agua y pelotas de goma para contener a los manifestantes. Uno de sus líderes fue herido en un ojo posiblemente por una de estos proyectiles de defensa, cuyo uso ha sembrado la polémica en Francia en las últimas semanas por las heridas, en ocasiones graves, que han infligido.

 

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