May no concreta pero gana tiempo

Jean-Claude Juncker saluda, ayer, a Theresa May./AFP
Jean-Claude Juncker saluda, ayer, a Theresa May. / AFP

El avance de la negociación entre los técnicos y el vértigo a un cierre en falso relajan los plazos en favor del Acuerdo de Salida

SALVADOR ARROYOCorresponsal en Bruselas

El Consejo Europeo que exigía «progresos decisivos» sobre el 'brexit', baja de grado y se convierte en una cita de transición. Dicho de otro modo; las negociaciones continuarán abiertas porque nadie quiere cerrar en falso el conflicto más grave al que se ha enfrentado la UE en su historia. Da igual que el problema lo haya generado Londres y que Londres parta de posiciones «irreales» e «irresponsables». Da igual que Theresa May llegue a Bruselas sin nada concreto que ofrecer, cuando se le ha exigido lo contrario. Se destaca su «mejor talante». Y si hay que poner sobre la mesa soluciones de último recurso como ampliar el periodo de transición un año más, hasta 2021, se hace. Aunque sea una vía a la que se augura un recorrido dudoso por el polvorín en el que se asienta el 10 de Downing Street y por lo que supondría para el bloque común dilatar aún más la incertidumbre. Pero ya se vera.

Por partes. «Los técnicos habían avanzado en las fórmulas para el acuerdo sí, pero no se dio el avance político necesario», reconocían ayer fuentes diplomáticas. Y precisamente por eso el negociador de la UE, Michel Barnier, pidió más tiempo. Lo hizo la víspera e insistió en ello ayer. Hay que seguir trabajando durante «días e incluso semanas de forma calmada y paciente». En ese contexto arrancaba la primera jornada de esta cumbre, dedicada íntegramente al 'brexit' en formato cena de trabajo. La cuestión es que el problema irlandés, el gran obstáculo de esta negociación requiere menor intransigencia, que se muevan las posiciones. En caso contrario el problema será «insalvable».

LAS CLAVES

1. 'Backstop'.
Es la solución de emergencia con la que se quiere evitar una frontera dura entre la República de Irlanda y el Ulster.
2. Transitoriedad.
La salida del Reino Unido se hace efectiva a partir del 29 de marzo. Sin embargo, a partir de esa fecha comienzan a correr un periodo transitorio de 21 meses para definir las claves de la futura relación entre la UE y el que ya sería tercer Estado.
3. Un año más.
Dilatar el periodo de retirada británico hasta 2021 se plantea como vía para evitar que hubiera que activar la solución de emergencia.
4. El 'Canada +++'.
Porque esa futura relación tendría un carácter privilegiado que desde el punto de vista comercial que mejoraría notablemente el que se utiliza como base, el CETA que existe con el país norteamericano.
5. Consejo extraordinario.
Se condicionó inicialmente a un «progreso decisivo» en vísperas de la cita de ayer. Las fechas están «cogidas», reconocían fuentes diplomáticas. Pero desde la UE se aseguró que se convocará cuando Bernier informe de que «se ha logrado un progreso decisivo».

Los líderes de los 27 tenían que decidir cómo debían encaminar sus pasos a partir de hoy y todo lo habían fiado a las explicaciones que Theresa May iba a ofrecerles en una reunión a puerta cerrada para la que la intensa agenda de la cumbre había reservado apenas 30 minutos. El primer acto, sí. Pero 30 minutos. Comenzó tarde.

«Hemos hecho buenos progresos desde Salzburgo», destacaba la 'premier' a su llegada. Eso es lo que venía a compartir «los progresos» y la necesidad de «seguir trabajando intensamente en favor del acuerdo. Ahora es el momento de hacer que suceda».

Ni Europa ni Reino Unido quieren controles en la frontera intrairlandesa porque desgarrarían los Acuerdos de Paz de Viernes Santo. Hasta ahí todos de acuerdo. Nada nuevo. Pero como tercer estado, fuera del mercado interior y de una unión aduanera, la lógica se impone para el que se va: tienen que existir esos controles. «No se puede tener una pierna dentro y otra fuera», planteó de forma gráfica la primera ministra lituana, Dalia Grybauskaite. Fue quizás una de las frases más discordantes. Porque el francés Enmanuel Macron había sido más conciliador -«No estamos lejos del acuerdo»- mientras otros líderes se movían entre la «confianza» y el «moderado optimismo» para definir sus sensaciones. El holandés Mark Rutte trazaba la que se planteaba como posible salida del callejón.

Hasta ahora las soluciones que han estado (y continúan) sobre la mesa eran dos: línea divisoria en el mar de Irlanda entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte (ataque a la integridad territorial desde la óptica de Londres) y unión aduanera para el conjunto del Reino Unido durante un tiempo limitado. Puesto que esa opción, el famoso 'backstop' o solución de emergencia solo se llevaría a cabo al culminar el periodo de transitoriedad en diciembre de 2020, la alternativa que se dio para ni siquiera tener que aplicarla fue estirar un año más ese margen (hasta 2021) y llegar a ese horizonte con un acuerdo de buena vecindad perfectamente trazado.

May lo barajó hace una semana, según la prensa británica, para intentar calmar a sus socios del Ulster, contrarios a que la provincia continúe bajo las premisas del mercado único. Y ayer se mostró dispuesta a valorarlo, según expresaron fuentes del Consejo. «No hubo nada sustancialmente nuevo en el contenido, pero percibo una voluntad política de avanzar», dijo en rueda de prensa el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, que estuvo presente en la exposición de May.

La cena de los 27 concluyó pasadas las diez y media de la noche reafirmando la «plena confianza» en Barnier y la «determinación de permanecer unidos», según subrayaron fuentes de la UE. Los líderes le pidieron «continuar con los esfuerzos para alcanzar un acuerdo» y estar preparados para celebrar otra cumbre cuando se requiera.

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