Bruselas propone dar 6.000 euros por asilado

Un grupo de refugiados rezan en Nantes./AFP
Un grupo de refugiados rezan en Nantes. / AFP

La Comisión busca despertar la solidaridad de los estados miembros a golpe de talonario

ADOLFO LORENTECorresponsal en Bruselas

¿Qué no se soluciona con dinero? La Comisión Europea ha comenzado a detallar en qué consisten los centros controlados de desembarco que fueron pactados el pasado Consejo Europeo de junio a modo de parche para gestionar la grave crisis política generada a raíz de la llegada de inmigrantes por el Mediterráneo. Un pacto alcanzado in extremis por los jefes de Estado y de gobierno en el que la palabra estrella es «voluntario». Todo lo es. ¿Cómo despetar la solidaridad europea entre Estados miembros? A golpe de talonario, cómo casi siempre. En este caso, el Ejecutivo comunitario propone dar 6.000 euros por cada demandante de asilo reubicado que los países acepten acoger. Además, se abonarían 500 euros para cubrir diferentes gastos como el traslado.

Así lo han explicado fuentes fuentes comunitarias, que han explicado que estos centros serán gestionados por el país al que lleguen los refugiados, pero que contarán con el «total apoyo» a nivel financiero y logístico por parte de la Comisión y de las agencias europeas, «que desplegarán equipos expertos de la Guardia europea de fronteras y costas (Frontex), Europol y la Oficina Europea de Apoyo al Asilo en los puertos de llegada con el fin de determinar quiénes tienen derecho a protección internacional y quienes deben ser devueltos a su país de origen».

El objetivo, además de ayudar a países de primera línea como Italia, España o Grecia, lo que busca es agilizar la tramitación burocrática que determinará el estatus jurídico de estas personas. Aquellos que procedan de países terceros denominados 'seguros', será repatriados de inmediato al ser migrantes económicos. Por contra, aquellos que procedan de zonas en conflicto bélico o sufran algún tipo de persecución, sí podrán optar al asilo según los estándares internacionales. La carga económica recaerá sobre el presupuesto de la UE, que financiará tanto las infraestructuras necesarias como los costes de las operaciones, las cuales contarán asimismo con la participación de equipos médicos, intérpretes y mediadores culturales para atender a los migrantes.

La Comisión, por otra parte, también pondrá en marcha un «punto de contacto central» encargado de coordinar a los países miembros que decidan participar en los «esfuerzos de solidaridad» y acoger a refugiados, como ha sucedido con los últimos barcos de salvamento llegados a puertos italianos y españoles con migrantes rescatados en el Mediterráneo, y que han sido repartidos por varios países europeos. No obstante, la intención de Bruselas es que estas medidas sean temporales hasta que los países miembros desbloqueen la reforma del sistema común de asilo, a día de hoy un imposible.

Por otra parte, la propuesta de Bruselas también contempla la creación de «centros regionales de desembarco» en países del norte de África, en «estrecha cooperación» con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que deberán ser complementarios a los centros de migrantes en territorio europeo.

Los migrantes que sean rescatados en aguas internacionales por barcos de rescate con bandera de un Estado miembro podrán ser desembarcados en países del norte de África considerados seguros, como Argelia o Túnez, en el caso de que estos acepten acoger estos centros. La Comisión no contempla, no obstante, que barcos europeos devuelvan a migrantes a Libia por la inestabilidad que vive el país y las denuncias de violaciones de derechos humanos.

Los desembarcos en Libia solo serán posibles si los rescates son llevados a cabo en las aguas jurisdiccionales o en aguas internacionales por parte de los guardacostas libios. Estas medidas llegan como respuesta al mandato recibido por la Comisión por parte de los Veintiocho, tras la cumbre de líderes de la UE del pasado junio, la cual estuvo centrada en el reto migratorio.

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