Examen tranquilo a Borrell en la Eurocámara

Josep Borrell, en el Parlamento Europeo. / Reuters

«Reconstruir» el vínculo con EE UU será prioritario para el futuro canciller, que arenga a la UE a ser un «actor global»

SALVADOR ARROYOCorresponsal. Bruselas

Raigrambre de europeísmo; experiencia contrastada en política internacional; y una nominación directa de los jefes de Estado y de gobierno convertían a Josep Borrell en el candidato a comisario con más garantías de superar el examen en la Eurocámara. Y no salió mal parado. Porque el que fue presidente del legislativo comunitario hace 15 años sorteó con aplomo reproches y cuestiones incómodas sobre su patrimonio o el caso Abengoa -fue multado con 30.000 euros por el uso de información privilegiada en la venta de acciones-, demostró con creces sus conocimientos y capacitación en acción exterior y realizó algún anuncio efectista como su primera visita oficial a Kosovo. Y convenció.

Borrell se desenvolvió sin problemas y contuvo aspectos de su carácter (el suyo es un discurso que en ocasiones se percibe como vehemente y altivo) que podrían haberle perjudicado. Así que las tres horas de comparecencia fluyeron para él. Apenas debió enfrentarse a 'sobresaltos' más allá de la anécdota de quedarse sin tiempo en algunas respuestas (el micrófono se cortaba automáticamente), reconocerse incapaz de opinar sobre cuestiones puntuales como la no concesión de asilo al exanalista de seguridad estadounidense Edward Snowden o matizar alguna de sus declaraciones del pasado.

MÁS QUE UN TRÁMITE

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de los candidatos a comisarios (Hungría y Rumanía) no superaron el examen en la Eurocámara.

El veterano político catalán, que alternó el español con el inglés, el francés e incluso el italiano, comenzó la audiencia con «humildad», asumiendo su compromiso «de informar, consultar y asegurar que la opinión del Parlamento se va a tener en cuenta» durante su mandato. Un buen primer paso. Porque dijo a los eurodiputados lo que querían oir. A partir de ahí, desgranó un plan de acción que pivotó sobre el objetivo de que Europa sea referencia geopolítica. Que pueda tener una sola voz en el planeta: «Somos una superpotencia económica y tenemos una capacidad democrática entre las principales del mundo. Pero la UE tiene que aprender a utilizar el lenguaje del poder», dijo.

Rapidez y eficacia

Era un llamamiento a la «coherencia entre las políticas exteriores (de los distintos países) para aglutinarlas al servicio de una única estrategia». Lo que en la práctica debería traducirse en respuestas rápidas y eficaces a las crisis. ¿Cómo conseguirlo? Con una herramienta muy concreta: la mayoría cualificada (no la unanimidad) en la toma de decisiones para espolear las acciones políticas en conflictos relacionados con los «derechos humanos y cuestiones de paz». Al menos, que ese sea el primer paso.

Reconstruir la relación con EE UU -fracturada por las guerras arancelarias- y, en ese contexto, «evitar acabar encajonados» por su conflicto comercial con China; el «control estructural» de la inmigración, sin perder de vista que «África tendrá mil millones de ciudadanos más en el futuro y será una oportunidad» para Europa, fueron otros de sus objetivos. Como también el apoyo a las reformas y procesos de integración de los Balcanes Occidentales (Montenegro, Serbia, República de Macedonia del Norte y Albania); reforzar el trabajo con Ucrania; o no perder de vista la amenaza que llega desde Rusia (ataques de ciberseguridad incluidos).

Borrell anunció ante la comisión de Exteriores del Parlamento Europeo, que su primer viaje como jefe de la diplomacia a partir del 1 de noviembre será a Pristina, la capital de Kosovo, al que España no reconoce como país independiente. «Tenemos que lograr un acuerdo entre Serbia y Kosovo. Trabajaré duro para continuar con las discusiones entre Pristina y Belgrado, porque el 'estatu quo' no es sostenible», reforzó.

Y se refirió a otro de los grandes temas que marcan la agenda internacional: «Estamos en época de inestabilidad nuclear porque todos los acuerdos que se habían ido construyendo han ido cayendo». Abogó por «hacer que el pacto de no proliferación de armas nucleares se extienda y hacer todo lo posible para que se preserve el acuerdo nuclear con Irán». Nada nuevo.

El veredicto, este martes

Fue interpelado también sobre el control de exportaciones de armas a Arabia Saudí. «España cumplió en su día con los compromisos adquiridos por el anterior Gobierno. Y no se ha vendido más armamento» a Riad. Una reflexión que le llevó a otra: «Es necesaria una actualización, una importante revisión» del acuerdo de venta de armas vigente en la UE desde 2008.

Borrell pidió tomarse el café antes de su exposición final. Se arrancó en italiano -para demostrar que también «sé italiano», aseguró con cierta sorna-. Calificó de «excelente» el debate. Y a modo de síntesis aseguró que los problemas de la UE son de identidad («seguimos dudando de si somos un actor global. Pero podemos y debemos actuar así», dijo); de posicionamiento (la UE se apoca ante potencias como Rusia, China, EE UU); y de método (demasiado procedimiento y «poca política»).

Se comprometió así a conseguir que la acción exterior comunitaria se lea como «un valor añadido» por cada uno de los Estados miembros y consideró «clave» para que su mandato sea más operativo la implicación de los ministros de Exteriores nacionales. Tejer una red compacta «en defensa de nuestra civilización europea». Fue despedido con un aplauso generalizado. Y taza de café en mano recibió las felicitaciones de eurodiputados de distinto signo político. El veredicto, este martes.

Preguntas de su situación patrimonial

Borrell, que se ha marcado entre sus prioridades como nuevo canciller de la UE reconstruir una relación con Estados Unidos que atraviesa por un momento crítico por la nueva ofensiva arancelaria de Donald Trump, consigue el salvoconducto parlamentario tras someterse durante tres horas al escrutinio de más de sesenta eurodiputados en la comisión parlamentaria que supervisa la acción exterior de la UE. El veterano político catalán tuvo que responder a alguna cuestión incómoda relativa a su situación patrimonial o al caso Abengoa, por el que fue multado por la Comisión nacional del Mercado de valores por un supuesto uso de información privilegiada.

El todavía ministro de funciones, que abandonaría este cargo el próximo 31 de octubre para tomar la riendas de la jefatura de política exterior de Ursula Von der Leyen a partir del 1 de noviembre, anunció en ese acto que su primera visita oficial será a Kosovo, que no está reconocido como un país independiente por el gobierno de España; Que habrá más acciones individuales a funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro; Y que en su acción política buscará una única voz de la Unión Europea en el mundo porque «Somos una potencia económica y una referencia democrática pero la UE aún necesita aprender el lenguaje del poder».

La confirmación del visto bueno al futuro responsable de política exterior se conocía pasadas las 11:00 de la mañana después de una reunión de los coordinadores de los grupos de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Eurocámara.

«Mañana daré orden de que se vendan las acciones»

En los turnos de preguntas Borrell dejó claro que no haría referencia alguna al nacionalismo catalán. «Mi tarea no será pronunciarme sobre los problemas internos de cada uno de los países», dijo en respuesta a una cuestión de Antonio López-Isturiz. Al mismo eurodiputado popular le confirmó que será continuista sobre Venezuela. «Presión política y voluntad de negociación para celebrar elecciones». Y sanciones individuales (25 están ya activadas a funcionarios y militares del régimen de Maduro). «Habrá más», pero en ningún caso «colectivas, que causen perjuicio a la población de un país en grave situación humanitaria».

El otro asunto incómodo también llegó desde las filas del PPE. La eurodiputada Sandra Kalniete sacó el caso Abengoa y el uso de información privilegiada por parte de Borrell. «Vendí el 7% del total de la cartera, una operación de 9.000 euros, mientras que mantuve el 93%, soportando pérdidas que llegaron a los 300.000 euros. ¿Alguien con información privilegiada asumiría la perdida del 93%?». «O no tenía información privilegiada o era un estúpido», dijo después a la eurodiputada de los Verdes Markéta Gregorová, que insistió en la cuestión. Sobre la cartera de Iberdrola (12.000 euros) que figura aún en su patrimonio, subrayó que «si tanto les preocupa, mañana daré orden de que se vendan».